El plan para trasladar a los familiares de Daesh de Siria a Irak

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán supervisará la operación, que ha despertado el temor a la apertura de una nueva brecha de seguridad
Campamento para desplazados Al-Hol en el noroeste de Siria

AFP/DELIL SOULEIMAN  -   Campamento para desplazados Al-Hol en el noroeste de Siria

El Gobierno iraquí comenzará en el próximo mes de marzo el traslado de los familiares de los terroristas de la organización yihadista Daesh procedentes de Al-Hol, en el noreste de Siria, al campamento Al-Amla, en la región de Zammar, ubicada en la provincia de Nínive, al norte de Irak. Así lo ha desvelado un oficial militar iraquí en el medio local Al-Ain. La operación estará supervisaba por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés), y en ella participarán tanto el Ejecutivo de Bagdad como el Gobierno sirio y, también, la milicia libanesa Hizbulá. Está previsto que el proceso de reubicación concluya en un plazo máximo de 90 días.

“Durante los últimos meses, se han llevado a cabo varias reuniones entre los Gobiernos iraquí y sirio a nivel de líderes militares y de seguridad, en presencia de autoridades de las Fuerzas de Movilización Popular (PMF, por sus siglas en inglés) [la milicia iraquí pro-iraní], de Hizbulá y de oficiales de las Fuerzas Quds [el cuerpo de élite de la IRGC] para trasladar a estas familias a Irak y distribuirlas en los campamentos ubicados entre Zammar y Al-Rabiah, incluido la instalación de Al-Amla”, ha revelado dicha fuente. El recinto está ubicado cerca de un campamento de refugiados, según ha podido saber el analista Hossam Al-Haddad en The Portal.

Miembros de la Guardia Revolucionaria de Irán marchan durante un desfile militar anual en el mausoleo del Ayatolá Jomeini, en las afueras de Teherán
PHOTO/AP - Miembros de la Guardia Revolucionaria de Irán marchan durante un desfile militar anual en el mausoleo del Ayatolá Jomeini, en las afueras de Teherán

La justificación para la misión de traslado desde Siria a Irak que ofrece el militar iraquí se orienta en la incapacidad de Damasco para retener de forma eficiente a los parientes de los yihadistas: “Siria no puede alojarlos y se teme que escapen de allí debido al continuo deterioro de la situación, por lo que estas familias estarán bajo la estricta supervisión de las fuerzas de seguridad iraquíes y de las PMF hasta su total rehabilitación”, ha explicado al respecto.

La información también ha sido confirmada por el parlamentario iraquí Shirwan al-Dobardani, quien representa en la Cámara a la provincia de Nínive: “El Gobierno iraquí está establecimiento un campamento para recibir a los desplazados del campamento sirio de Al-Hol, que son 31.400, la mayoría de ellos familiares de Daesh”, ha asegurado. “El campamento consta de 4.000 tiendas de campaña y se encuentra construido en más de un 50%. Además, se establecerá una oficina de auditoría de seguridad en el cercano subdistrito de Al-Rabiah”, ha añadido al respecto.

La publicación del plan conjunto de Irán, Irak y Siria ha tenido después de que la ONG Human Rights Watch (HRW, por sus siglas en inglés) denunciara las condiciones insalubres en las que 32.000 personas, la mayoría mujeres y niños, iban a ser llevadas desde Siria a Irak.

La foto tomada el 6 de febrero de 2020 muestra a algunos de los 35 huérfanos rusos vinculados a Daesh llegando en un autobús a la capital kurda siria de facto, Qamishli, después de ser trasladados desde el campamento de Al-Hol en el noreste de Siria
AFP/DELIL SOULEIMAN - La foto tomada el 6 de febrero de 2020 muestra a algunos de los 35 huérfanos rusos vinculados a Daesh llegando en un autobús a la capital kurda siria de facto, Qamishli, después de ser trasladados desde el campamento de Al-Hol en el noreste de Siria

Cabe recordar, en este punto, que en el pasado mes de julio, HRW acusó por primera vez a Irak de estar llevando a cabo “preparativos para confinar a familias en los campamentos”. En concreto, la organización hacía referencia al recinto de Jadah 5, localizado a 65 kilómetros al sur de Mosul, donde por aquel entonces ya habían sido reubicadas a la fuerza 175 familias, que vivían en un sector conocido como ‘400’, utilizado por el Gobierno presuntamente para aislar al grupo que viene de Siria del resto de la población del campamento. 

“Las autoridades en Irak planean detener a las familias que regresan arbitrariamente, en violación del derecho iraquí e internacional […] La segregación de familias, principalmente mujeres y niños, provenientes de Siria, es un paso para estigmatizarlas y etiquetarlas en ausencia de cualquier acusación creíble de que hayan cometido un delito”, denunció la directoria interina de Oriente Medio de HRW, Lama Fakih. 

Al-Ain menciona, en este sentido, cómo el Gobierno iraquí intentó, durante dicho periodo, “transferir a las familias de Daesh que se encontraban en el campamento de Al-Hol, que sumaban más de 4.000 personas, a Irak, especialmente al campamento de Jadah y a otros campamentos ubicados entre las regiones de Zammar y Al-Rabiah”. Entonces, los planes iraquíes fracasaron “como resultado de las presiones popular y políticas de varios partidos y la frágil situación de seguridad de las áreas liberadas, lo que llevó al Gobierno a retirarse por temor a una catástrofe de seguridad”. 

Un funcionario kurdo muestra los pasaportes de los combatientes extranjeros de Daesh capturados en Rimelan, Siria, el 9 de enero de 2020
REUTERS/GORAN TOMASEVIC - Un funcionario kurdo muestra los pasaportes de los combatientes extranjeros de Daesh capturados en Rimelan, Siria, el 9 de enero de 2020

No obstante, cabe resaltar que todas estas acusaciones han sido desmentidas en reiteradas ocasiones por las autoridades de Bagdad, que han negado categóricamente que existan operaciones para trasladar a un gran número de familias a nuevos campamentos de desplazados en áreas al sur de Mosul, la capital de la provincia. El viceministro iraquí, Jassim al-Attiya, aseveró en un comunicado que “cualquier noticia de la transferencia de familias de Daesh desde Siria a campamentos en la provincia de Nínive son suposiciones falsas e infundadas”. 

El campamento sirio de Al-Hol, de donde proceden los parientes, fue construido para albergar a 40.000 personas, pero a finales de 2019 se alcanzó la cifra de 68.000 refugiados, de los cuales el 94% eran mujeres y niños. Según expone el analista Dilshad Al-Dalawi, las mujeres que residen allí son tanto las viudas de combatientes de Daesh que han muerto en las batallas en Irak y en Siria, como las mujeres de terroristas que están todavía detenidos en dichos países, como las esposas de yihadistas que han logrado escapar y están en paradero desconocido. 

Según las autoridades kurdas, 12.000 extranjeros -no iraquíes- están retenidos en tres campamentos de desplazados en el noreste de Siria, la mayoría en Al-Hol. De dicha cifra, 4.000 son mujeres y 8.000 son menores. 

Una mujer con un niño en brazos en el campamento para desplazados de Al-Hol, en el noreste de Siria, el 14 de enero de 2020
AFP/DELIL SOULEIMAN - Una mujer con un niño en brazos en el campamento para desplazados de Al-Hol, en el noreste de Siria, el 14 de enero de 2020
¿Una nueva brecha de seguridad?

El traslado de los familiares de los miembros de Daesh a Irak, además de levantar las críticas en el seno de las organizaciones humanitarias, principalmente por el trato a los niños, ha despertado el temor de que se abra una nueva brecha de seguridad en el país, que está siendo azotado desde hace casi cinco meses por una oleada de protestas sociales contra la ingobernabilidad, el deterioro de la situación económica y las injerencias extranjeras en la política nacional. 

“La elección de esta región es un problema importante que dificulta el regreso de los desplazados y también es una amenaza para la seguridad de la provincia de Nínive en participar, y de Irak en general y especialmente en este momento”, ha advertido el parlamentario al-Dobardani.

Prisioneros extranjeros, sospechosos de formar parte de Daesh, en el interior de un hospital penitenciario en Hasaka, Siria, el 7 de enero de 2020
REUTERS/GORAN TOMASEVIC - Prisioneros extranjeros, sospechosos de formar parte de Daesh, en el interior de un hospital penitenciario en Hasaka, Siria, el 7 de enero de 2020

En esta línea, para el portavoz de las tribus árabes en las áreas en disputa entre la región del Kurdistán e Irak, el jeque Muzahim Al-Huwait, uno de los problemas es que entre los grupos de familiares todavía se encuentren células activas del grupo: “Estas familias son las de los líderes de la organización y sus destacados comandantes. La mayoría de las mujeres de estos dirigentes siguen siendo miembros de Daesh y han formado sus propias redes, por lo que representan un gran peligro para cualquier región en la que se encuentren si pueden organizarse y obtener armamento”, ha advertido. De hecho, según HRW, que investigó sobre el terreno el caso de ‘400’, las personas que ingresaron en el campamento para ocupar las plazas de las familias desalojadas tenían “la misma ideología extremista que Daesh”.

La directora ejecutiva de Comité contra el Terrorismo de la ONU, Michele Coninsx, asegura, en este sentido, que las “condiciones terribles” en las que viven las familias vinculadas al grupo terrorista “les deja abierta la puerta a una mayor radicalización”. 

Una mujer toma de la mano a un niño mientras camina por el campamento de desplazados de Al-Hol, Siria, el 8 de enero de 2020
REUTERS/GORAN TOMASEVIC - Una mujer toma de la mano a un niño mientras camina por el campamento de desplazados de Al-Hol, Siria, el 8 de enero de 2020

Otro de los desafíos abiertos es, como recoge una de las grandes autoridades de la comunidad minoritaria yazidí, Jahr Ali Bey, en Al-Ain, la amenaza que supone el traslado para este colectivo, afincado en la franja de territorio que se usará para el desplazamiento de los parientes desde Siria a Irak. Los yazidíes han sido el grupo más perseguido por Daesh debido a su creencia religiosa preislámica, considerada como apóstata. De hecho, Naciones Unidas ha tipificado las acciones de la organización yihadista contra esta minoría como genocidio, puesto que forzaron la huida de más de medio millón de fieles, mataron a miles de hombres y niños y secuestraron a las mujeres para convertirlas en esclavas sexuales.

Cabe recordar, en este punto, que Irak está padeciendo el resurgimiento de Daesh, que está sabiendo aprovechar el escenario caótico en el que está inmerso el país para cometer de nuevo atentados y recuperar, así, la influencia perdida con su derrota territorial en 2017. El pasado 26 de noviembre, cuando las manifestaciones sociales se encontraban en plena ebullición, el grupo terrorista se atribuyó el primer ataque en dos años. “Cada vez hay más indicios de que Daesh se está reorganizando en Irak […] Vemos que las actividades están aumentando ahora, y creemos que la fase de reconstrucción ha terminado”, alerta en esta línea el director de la Agencia de Inteligencia Zanyari del Kurdistán iraquí, Lahur Talabany, en la BBC. “Ha surgido un tipo diferente de Daesh que ya no quiere controlar ningún territorio para evitar ser objetivo […] Es como Al-Qaeda, pero con esteroides”, explica el experto.

Miles de musulmanes chiítas participan en el duelo de la Ashura en el santuario del Imán Hussein en la ciudad santa iraquí de Karbala, el 20 de septiembre de 2018
AFP/AHMAD AL-RUBAYE - Miles de musulmanes chiítas participan en el duelo de la Ashura en el santuario del Imán Hussein en la ciudad santa iraquí de Karbala, el 20 de septiembre de 2018

La ONU también ha advertido recientemente de que Daesh “permanece en el centro de la amenaza del terrorismo transnacional”, con motivo de la presentación del último informe sobre la organización yihadista por parte del subsecretario general de la Oficina de las Naciones Unidas contra el terrorismo, Vladimir Voronkov, el pasado 7 de febrero.

“Daesh ha continuado buscando el resurgimiento y la relevancia global tanto online como offline, aspirando a restablecer su capacidad para operaciones internacionales complejas. Los afiliados regionales de Daesh continúan aplicando una estrategia de atrincheramiento en zonas de conflicto explotando las quejas sociales [como el caso de Irak]”, expone el funcionario.
 

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