El PIB marroquí crecerá entre el 4 y 4,6% en 2021 

El déficit presupuestario se incrementó hasta el 7,8% el año pasado y la deuda pública superó el 76% del Producto Interior Bruto 
Un empleado de la fábrica trabaja en una línea de montaje en la planta de coches de Kenitra PSA

AFP/FADEL SENNA  -   Un empleado de la fábrica trabaja en una línea de montaje en la planta de coches de Kenitra PSA

La economía de Marruecos entrará lentamente en la senda de la recuperación este año, tras un 2020 marcado por la recesión debido a la pandemia de la COVID-19 y la sequía que azotó el país del Magreb.  

El pasado año, el PIB sufrió una contracción del 6,3%, según el Banco Mundial, un dato que contrasta con el crecimiento anual pre pandémico de entre el 3 y 4%. También acorde a los datos presentados por el organismo internacional, recabados gracias a una encuesta realizada a empresas marroquíes entre junio y julio del pasado año; el 6,1% de las empresas del sector formal cesaron su actividad y el 86,9% de los comercios reportó una disminución en las ventas.  

Por su parte, el organismo estadístico oficial marroquí, el Alto Comisariado de Planificación (HCP, por sus siglas en francés) asegura que el crecimiento en 2021 alcanzará el 4,6%, sin embargo, el economista senior del Banco Mundial, Javier Díaz Cassou, se muestra más cauto y cree que el crecimiento económico será de un 4%. En cuanto a la recesión que experimentó el PIB en 2020, el organismo marroquí se mostró más pesimista que el Banco Mundial, al estimar la caída del PIB en un 7%.  

El informe del Banco Mundial fue presentado en una conferencia online organizada el día 14 en presencia de tres economistas de la institución, el mencionado Díaz Cassou, el director de operaciones para el Magreb y Malta, Jesko Hentschel, y otro de los principales economistas de la organización, Éric Le Borgne. A nivel macroeconómico esperan que el déficit presupuestario se haya incrementado hasta alcanzar el 7,8% y la deuda pública haya superado el 76% del PIB en 2020. También estimaron que el déficit en cuenta corriente empeore al 6% del PIB en 2021.  

No se espera que la economía marroquí, que no entraba en recesión desde la década de los 90, se recupere totalmente de los efectos de la crisis sanitaria hasta 2022, como mínimo.  

Ambas instituciones basan sus estimaciones en dos variables: una campaña masiva de vacunación contra la COVID-19, que aún no tiene fecha definitiva, aunque el Gobierno marroquí anunció la semana pasada que los preparativos estaban en una fase “muy avanzada”; y una campaña agrícola similar a la de años anteriores que haga subir el valor añadido de este sector clave para la economía del país.  

Otro sector de suma importancia para Marruecos es el turismo, cuya reducción ha azotado también la economía de países dependientes de este sector como España y Túnez. Para que este motor de la economía del país se recupere es necesaria la reapertura de fronteras. En 2019, 13 millones de personas visitaron el país con la entrada de divisas y creación de puestos de trabajo que ello supone. 

PHOTO/AFP  -   Esta fotografía, tomada el 28 de junio de 2019, muestra una vista de las grúas de contenedores en la terminal I del puerto de Tánger Med, en la ciudad septentrional de Tánger 
PHOTO/AFP  -   Esta fotografía, tomada el 28 de junio de 2019, muestra una vista de las grúas de contenedores en la terminal I del puerto de Tánger Med, en la ciudad septentrional de Tánger 
El impacto de la crisis no se traducirá en una gran tasa de desempleo 

El 56,1% de las empresas redujeron las horas de trabajo y se perdieron 581.000 empleos en tan solo un año. No obstante, los expertos del Banco Mundial afirman que a pesar de que el impacto de la crisis en las empresas marroquíes ha sido fuerte, prevén menos destrucción de empleo que en otros países en los que el impacto ha sido menor, principalmente gracias a la menor flexibilidad de su legislación laboral y también a las medidas de apoyo público del Gobierno marroquí.  

La institución internacional ve con buenos ojos la estrategia de recuperación presentada por Marruecos, que movilizará aproximadamente el 11% del PIB en forma de fondos de inversión y préstamos garantizados para inyectarlos en el capital de las empresas y dar un nuevo impulso a las alianzas público-privadas vinculadas a la infraestructura. El Banco Mundial también ha saludado las reformas estructurales anunciadas, en particular la generalización del seguro por enfermedad.  

La entidad señala que, en el corto plazo, los mecanismos de inyección de liquidez del Estado serán fundamentales para evitar una ola de insolvencia empresarial y la destrucción del tejido productivo. También recomienda que, en el largo plazo, Marruecos fomente la competencia y genere igualdad de condiciones para las nuevas empresas participantes en los mercados de bienes y servicios, además de mejorar su capital humano y sus marcos institucionales.