El nuevo emisario de la ONU para el Sáhara Occidental inicia una gira por el Magreb

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Paco Soto

Pie de foto: Horst Köehler, emisario de la ONU para el Sáhara Occidental.

Horst Köehler, expresidente de Alemania, economista y enviado especial del secretario general de la ONU, António Guterres, para el conflicto del Sáhara Occidental, que desde hace más de 40 años opone a Marruecos con los independentistas del Frente Polisario apoyados por Argelia, inició el lunes de esta semana una gira por diversos países del Magreb para tratar de encontrar una solución negociada a la crisis. Köehler empezó su viaje en Marruecos. Después viajará a territorios como Argelia, donde en Argel se reunirá con dirigentes del país y en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en el Sáhara argelino, con representes del Polisario y la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), y también a Mauritania. Una gran discreción caracteriza esta gira del emisario de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, antigua colonia española que en 1975 el régimen franquista cedió a Marruecos y Mauritania, a pesar de la radical oposición del Polisario y Argelia, que defendían y siguen defendiendo el derecho de autodeterminación para la población del territorio.

Hasta ahora, los dos principales actores del conflicto, el Polisario y Rabat, no se han puesto de acuerdo ni siquiera en el censo para celebrar una consulta de autodeterminación. El Reino Alauita, que considera que la excolonia española es parte integrante del territorio marroquí, plantea la inviabilidad del referéndum de autodeterminación, y defiende como solución al contencioso una amplia autonomía para el Sáhara Occidental pero bajo soberanía de Rabat. Francia apoya sin fisuras la solución autonómica, que oficiosamente es bien vista por España y rechazada abiertamente por el Polisario y Argelia. En este contexto, el enviado especial de Guterres tratará de conciliar posiciones y desempeñar un papel de mediador entre Marruecos y el Polisario para buscar una vía de solución a un conflicto que desestabiliza una región donde actúan grupos terroristas yihadistas y peligrosas bandas de delincuentes y paraliza la construcción política y económica del Magreb.

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Pie de foto: Tropas del Frente Polisario en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf.

Etapa delicada

El expresidente alemán y enviado especial de António Guterres para el Sáhara Occidental se reunió en Rabat con diversas autoridades como el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, según fuentes diplomáticas locales. El Polisario, que asegura que en los campamentos de Tinduf viven unos 200.000 refugiados saharauis, una cifra que desmiente categóricamente Marruecos, acuerda importancia al viaje de Köehler. Los dirigentes independentistas saharauis atraviesan una etapa delicada, porque han perdido muchos apoyos internacionales y también se enfrentan a un creciente descontento entre la población que malvive desde hace décadas en los campamentos de Tinduf. Por ello, tratarán de convencer al enviado especial de Guterres sobre la legitimidad de sus planteamientos y objetivos políticos. El Polisario sostiene que el Sáhara Occidental es un país ocupado por Marruecos y el último territorio africano por descolonizar. Lógicamente, Rabat critica este posicionamiento y afirma que los secesionistas saharauis son una minoría teledirigida por los jefes del Polisario y el régimen argelino.

Descontento de Rabat

El pasado mes de abril, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución de apoyo a una nueva negociación entre las partes enfrentadas que tendría que finalizar en abril de 2018. Köehler sucedió al estadounidense Christopher Ross, que dimitió del cargo en mayo de este año después de ocho años tratando de mediar entre Rabat y el Polisario. Marruecos acusó a Ross, que era el enviado especial del entonces secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, de no ser imparcial y estar supeditado a los intereses del Polisario y Argelia. Ban Ki-moon también fue condenado por Marruecos después de que calificara el Sáhara Occidental de territorio “ocupado”. Las autoridades marroquíes reaccionaron ante la posición de Ban Ki-moon expulsando a gran parte del personal civil de la MINURSO, la entidad de la ONU que se encarga de la organización del referéndum de autodeterminación en la antigua colonia española.