El marroquí Moncef Slaoui, el hombre de Donald Trump para combatir la COVID-19

El investigador encabeza la operación estadounidense ‘Warp Speed’, encaminada a desarrollar y distribuir rápidamente vacunas contra el coronavirus
El ex ejecutivo farmacéutico de GlaxoSmithKline, Moncef Slaoui, habla junto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante un evento de respuesta a la enfermedad del coronavirus

REUTERS/KEVIN LAMARQUE  -   El ex ejecutivo farmacéutico de GlaxoSmithKline, Moncef Slaoui, habla junto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante un evento de respuesta a la enfermedad del coronavirus

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha recurrido al científico de origen marroquí Moncef Slaoui para dirigir la operación ‘Warp Speed’, una iniciativa de la Casa Blanca destinada a crear y distribuir rápidamente vacunas contra el coronavirus que provoca la enfermedad COVID-19. Una lacra que ha dejado ya centenares de miles de muertos y millones de casos diagnosticados en todo el mundo debido a su gran capacidad de contagio.

Slaoui, investigador belga-estadounidense de 60 años nacido en Agadir, al sur de Marruecos, fue presidente de la división de vacunas de la farmacéutica multinacional británica GlaxoSmithKline (GSK), empresa en la que estuvo 30 años. Como director de vacunas de GSK, supervisó el desarrollo de varios remedios farmacéuticos que protegen contra la gastroenteritis en bebés (Rotarix), contra la enfermedad neumocócica (Synflorix) y contra el cáncer cervical (Cervarix); y en 2015 obtuvo la aprobación europea de la primera vacuna contra la malaria del mundo (Mosquirix). Precisamente, cuando salió de la compañía británica con sede central en Londres en 2017, esta ya trabajaba en el desarrollo de una vacuna contra el Ébola.

Desde que dejó GSK, Moncef Slaoui se ha convertido en socio de Medicxi Capital, una firma de capital de riesgo de biotecnología radicada en Filadelfia, EEUU. También formó parte del Consejo de Moderna Therapeutics, la compañía norteamericana de biotecnología que también busca una vacuna contra la COVID-19 y que ha logrado ya resultados interesantes (recientemente ha informado de que ha concluido con éxito la primera fase de un ensayo clínico para probar en humanos un prototipo de vacuna contra el coronavirus, prueba en la que los 45 participantes en el experimento a los que se inoculó la dosis del patógeno han desarrollado unos niveles de anticuerpos similares a los que presentan las personas que se han recuperado de la enfermedad).

Jim Greenwood, presidente y director ejecutivo de la Organización de Innovación Biotecnológica (BIO, por sus siglas en inglés), la institución comercial más grande del mundo que representa a la industria biotecnológica, reseñó que Slaoui era una grandísima opción y alguien que siempre ha defendido la excelencia científica. "Durante su larga carrera, ha demostrado un fuerte compromiso con la salud pública, la innovación y una asociación público-privada que son vitales para construir las colaboraciones que necesitamos para llevar nuevas terapias, diagnósticos y vacunas al pueblo estadounidense", dijo Greenwood en un comunicado recogido por la agencia AFP y el medio The New York Times. 

Cabe destacar que, durante sus primeros años en Marruecos, Slaoui perdió a su hermana a causa de la tos ferina, una enfermedad inmunizable. Su trágica muerte despertó su interés en la inmunología y le llevó a una carrera que le situaría al frente de grandes proyectos para el desarrollo de vacunas y la lucha por la inmunización ante enfermedades, según publicó el periódico Morocco World News.

El investigador de origen marroquí obtuvo un doctorado especializado en Biología Molecular e Inmunología por la Universidad Libre de Bruselas, en Bélgica, y completó sus estudios de postdoctorado en la Facultad de Medicina de Harvard y la Facultad de Medicina de la Universidad de Tufts, en EEUU.

Slaoui es autor de más de 100 artículos y presentaciones científicas y trabajó como profesor de Inmunología en la Universidad belga de Mons. Además, es miembro de la Junta Directiva de la Fundación PhRMA, de la Junta Asesora de la Fundación Qatar y, también, asesor de Institutos Nacionales de Salud y de la Junta Directiva de la Organización de la Industria de Biotecnología.

Moncef Slaoui, ex ejecutivo de GlaxoSmithKline
AP/ALEX BRANDON - Moncef Slaoui, ex ejecutivo de GlaxoSmithKline
Operación ‘Warp Speed’

Moncef Slaoui encabeza ahora el proyecto ‘Warp Speed’, la iniciativa lanzada por Washington para potenciar la producción y posterior distribución de la vacuna contra la COVID-19.

El objetivo de esta propuesta es poner a disposición 100 millones de dosis de la vacuna contra el coronavirus de cara a noviembre, 200 millones de dosis para diciembre y 300 millones de dosis para enero, según publicó la cadena CNN.

Moncef Slaoui señaló en una conferencia de prensa junto al presidente Donald Trump que desarrollar y producir en masa una vacuna exitosa para enero de 2021 es un "objetivo creíble", pero reconoció que será “difícil”. "Francamente, 12-18 meses ya es una línea de tiempo muy agresiva", explicó Slaoui. "No creo que el Doctor Fauci se haya equivocado", refiriéndose a las recientes estimaciones del experto líder de la lucha contra el coronavirus en Estados Unidos.

Sin embargo, el investigador marroquí indicó que el objetivo del presidente Trump no le desanimó. "No me habría comprometido a menos que pensara que es posible", señaló.

Por otro lado, Slaoui ya había comentado anteriormente que no existe en la actualidad una estructura para producir tantas vacunas para 7.000 millones de habitantes de todo el mundo, ni tampoco para distribuirlas. Hace tiempo que ya planteó  la creación de una agencia mundial para la producción de vacunas para pandemias; propuesta que no fue aceptada por ninguna entidad internacional. Slaoui también avanzó el bloqueo que puede haber a la hora de administrar la vacuna cuando esta exista ya; él planteaba que primero hay que llevar la vacuna a las personas con más riesgo, como las englobadas en la tercera edad o aquellas que padecen enfermedades crónicas, como explicó en profundidad Nourdine Mouati, experto marroquí en cooperación internacional, en declaraciones hechas al programa Atalayar de la cadena española Capital Radio. 

Un miembro del personal médico del hospital militar de campaña de Marruecos en la región de Benslimane comprueba un monitor mientras permanece a la espera en medio de la pandemia de la COVID-19, el 17 de abril de 2020
AFP/FADEL SENNA - Un miembro del personal médico del hospital militar de campaña de Marruecos en la región de Benslimane comprueba un monitor mientras permanece a la espera en medio de la pandemia de la COVID-19, el 17 de abril de 2020
Gran rol de Marruecos

Esta decisión de Trump de recurrir a Slaoui es una muestra más del papel crucial de Marruecos en la gestión de la crisis del coronavirus y liderando la respuesta a la pandemia en África.

El país norteafricano, con unos 36 millones de habitantes, ve como la COVID-19 tiene una baja incidencia en su territorio gracias a las medidas tempranas de confinamiento y a la paralización de vuelos y cierre de fronteras decretados en los inicios de la pandemia, dentro de la planificación desarrollada por el Estado marroquí con el rey Mohamed VI a la cabeza; una estrategia que pudo parecer drástica al principio, ya que suponía el cierre del país, pero que se comprobó que resultó efectiva. Incluso, Marruecos es autosuficiente en el abastecimiento de mascarillas faciales, gracias a la producción de más de cinco millones de ellas al día, y, además, produce respiradores de fabricación propia, como explicó Nourdine Mouati a Atalayar. 

Trabajadores de una fábrica empaquetan máscaras protectoras desechables a lo largo de una línea de producción en la Casablanca de Marruecos, a medida que el país norteafricano aumenta la producción de máscaras debido a la pandemia del coronavirus
AFP/FADEL SENNA - Trabajadores de una fábrica empaquetan máscaras protectoras desechables a lo largo de una línea de producción en la Casablanca de Marruecos, a medida que el país norteafricano aumenta la producción de máscaras debido a la pandemia del coronavirus 

Las autoridades del reino alauí decretaron el 20 de marzo el estado de urgencia sanitaria, limitando al máximo los desplazamientos y estableciendo el confinamiento domiciliario. Además, se ordenó la obligatoriedad de llevar mascarillas desde principios de abril para atajar la crisis que llegaba y que podía amenazar seriamente a un sector sanitario que partía de una situación débil, en comparación con los de otros países, como añadió Mouati. 

Miembros del personal médico del hospital militar de campaña de Marruecos en la región de Benslimane llevan máscaras de protección mientras permanecen en estado de alerta en medio de la nueva crisis del coronavirus, el 17 de abril de 2020
AFP/FADEL SENNA - Miembros del personal médico del hospital militar de campaña de Marruecos en la región de Benslimane llevan máscaras de protección mientras permanecen en estado de alerta en medio de la nueva crisis del coronavirus, el 17 de abril de 2020

Existe un liderazgo marroquí en África gracias a la iniciativa del monarca de Marruecos de encabezar la respuesta del coronavirus en toda África. Mohamed VI insta a los africanos a luchar juntos y demuestra así su liderazgo. Como explicó el analista Nourdine Mouati, la Agencia de Cooperación Internacional de Marruecos desarrolla proyectos importantes de asistencia sanitaria en países del África subsahariana. El rey alauí planteó, junto con el presidente de Senegal y el de Costa de Marfil, una respuesta coordinada con avances en diversas materias, como la donación de mascarillas a países del África subsahariana. Una labor conjunta que se presenta ante la tardanza en actuar por parte de la Unión Africana (UA).