El Observatorio Sirio de Derechos Humanos certifica que unos 300 combatientes proturcos marcharon de Siria a Libia

El movimiento de efectivos se habría dado bajo tutela de la Turquía de Erdogan
Combatientes del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) a bordo de un vehículo militar durante los enfrentamientos con las fuerzas leales al hombre fuerte Jalifa Haftar, en Espiaa, a unos 40 kilómetros (25 millas) al sur de la capital libia, Trípoli, el 21 de agosto de 2019

AFP/MAHMUD TURKIA  -   Combatientes del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) a bordo de un vehículo militar durante los enfrentamientos con las fuerzas leales al hombre fuerte Jalifa Haftar, en Espiaa, a unos 40 kilómetros (25 millas) al sur de la capital libia, Trípoli, el 21 de agosto de 2019

En torno a 300 combatientes han sido trasladados desde la zona de Siria controlada por Turquía hasta Libia, por decisión de la Administración turca de Recep Tayyip Erdogan, que apoya al Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA, por sus siglas en inglés), con sede en Trípoli y dirigido por el primer ministro Fayez Sarraj, según aseguró a lo largo de la jornada el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Esta ONG, radicada en el Reino Unido y con un amplio entramado de observadores y colaboradores sobre el terreno, detalló que un "gran número de soldados del movimiento Hazm fueron trasladados a Libia". Hazm se trata de una facción armada siria que se disolvió hace tiempo.

Según el Observatorio, a los combatientes se les ofrece un sueldo que oscila entre los 2.000 y los 2.500 dólares y su estancia en Libia está planificada de tres a seis meses. La misma fuente detalló que cuanto más largo sea el período de permanencia, mayor será el total de los emolumentos a percibir por cada soldado. Además, reseñó que el número de hombres que han llegado a los cuarteles turcos en el norte de Siria para recibir formación y viajar a Libia es, hasta el momento, de entre 900 y 1.000. Concretamente, estos elementos reciben entrenamiento en campamentos turcos en Afrin, Siria. 

Hace pocos días, la propia ONG denunció que Turquía había establecido centros de reclutamiento de combatientes en el noroeste de Siria, en áreas bajo control de facciones leales a Ankara, para enviarlos posteriormente a Libia.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos documentó mediante grabaciones de audio los preparativos de unidades sirias antes de partir hacia Trípoli desde Afrin, enclave que fue ocupado por Turquía desde principios del año pasado.

Por su parte, Mervan Qamishlo, portavoz de la principal alianza armada que lucha contra las tropas de Ankara, las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), dijo a Efe que cientos de combatientes del llamado Frente al-Nusra (exfilial siria de Al-Qaeda), del grupo yihadista Daesh y del más moderado Ejército Libre Sirio (ELS) han partido a Libia.

Precisó que algunos combatientes se encontraban en territorios al este del río Éufrates y otros al oeste, en Idlib y Afrin, donde estén presentes las tropas de Turquía desde que expulsaron a las fuerzas kurdas con apoyo de milicianos sirios opositores al Gobierno de Damasco. El principal motivo de la pasada intervención de Turquía en el norte de Siria fue el de echar a los kurdosirios (desde el Estado turco se tacha a facciones kurdosirias como las Unidades de Protección Popular, YPG por sus siglas en turco, de terroristas); un grupo el de los kurdos que, por ejemplo, sirvió de vital apoyo a Estados Unidos para la lucha contra grupos yihadistas, a pesar de lo cual fueron abandonados a su suerte por el Gobierno norteamericano de Donald Trump cuando este decidió que las tropas estadounidenses abandonaran sus puestos en Siria, dejando el camino expedito a las fuerzas otomanas y también de Rusia, que se hicieron cargo de manera efectiva de la llamada Zona de Seguridad, habilitada en la frontera divisoria entre Turquía y Siria y que fue pactada entre Turquía y EEUU. 

Qamishlo confirmó que "en territorio actualmente dominado por Turquía hay oficinas de reclutamiento". Añadió que "algunos combatientes del Ejército Libre Sirio no han aceptado la oferta", pero "los batallones turcomanos leales a Turquía y facciones yihadistas (como Daesh) sí aceptaron". De acuerdo con el portavoz de la alianza integrada mayoritariamente por kurdos, "les ofrecieron sueldos muy altos, de entre 1.000 y 2.000 dólares mensuales".

Durante esta semana, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ya reveló que responderá favorablemente a una petición de asistencia militar por parte del GNA libio y que en enero someterá al Parlamento una moción para enviar tropas a ese país norteafricano, tan pronto como retome funciones la Cámara. Durante una reunión con su partido, el islamista Justicia y Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco), el presidente Erdogan anticipó que en cuanto se abra el Parlamento lo primero que harán "es presentar una moción para el envío de militares". El AKP y su aliado nacionalista MHP cuentan con mayoría absoluta parlamentaria y se espera que la votación a favor del envío de tropas sea un mero trámite, cumpliendo así con los deseos del máximo dirigente otomano. Y es que el periodo de sesiones se reabrirá el 7 de enero tras el descanso invernal.

Ankara y el GNA, Ejecutivo reconocido por la Organización de Naciones Unidas (ONU), firmaron en noviembre un acuerdo que delimita las zonas de interés económico y abre la puerta a que Turquía le suministre ayuda militar en el conflicto armado contra el general rebelde Jalifa Haftar, que controla la mayor parte del territorio libio mediante la acción del Ejército de Liberación Nacional (LNA, por sus siglas en inglés) y que desde abril busca conquistar Trípoli, el último gran bastión que queda del Ejecutivo de Fayez Sarraj. 

Turquía, junto con Qatar, es uno de los pocos países que respaldan activamente al Gobierno de Trípoli de Sarraj. De hecho, hace un par de semanas Doha acogió un encuentro entre el ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlut Çavasoglu, y el primer ministro libio Sarraj para discutir sobre cooperación en el Mediterráneo oriental. 

Mientras que Haftar recibe apoyo de Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Francia y Rusia en su ofensiva contra los terroristas yihadistas en Libia. Un Haftar que domina ya gran parte de Libia tras haber extendido sus dominios sobre las grandes ciudades del sur y los yacimientos petrolíferos occidentales de Al-Sharara y Al-Fil. Ahora solamente le queda conquistar las localizaciones de Sirte y Misrata y derribar a Sarraj y al principal reducto de Trípoli para hacerse con el control total de Libia, uno de los países más importantes del norte de África.