El nuevo Ejecutivo de Mauritania contará con 26 ministros, 5 de ellos mujeres

En su acto de investidura, el nuevo presidente, Mohamed uld Ghazouani, prometió preservar la unidad nacional y proteger la identidad islámica
El presidente de Mauritania Ghazouani

AFP/Eric Oteng  -   El presidente de Mauritania Ghazouani

El nuevo primer ministro de Mauritania, Ismail uld Cheij Sidiya, ha presentado un gabinete formado por 26 ministros, cinco de ellos mujeres. Entre los nombrados -en su mayoría poco conocidos entre la población-, cinco ministros pertenecieron al anterior Gobierno, según informó este jueves por la noche la presidencia del Gobierno en un comunicado. Se trata del jefe de la diplomacia, Ismail uld Cheij Ahmed; y los ministros de Petróleo, Mohamed uld Abdel Vettah; de Pesca, Nani uld Chrougha; de Enseñanza Superior, Sidi uld Salem; y la titular de Energía Hidráulica, Naha Mint Mouknass.

En cuanto al resto de carteras, para Defensa fue nombrado el general jubilado Hanenna uld Sidi, ex comandante de las fuerzas del G5, que incluyen además de Mauritania, a Mali, Níger, Chad, y Burkina Faso. La cartera de Interior fue atribuida a Mohamed Salem uld Merzoug, un antiguo alto comisario en la Organización para el Desarrollo del Río Senegal (OMVS). Además, el nuevo primer ministro hizo modificaciones en la estructura del Gobierno con la división del Ministerio de Economía y Finanzas en dos departamentos.

Sidiya fue nombrado el pasado sábado nuevo primer ministro por el presidente de Mauritania, Mohamed uld Ghazouani, que a su vez fue investido en sus funciones como presidente de la República el pasado 1 de agosto, tras haber ganado las elecciones del 22 de junio en la primera vuelta con un 52% de los votos emitidos, por delante de otros cinco candidatos. Ghazouani sustituye al presidente saliente Mohamed uld Abdel Aziz, que dirigió el país desde agosto de 2008, durante dos mandatos; lo máximo que permite la Constitución mauritana.

En la ceremonia de investidura, el nuevo presidente prometió salvaguardar la unidad nacional del país, del mismo modo afirmó que en su mandato preservará la religión islámica, asunto “intocable” para la gran mayoría del pueblo mauritano. Además del presidente saliente, Mohamed uld Abdel Aziz, en el acto estuvieron presentes una decena de jefes de Estado africanos, además del presidente del Gobierno marroquí, Saadin Otmani, el primer ministro argelino, Nuredin Bedoui, y el ministro de Exteriores de España, Josep Borrell.

Un hombre espera para votar en una mesa electoral durante las elecciones Nouakchott, Mauritania
REUTERS/Media Coulibaly -  Un hombre espera para votar en una mesa electoral durante las elecciones Nouakchott, Mauritania

Ghazouani reservó un espacio de su discurso para hablar de los “grupos vulnerables y que han sufrido históricamente todo tipo de marginación”, a los que prometió prestar una “mayor atención”. Antes de conocerse los resultados definitivos, grupos de jóvenes harratines (la mayoría étnica en el país, pero discriminada por los árabes ‘blancos’) protagonizaron algaradas callejeras en Nouakchott y Nuadibú, con quemas de neumáticos incluidas, en protesta por lo que consideraron una manipulación de las elecciones y la clara definición del continuismo militar en el país. Finalmente, el nuevo presidente aseveró que se pondrán en marcha  intensos programas e intervenciones con objetivos precisos para eliminar "las huellas del subdesarrollo" entre la población más desprotegida. 

De esta forma, el continuismo político se impone en la nación africana y  refuerza el poder de un partido gobernante que se ha posicionado como un aliado de Occidente contra los militares islamistas, el principal reto al que se enfrenta el país.  Abdel Aziz y Ghazouani fueron cómplices en el golpe de Estado que derrocó al ex presidente Sidi uld Cheij Abdallahi en agosto de 2008, tras el cual Abdel Aziz fue proclamado nuevo líder entonces. En este país africano, son decenas de miles de mauritanos los que viven como esclavos domésticos, usualmente para amos de piel clara de ascendencia árabe o bereber, de acuerdo a organizaciones de derechos humanos. Aun cuando esta práctica fue abolida en 1981 y convertida en crimen en 2007.