El modelo de éxito de Rusia en Oriente Medio

Moscú aprovechó la herencia soviética de relaciones amistosas y cooperación militar con los países árabes
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AFP/DELIL SOULEIMAN  -   Soldados rusos en la carretera clave M4 en la provincia nororiental de Al-Hasaka, en Siria, el 20 de enero de 2020

Como es tradición en el mundo moderno, Oriente Medio sigue siendo inestable. Las continuas turbulencias políticas en la región acaban con todos los líderes anteriores y nombran a otros nuevos, que con la bendición de la Fortuna han sabido aprovechar sus oportunidades con eficacia. Durante las dos últimas décadas hemos sido testigos de varios golpes de estado, revoluciones, contrarrevoluciones e intervenciones internacionales, cada una de ellas con distintos grados de éxito. El equilibrio de poder regional ha vivido un cambio constante, pero uno de los actores ha conseguido no sólo mantenerse en la cima, sino superar a sus homólogos. Esa potencia ha sido Rusia, cuya influencia es la que más ha crecido en comparación con otras partes de Oriente Medio.

Ciertamente, las autoridades rusas no tuvieron que empezar de cero. Moscú aprovechó la herencia soviética de relaciones amistosas y cooperación militar con los países árabes. Sin embargo, la estrategia moderna de Rusia es mucho más sofisticada. En el marco del desarrollo de su presencia en la región, los rusos combinan la destreza política, el poderío militar y el poder blando. Todo lo mencionado forma parte del concepto de guerra híbrida, que no es una estatura exclusiva de Rusia, pero el Kremlin destaca en ella. Además, Rusia tiene una clara ventaja frente a otras superpotencias mundiales: la coherencia.

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AFP PHOTO/HO/SYRIAN PRESIDENCY TELEGRAM PAGE - El presidente sirio Bachar al Assad estrechando la mano de su homólogo ruso Vladimir Putin en el cuartel general de las fuerzas rusas en Damasco.

Un gran ejemplo de esos principios es el compromiso ruso en el conflicto sirio. La primera etapa del gran plan fue una operación militar, que estabilizó el control del poder de Bashar Assad, restringió la influencia de la oposición armada y disminuyó las capacidades del ISIS. Los rasgos distintivos de la operación fueron el uso activo de la aviación y el armamento de precisión, además del uso de los tipos de armas más nuevos y las tácticas avanzadas. El éxito logrado por los medios militares se vio reforzado por las iniciativas políticas rusas, sobre todo durante las reuniones en un formato sin precedentes, el de Astana, que reunió en una mesa de negociación a Rusia, Turquía e Irán. Como consecuencia, este formato se convirtió en un sustituto del estancado proceso de Ginebra de la ONU. Además, para proteger sus intereses, Moscú ha aprovechado con éxito las relaciones bilaterales. Los acuerdos alcanzados entre Rusia y Turquía se convirtieron en un factor principal para la reconciliación de la situación en la provincia de Idlib. Además, Rusia sirve de mediador entre Irán e Israel en las regiones del sur de Siria.

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PHOTO/ Servicio de Prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia vía AP - El Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, con el presidente del parlamento de Libia, Aguila Saleh, durante sus conversaciones en Moscú, Rusia, el martes 24 de noviembre de 2020 

Mientras que en Libia Rusia no creyó necesario llevar a cabo una operación militar a gran escala, sin embargo, los principios siguieron siendo los mismos. La parte rusa, que desde el principio ha apoyado al Ejército Nacional Libio de Halifa Haftar, recibe regularmente a representantes de ambos bandos del conflicto y, en particular, el Ministerio de Defensa ruso desempeña un papel activo en el proceso de negociación. El LNA ha ganado algunos aliados cruciales, como Egipto y Emiratos Árabes Unidos, como consecuencia de los esfuerzos de los militares rusos.

Turquía se convirtió en el principal adversario de Rusia tanto en Siria como en Libia. Moscú y Ankara han conseguido asegurar su cooperación a pesar de los periodos de escalada de tensiones entre los países, por ejemplo, después de que un avión ruso fuera derribado por militantes respaldados por Turquía. Un éxito indiscutible fue la decisión de los dirigentes turcos de adquirir el complejo de misiles S-400 a pesar de las presiones de Estados Unidos. Además, Turquía ha elegido a Rusia como socio para construir una planta nuclear en Akkuyu. Incluso el presidente Erdogan no se permite hablar mal abiertamente de su homólogo ruso, mientras que el líder turco se queja amargamente de un "mal comienzo" en la relación con el jefe de la Casa Blanca.

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SPUTNIK/ALEXEY NIKOLSKY - El presidente turco Recep Tayyip Erdogan y el ruso Vladimir Putin se dan la mano durante su reunión en Berlín el 19 de enero de 2020

Junto a la activa injerencia en los dominios mencionados, Rusia consigue mantener sus relaciones con los países del Golfo Pérsico. Esto se refiere no sólo a la Organización de Países Exportadores de Petróleo, sino también a la cooperación técnica militar, incluida la participación de los países árabes en los "Juegos del Ejército" organizados por los militares rusos. La amplia red de contactos permite a Rusia jugar con las contradicciones entre Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Turquía.

Los rusos se afianzaron en Oriente Medio gracias al doble uso de sus capacidades diplomáticas y militares. Gracias a un posicionamiento inteligente, Rusia puede ahora asegurar sus objetivos simplemente esperando que sus oponentes cometan un error. Esto es lo que ocurrió en Afganistán, donde el vacío político dejado tras la retirada de Estados Unidos brindó a Rusia la oportunidad de declararse dispuesta a facilitar el proceso de resolución. Los contactos con los talibanes establecidos de antemano y las sólidas relaciones de Rusia con China y Qatar se convirtieron en una ventaja adicional.

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PHOTO/Agencia de Prensa Saudi - El rey saudí Salman bin Abdulaziz Al Saud se reúne con el presidente ruso Vladimir Putin en el Palacio Real de Al Yamamah, el 14 de octubre de 2019.

En definitiva, la coherencia y la sucesión de la política rusa en Oriente Medio, al frente de la cual suelen estar las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, ha proporcionado numerosas y sólidas oportunidades a Moscú para promover sus intereses en la región. Frente a sus rivales, Rusia ha logrado consolidar su posición y eso es un argumento indiscutible de la eficacia de la estrategia del Kremlin.