El partido centrista-liberal RNI, liderado por Aziz Akhannouch, triunfa en las elecciones de Marruecos

El Partido Justicia y Desarrollo, de corte islamista, consigue tan solo 12 escaños, frente a los 125 que obtuvo en 2016
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El Rally Nacional de los Independientes de Marruecos (RNI) ha arrasado en las elecciones de Marruecos. La formación centrista-liberal ha conseguido 97 escaños, seguido del Partido de la Autenticidad y Modernidad (PAM), de centroizquierda, que ha obtenido 82. El partido nacionalista de centroderecha, Istiqlal, ocupa el tercer puesto en los comicios con 78 escaños.

La Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) ha quedado lejos de sus rivales con 35 asientos. Sin embargo, el gran derrotado de la jornada electoral ha sido el Partido Justicia y Desarrollo (PJD), que ha pasado de tener 125 escaños a tan solo 12. La formación islamista conservadora, que ganó gran relevancia a gracias a la Primavera Árabe, llevaba una década liderando el Gobierno marroquí. Al PJD le han superado otros partidos como el Movimiento Popular (MP, 26 escaños), el Partido Progreso y Socialismo (PPS, 20 escaños), y la Unión Constitucional (UC, 18 escaños). 

Akhannouch: “la gente quiere alternativa”

Aziz Akhannouch, líder del RNI, ha sido el principal ganador de las elecciones parlamentarias. El magnate marroquí, que cuenta con una extensa carrera en el ámbito político y económico, era el gran favorito de los comicios. En 2007 Akhannouch fue nombrado ministro de Agricultura, un puesto del que asegura no haber recibido salario. Posteriormente, en 2013 dirigió el Ministerio de Economía a petición del rey Mohamed VI. Tres años después, en 2016, comenzó a liderar el RNI. Para estas elecciones, Akhannouch desarrolló una ambiciosa campaña publicitaria, invirtiendo 211.000 dólares aproximadamente en anuncios en redes sociales como Facebook o Instagram.

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El empresario de origen bereber se graduó en Administración y Finanzas en la Universidad canadiense de Sherbrook. Además de su trabajo en política, Akhannouch es CEO de la compañía Akwa Group, dedicada al petróleo y el gas. La empresa también opera en el sector turístico y de telecomunicaciones. El líder del RNI también posee más de 500 estaciones de servicio en el país. Estos negocios lo han convertido en el segundo hombre más rico de Marruecos, con una fortuna próxima a los 2.000 millones de dólares, según Forbes.

Sus propuestas electorales se centran en la mejora de las políticas sociales, como una cobertura sanitaria universal o una pensión digna para los jubilados. Asimismo, se centrará en desarrollar políticas que impulsen la natalidad. Entre los desafíos de Akhannouch se encuentran la actual situación de la economía marroquí, muy afectada por la pandemia, la reciente ruptura con Argelia o el proceso de acercamiento con España, después de la crisis diplomática que comenzó en abril. No obstante, para convertirse en el sucesor de Saadeddine Othmani, Akhannouch necesitará aliados para alcanzar los 198 escaños de la mayoría absoluta. “La gente quiere alternativa”, declaró el posible futuro primer ministro.

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Dentro de los socios de Gobierno podría estar el PAM, partido dirigido durante mucho tiempo por políticos y empresarios. El PAM se considera también “el partido del rey”, ya que su fundador, Fouad Ali El-Himma es uno de los asesores reales más cercanos al monarca. Desde su creación, el PAM ha ocupado la oposición política, aunque ahora podría pasar a ser un aliado clave del Gobierno.

Los islamistas pierden

La influencia que obtuvo el PJD tras la Primavera Árabe se desvanece. Después de liderar el Gobierno durante una década, los islamistas tan solo consiguen 12 escaños. En Casablanca, capital económica marroquí, el PJD ha sufrido un duro golpe al perder la mayoría de sus escaños. Los dirigentes de la formación denunciaron supuestas “irregularidades” y “fraude electoral”, aunque Abdelouafi Laftit, ministro del Interior, aseguró que los comicios se celebraron en “circunstancias normales”.

Tariq Atlaty, analista político marroquí, afirma al medio Al-Ain que el PJD “se ha convertido en un paria después de inyectar a los marroquíes pobreza y marginación”. “Si no hubiera sido por el establecimiento real y la intervención del monarca marroquí, el rey Mohamed VI, a través de los canales y mecanismos reales, el país estaría en una situación desastrosa debido a los años bajo el control de la Hermandad”, añadió. Esta derrota se podría deber, además de al descontento general de la población, a las divisiones internas del partido.

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Además de la derrota en las parlamentarias, es probable que el PJD pierda la alcaldía en ciudades como Rabat, Tanger, Marrakech o Agadir.

Aumenta la participación electoral, sobre todo en el sur

Casi 18 millones de marroquíes acudieron a votar. Tras el cierre de los colegios electorales, el Ministerio del Interior anunció que la tasa de participación alcanzó el 50,18%, frente al 43% en las elecciones legislativas de 2016 y el 45% de 2011. Las regiones del sur, en concreto, registraron una alta tasa de participación. Dakhla-Oued Eddahab alcanzó un 58,30%, Guelmim-Oued un 63,76% y Laayoune-Sakia El Hamra un 66,94%. Por el contrario, Casablanca-Settat anotó la participación más baja, con un 41,04%.