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Marruecos

El Mediterráneo oriental, territorio de disputa entre Grecia y Turquía

Diplomáticos griegos y turcos se reúnen este martes para resolver el contencioso sobre las exploraciones de hidrocarburos en el Mediterráneo oriental
Atalayar_Mevlut Cavusoglu

PHOTO/CEM OZDEL  -   El ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu

Este martes Atenas se convierte en el escenario de reunión entre Grecia y Turquía para discutir, una vez más, sobre la exploración y la utilización de la plataforma continental reclamada por Ankara en el Mediterráneo oriental.

El fracaso de la última reunión del pasado enero ha derivado en una nueva junta en la que se espera que se consiga resolver la disputa acerca de la exploración de hidrocarburos en esta zona marítima. Las tensiones entre los países vecinos han aumentado horas antes del comienzo de la reunión tras el envio de una nota diplomática por parte de Ankara, dirigida a Grecia, la Unión Europea e Israel, instándoles a obtener su autorización para cualquier posible trabajo en la plataforma continental.

A estas tensiones cabe sumarles las confrontaciones vividas el pasado verano después de que un buque turco de investigación sísmica, concretamente el Oruç Reis, realizara una exploración en áreas marítimas cercanas a la isla griega de Kastellorizo, que actualmente se encuentran en disputa por ser una zona muy rica en hidrocarburos.

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PHOTO/AFP - Chipre está dividida desde 1974, cuando Turquía invadió y ocupó su tercio norte en respuesta a un golpe de Estado ideado por Grecia que pretendía anexionar la isla del Mediterráneo oriental

Cabe recordar que el conflicto en esta zona del Egeo vivió su punto más tenso en 1996 cuando ambos países estuvieron a punto del conflicto armado por la disputa por la soberanía sobre un islote de apenas 100 metros de longitud.

Esta reunión sería la 62ª que se celebra en torno a este conflicto desde el año 2000, encuentros que no han conseguido alcanzar una solución tangible. El último caso se vivió el pasado enero tras un confrontación entre el país heleno y turco en el que Grecia sólo quería discutir los límites de la plataforma continental de la zona correspondiente en el mar Egeo mientras que Ankara insistió en debatir sobre la definición de las zonas económicas exclusivas y el espacio aéreo de los dos países.

Ankara afirmó el pasado lunes que quería que Atenas dejara a un lado “su comportamiento provocador e intransigente lo antes posible”. El ministro de Defensa turco, Hulusi Akar, advirtió en una conferencia que “Grecia quiere convertir los asuntos grecoturcos en un problema entre Turquía y la UE y entre Turquía y EEUU, pero no lo aceptamos”, según afirmó.

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AFP/AFP - Mapa del Mediterráneo occidental con las reivindicaciones de fronteras marítimas de Turquía, Grecia y Chipre

Del mismo modo, el ministro criticó las recientes compras de armas por parte de Atenas, que cuenta con el especial apoyo de Francia desde el conflicto vivido el verano pasado. De hecho, el pasado enero el país heleno adquirió 18 aviones de combate Rafale, aeronaves que se han convertido en los cazas más modernos fabricados en Francia.

Según la prensa turca, estas declaraciones forman parte de una nueva estrategia que respondería a la reunión celebrada el 8 de marzo entre Chipre, Grecia e Israel para llevar a cabo la implementación del cable submarino más extenso del mundo con 1.000 kilómetros de longitud y que pasaría bajo la plataforma continental reclamada por Turquía. 

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PHOTO/ Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia - El ministro griego de Asuntos Exteriores, Nikos Dendias

Estas controversias también se producen en un contexto cercano al quinto aniversario de la polémica declaración UE-Ankara firmada el 19 de marzo del 2016, en la que se obligó a Turquía a reducir el número de migrantes que pasan a suelo europeo. En la línea de esta confrontación el ministro de Migración griego, Notis Mitarachi, ha anunciado la celebración de una nueva reunión entre el 20 y el 21 de marzo en Atenas sobre el nuevo pacto migratorio europeo.  En ella se espera la participación de los países mediterráneos de España, Italia, Malta y Chipre.

En este clima, Atenas cuenta con el respaldo de sus socios europeos que ya advirtieron el pasado diciembre a Ankara de posibles sanciones por sus exploraciones en aguas que no les corresponden por ser de naturaleza internacional. Estas sanciones podrían significar un duro golpe para la economía turca, estancada ya desde hace tiempo. Por el momento, la UE ha aprobado sanciones dirigidas a funcionarios turcos involucrados en estas actividades de exploración.  Del mismo modo, Grecia espera contar con el apoyo de la nueva Administración Biden.