El nadador tunecino Ahmed Hafnaoui, primer oro olímpico de África contra todo pronóstico

El joven de 18 años sorprende a propios y extraños en los 400 metros libres para colgarse la segunda medalla de Túnez en los Juegos Olímpicos de Tokio
hafnaoui

AFP/ATTILA KISBENEDEK  -   El tunecino Ahmed Hafnaoui, tras ganar la final de la prueba de natación masculina de 400 metros libres durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en el Centro Acuático de Tokio, el 25 de julio de 2021

Túnez tiene nuevo héroe nacional. Mientras el país norteafricano atraviesa unas jornadas de convulsión política, un joven nadador tunecino, Ahmed Ayoub Hafnaoui, se colgó el primer oro del continente africano en Japón contra todo pronóstico. Todo ello, además, el mismo día en que su país celebraba el día de la República, la festividad que conmemora la caída de la monarquía en 1957.

Hafnaoui arrasó el domingo en la prueba de los 400 metros libres y se convirtió en el segundo medallista olímpico de Túnez en los Juegos Olímpicos de Tokio para sorpresa propios y extraños. El nadador, de tan solo 18 años, registró una marca de 3 minutos y 43,36 segundos y derrotó a los dos favoritos, el australiano Jack McLoughlin y el estadounidense Kieran Smith.

El joven batió a sus rivales desde la peor posición de la piscina, por la calle exterior número ocho. Se había clasificado para la prueba como el nadador más lento, sin embargo, erupcionó en la recta final y consiguió superar a todos sus rivales. “Dedico este título a todo el pueblo tunecino. Ahora tienen un campeón”, trasladó el protagonista a sus compatriotas.

“Cuando vi que se izaba la bandera de mi país y escuché el himno nacional, se me llenaron los ojos de lágrimas. Me sentí muy orgulloso”. Antes del orgullo llegó la euforia. Hafnaoui tardó unos segundos en reaccionar y darse cuenta de su victoria. En cuanto lo supo, estalló en júbilo. Gritó, se subió a la corchera y golpeó el agua con rabia. Totalmente descolocado, le costó ser consciente de su gesta.

Subido en el podio del Aquatic Center y visiblemente emocionado, Hafnaoui repetía una y otra vez “no puedo creérmelo, es increíble”. “Me sentí mejor en el agua esta mañana que ayer y eso es todo. Ahora soy el campeón olímpico”, declaró después. El bisoño nadador compitió con mediocres resultados en los JJ. OO de la Juventud de 2018 y en los Mundiales de 2019, cuando reveló al medio tunecino La Presse que aspiraba a ganar su primera medalla en los Juegos Olímpicos de París 2024. Ni siquiera él contaba con ganar.

El nadador tunecino Oussama Mellouli
PHOTO/REUTERS - El nadador tunecino Oussama Mellouli

Hafnaoui, un completo desconocido para el gran público, se quedó a dos segundos del récord continental marcado por su compatriota y doble campeón olímpico de natación, Oussama Mellouli.  “Es una leyenda. Deseo ser como él algún día”, había declarado el nuevo campeón. Después de esta victoria podría llegar incluso otra, ya que el joven nadador disputará el martes la prueba de los 800 metros libres. 

El adolescente toma el relevo a su ídolo Mellouli. El veterano nadador de 37 años, presente también en Tokio, le dedicó unas palabras antes de viajar a la capital japonesa. “Estoy contento de pasarle la antorcha. Ayoub ha pasado por momentos difíciles. Tuvo que dejar sus estudios para poder triunfar en la natación. Se ha arriesgado en cuanto a su futuro. Espero que logre un equilibrio entre su bienestar económico y psicológico”. 

Hijo del jugador de baloncesto e integrante de la selección nacional de Túnez, Mohamed Hafnaoui, el joven escogió la natación gracias a su padre. “Me dijo que probara la natación porque es buena para la salud y para fortalecer el cuerpo”, explicó. Ahora es el protagonista de uno de los mayores hitos del deporte de Túnez y cuenta con una prometedora carrera por delante.

Antes, el luchador Mohamed Khalil Jendoubi se había llevado la plata en la categoría masculina de taekwondo de 58 kg. Jendoubi estrenó el medallero de Túnez y del resto del continente en la competición, y lo hizo tras clasificarse para la final contra el taekwondista italiano Vito Dell’Aquila. A 15 segundos del final y con empate a 10 en el luminoso, su rival anotó el punto decisivo.

Javad Foroughi, de Irán,  después de ganar la medalla de oro en la pistola de aire masculino de 10 metros en el campo de tiro de Asaka en los Juegos Olímpicos de Verano 2020, el sábado 24 de julio de 2021, en Tokio, Japón
AP/ALEX BRANDON - Javad Foroughi, de Irán,  después de ganar la medalla de oro en la pistola de aire masculino de 10 metros en el campo de tiro de Asaka en los Juegos Olímpicos de Verano 2020, el sábado 24 de julio de 2021, en Tokio, Japón
Irán abre el casillero

El iraní, Javad Foroughi, registró un récord olímpico en la categoría de pistola de aire comprimido 10 metros. El tirador de 41 años registró una marca de 244.8 puntos para superar a serbio Damir Mikec en el campo de tiro de Asaka y conseguir la primera medalla del país asiático en los Juegos Olímpicos de Tokio.

La taekwondista persa Kimia Alizadeh ha sido otra de las grandes sorpresas de los JJ.OO. Alizadeh, disidente del régimen iraní y parte del Equipo Olímpico de Refugiados, se quedó a las puertas de conseguir la primera medalla para su conjunto en la prueba de taekwondo femenino de 57 kg. La luchadora mostró un gran nivel después de tres años sin competir y venció sus tres primeros combates hasta plantarse en semifinales, donde fue derrotada por la rusa Tatiana Minina. En el combate por el bronce, Alizadeh volvió a perder, esta vez contra la turca Kübra İlgün.  

El grupo de exiliados, creado en 2016 con el fin de permitir a las víctimas de la persecución política y los conflictos bélicos participar en las Olimpiadas, no ha ganado aún ninguna medalla. La luchadora de 21 años estuvo a punto de estrenar el casillero olímpico del equipo, sin embargo, Alizadeh ya ganó el bronce en los Juegos Olímpicos de Río 2016 con tan solo 18 años. Se trató de la primera medalla para una mujer iraní de la historia.

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AFP/JAVIER SORIANO - Britain Jade Jones (azul) y Kimia Alizadeh Zenoorin (rojo), del equipo olímpico de refugiados, compiten en el combate de la ronda eliminatoria de taekwondo femenino de -57 kg durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en el pabellón Makuhari Messe de Tokio el 25 de julio de 2021

La atleta huyó de su país natal en enero de 2020 hasta recalar en Alemania, tras denunciar la acuciante opresión que viven las mujeres en Irán. La luchadora reveló, además, que los deportistas eran tratados como “herramientas” de propaganda del régimen. Desde entonces, la Asociación de Taekwondo iraní ha tratado de boicotear la carrera de Alizadeh. 

Por este motivo, Irán prohibió que esta representara a otro país en los JJ. OO, aunque acabó siendo acogida por el Comité Olímpico Internacional (COI), un organismo que le permite competir al máximo nivel hasta encontrar un nuevo destino. Ella, sin embargo, asegura que seguirá siendo una niña de Irán allá donde vaya.