El precio del petróleo alcanza el máximo de los últimos 13 meses

La reducción de la actividad económica por la pandemia y la tormenta de Texas son algunos de los factores que lo explican
Bombeo en un campo petrolífero en Midland, Texas Estados Unidos

REUTERS/NICK OXFORD  -   Bombeo en un campo petrolífero en Midland, Texas Estados Unidos

El precio del petróleo ha alcanzado los niveles más altos de los últimos 13 meses, principalmente debido a la garantía de que las tasas de interés de Estados Unidos se mantendrán bajas, unido a la caída de la producción en el país norteamericano debido al temporal que ha paralizado prácticamente toda actividad en Texas, quedándose muchos hogares incluso sin electricidad. 

El barril de Brent, referente en Europa, ha superado los 65 dólares en febrero mientras que el referente estadounidense, el West Texas Intermediate (WTI), ha rebasado los 60 dólares el barril. 

La mencionada garantía hecha por la Reserva Federal de Estados Unidos de que las tasas de interés se mantendrían bajas durante algún tiempo debilitó al dólar a la vez que impulsó el apetito por el riesgo de los inversores.

La tormenta en Texas ha provocado que la producción petrolera se desplomara un 10%, es decir, 1 millón de barriles por día menos, según informaron las autoridades competentes. 

Los analistas del sector señalan que las existencias de crudo en EEUU podrán aumentar en las próximas semanas a medida que la producción vaya reanudándose, mientras que se espera que la capacidad de sus refinerías tarde más tiempo en volver a la normalidad. Actualmente la producción de las refinerías ha bajado a niveles que no se veían desde 2008.

Otra de las causas a la que apuntan los expertos a la revalorización de más del 40% del petróleo en los últimos meses es la decisión de los miembros de la OPEP+, de recortar la producción. Los recortes se mantienen en 7,2 millones de barriles de petróleo al día, a la espera de lo que suceda en la reunión que tendrá lugar el 4 de marzo, en la que discutirán la flexibilización de las restricciones al suministro de petróleo. 

Por otro lado, aunque la campaña de vacunación avanza de forma asimétrica, permitirá levantar restricciones a la movilidad, que se reactive la actividad económica y, por lo tanto, que se incremente la demanda de petróleo. 

Previsiblemente, la demanda de crudo pueda recuperar en 2021 un 60% del volumen perdido en 2020, según un informe de mercado de la AIE. El organismo internacional apunta a un crecimiento de 5,4 millones de barriles diarios en 2021 hasta alcanzar los 96,4 millones. Pero no será hasta la segunda mitad del año cuando se verá sustancialmente incrementada la demanda ya que en el primer trimestre todavía se espera que la demanda caiga en un millón de barriles.

En cualquier caso, según Barclays, hay que seguir “siendo cautelosos a corto plazo” y observar de cerca lo que haga la OPEP+ y “los potenciales riesgos de las cepas de la COVID-19”.

Subestación eléctrica de Oncor está rodeada de nieve en Waco, Texas, el 18 de febrero de 2021
AFP/MATTEW BUSCH - Subestación eléctrica de Oncor está rodeada de nieve en Waco, Texas, el 18 de febrero de 2021
Un futuro más verde

La necesidad de emprender una transición ecológica para conseguir un futuro sin emisiones está allanando el camino a las energías renovables, que cada vez adquieren más protagonismo a nivel global.

Algunas empresas petroleras están adentrándose en el negocio de la energía verde. Según la investigación de la consultora McKinsey & Company, más del 50% de la electricidad mundial provendrá de fuentes renovables en 2035. El informe también señala que los cambios producidos por la COVID-19 en lo que respecta al teletrabajo, reducirá la demanda mundial de petróleo en 2 millones de barriles diarios en 2035.

A su vez, los países más dependientes del petróleo como Emiratos Árabes y Arabia Saudí ya han emprendido estrategias nacionales para diversificar su economía. Sin embargo, según un informe del think tank Carbon Tracker, algunos necesitarían ayuda internacional ya que podrían enfrentar una caída del 46% en los ingresos esperados del petróleo y el gas como consecuencia del endurecimiento de la política climática y los avances tecnológicos.