El miedo al ébola preocupa a los movimientos antirracistas en Marruecos

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Por Amina Adib
Foto: Un grupo de subsaharianos viviendo en condiciones infrahumanas  en el Monte Gurugú, en el norte de Marruecos.
 
El miedo al ébola también ha llegado a Marruecos y preocupa  a los movimientos antirracistas que en este país luchan contra de la discriminación social y laboral que sufren muchos inmigrantes subsaharianos, sobre todo cuando están en situación irregular. El Observatorio del Norte de Derechos Humanos (ONERDH) teme un incremento del racismo contra los subsaharianos, porque, como dice un militante antirracista a Atalayar, “muchos ciudadanos mal informados y con prejuicios se creen que los negros que viven en Marruecos, por el mero hecho de ser negros, pueden ser portadores del virus del ébola. Es absurdo, pero Marruecos no está al margen de la locura racista”. Los movimientos contra el racismo en Marruecos tienen motivos para estar preocupados, porque las reacciones contra los subsaharianos debido al ébola se  multiplican, sobre todo en ciudades donde viven muchos inmigrantes del continente africano, como Tánger, Rabat y Casablanca. En el pueblo de Labyout, cerca de la frontera con Ceuta, la población local es cada vez más hostil hacia los extranjeros subsaharianos que malviven en la zona, entre 300 y 500 personas. La violencia verbal  contra los inmigrantes que acuden a ese pueblo a comprar agua y alimentos para subsistir se ha incrementado, y Mohamed Benaissa, presidente del ONERDH, teme que se cometan agresiones racistas. Ocurrió en un barrio de Tánger hace poco tiempo y un joven subsahariano fue asesinado por un grupo de marroquíes. “Los habitantes del pueblo creen que los subsaharianos los van a contagiar, porque están seguros de que tienen el ébola”, y “la ausencia de una campaña de información por parte del Ministerio de Sanidad alimenta el miedo”, dice Benaissa. 
 
Responsabilidad del Gobierno
“Los subsaharianos son sospechosos de transmitir el ébola y hace unos años el sida. Se les acusa de ser delincuentes o traficantes de drogas. Mucha gente cree que no son seres humanos”, explica a Atalayar un activista del colectivo GADEM, dirigido por Hicham Rachidi. El sociólogo Larbi Ben Malek cuenta a este medio que “el miedo, que alimenta la sospecha, puede ser una de las causas del racismo; y el miedo al ébola entre unos ciudadanos desinformados y en muchos casos analfabetos o con bajo nivel educativo, produce monstruos”. Ben Malek cree que el Gobierno tiene “parte de responsabilidad porque no ha sido capaz de explicar bien las cosas a la población”. En la misma línea, Mohamed Benaissa advierte de que “si no se toman medidas, la situación puede empeorar, y en caso de confrontación ningún cuerpo policial podría restablecer la calma”. El pasado 21 de octubre, el Ministerio de Sanidad aseguró que ningún ciudadano subsahariano residente en Marruecos es portador del virus del ébola. Sin embargo, en el Parlamento, un diputado propuso a las autoridades que aíslen y  sometan a cuarentena a los extranjeros subsaharianos que lleguen a Marruecos. Por otra parte, las autoridades mauritanas han reforzado las medidas de seguridad para hacer frente al ébola, después de que se detectara un caso mortal en Malí. Lo anunció el ministro de Sanidad, Ahmedou Ould Jelvoune. Mauritania y Malí comparten 2.200 kilómetros de frontera. “Vamos a llevar a cabo una campaña de sensibilización de las poblaciones, para que nada quede en manos de la casualidad”, aunque “en Mauritania no hay ningún caso de ébola”, dijo el ministro.