El presidente de Perú apela “al principio de la libre determinación de los pueblos” y descongela las relaciones con el Frente Polisario

Pedro Castillo y Brahim Ghali firman una misiva conjunta que restablece de forma oficial los vínculos entre Lima y la autodenominada República Árabe Saharaui Democrática (RASD)
El candidato presidencial peruano de izquierda por el partido Perú Libre, Pedro Castillo

AFP/ERNESTO BENAVIDES  -   El candidato presidencial peruano de izquierda por el partido Perú Libre, Pedro Castillo

La contienda entre Marruecos y el Frente Polisario trasciende los límites del terreno. Las ofensivas bélicas que marcaron el comienzo de la disputa en 1975 dieron paso a las luchas diplomáticas por conseguir respaldo y legitimidad proveniente del exterior tras el acuerdo de alto el fuego. Un terreno donde el Reino alauí ha sido superior a su rival a pesar de la postura de Naciones Unidas, que defiende desde hace tres décadas la celebración de un referéndum vinculante en el Sáhara Occidental.

En todo este tiempo, Marruecos ha contado con más y mejores socios que la autodenominada República Árabe Saharaui Democrática (RASD). En la actualidad, hasta 57 Estados reconocen la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental por los 37 que otorgan el crédito al Frente Polisario. Una treintena de países cancelaron el reconocimiento saharaui. Incluso el feudo de la RASD, ubicado en América Latina, una región donde el movimiento independentista levantaba simpatías, cambió de tendencia a partir de la década de los noventa.

Los últimos Estados latinoamericanos en retirar el respaldo al Frente Polisario en el Sáhara Occidental han sido El Salvador, en 2019, y Guyana y Bolivia, en 2020. A contracorriente parece ir Perú. El país andino, que reconoció la soberanía saharaui sobre el territorio en agosto de 1984 durante el Gobierno del presidente Fernando Belaunde y después congeló sus relaciones con la RASD bajo el régimen de Alberto Fujimori, reanudó el pasado 9 de septiembre sus vínculos diplomáticos con el Frente Polisario.

Misión ONU Minurso
PHOTO/ONU/MARTINE PERRET  -   Las fuerzas de mantenimiento de la paz de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) consultan un mapa mientras recorren vastas zonas desérticas de Esmara, en el Sáhara Occidental

El canciller peruano, Óscar Maúrtua, recibió en Lima a su homólogo saharaui, Mohamed Salem Ould Salek. Durante el encuentro, ambos acercaron posturas para el restablecimiento de sus relaciones bilaterales 25 años después y, horas más tarde, el presidente de Perú y el líder de la RASD emitieron un comunicado conjunto donde anunciaban oficialmente la decisión definitiva en virtud de “los principios y propósitos de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y de conformidad con lo que establece la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas”.

“Los gobiernos de la República del Perú y de la República Saharaui reafirman su respeto al derecho internacional y al principio de la libre determinación de los pueblos, de conformidad con el principio de igualdad jurídica de los Estados como base del respeto a la soberanía nacional, la paz, la seguridad y la cooperación en las relaciones internacionales", remató la misiva firmada por Pedro Castillo y Brahim Ghali. De esta forma, Perú se suma a Cuba, Ecuador, México, Nicaragua, Panamá, Venezuela y Uruguay en el reconocimiento de la emancipación saharaui.

El fundador de la formación marxista-leninista Perú Libre, Vladimir Cerrón, celebró la decisión del Ejecutivo. “Saludamos al Presidente Castillo por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la República Sahara Occidental, único pueblo en el mundo que aún lucha contra la esclavitud”, trasladó a través de Twitter. Cerrón, condenado en firme por cargos de corrupción y apartado de todos sus cargos públicos, mantiene estrechos vínculos con La Habana y Caracas, siendo una de las figuras más polémicas que rodean al presidente Castillo.

Brahim Ghali
PHOTO/REUTERS  -   Brahim Ghali, secretario general del Frente Polisario

La Embajada marroquí en Lima acogió con sorpresa la decisión del Gobierno peruano y consideró que el acercamiento va en sentido contrario al recorrido por la comunidad internacional, una senda marcada por Washington, según El Comercio. De no dar marcha atrás, el Reino alauí podría desencadenar una serie de consecuencias en contra de los intereses de la nación andina no sólo en Marruecos, sino también en otros países de la región. Un motivo que inquieta a la oposición.

En respuesta, el Congreso de Perú exigió la comparecencia del ministro Maúrtua en la Cámara. El ministro de Exteriores andino debía rendir cuentas por “crear inestabilidad geopolítica”, según el principal partido de la oposición, Fuerza Popular. La formación fujimorista, que preside la Comisión de Exteriores en el Congreso, asegura que la medida pone en riesgo las relaciones andinas con Oriente Medio. El canciller respondió el lunes, aunque el grueso de su declaración se concentró en la actividad de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) en el país.

Realineamiento de Lima

En septiembre de 2017, la embajadora saharaui en misión especial a Perú, Jadiyetu El Mohtar, permaneció más de dos semanas retenida en el aeropuerto de Lima sin poder acceder al país por “violar las leyes migratorias”, según fuentes diplomáticas. Sin embargo, la activista saharaui denunció una serie de presiones por parte de las representantes de Fuerza Popular, la formación derechista liderada por Keiko Fujimori, para vetarle la entrada. El Mohtar acabaría siendo devuelta a Madrid por las autoridades señalada por desarrollar “acciones propias de un diplomático” sin ostentar dicho cargo a ojos del Estado andino.

Pedro Castillo presidente Perú
REUTERS/ANGELA PONCE  -   El presidente de Perú, Pedro Castillo, sale del Congreso tras su ceremonia de investidura, en Lima, Perú, el 28 de julio de 2021

Perú gozaba entonces de una buena relación con Marruecos. El reconocimiento y las relaciones con el Frente Polisario, considerado por Rabat como organización terrorista, estaban congeladas. Sin embargo, la llegada a la presidencia del izquierdista Pedro Castillo ha cambiado el orden en la región. El candidato de Perú Libre cambia de socios al tiempo que defiende una política exterior regida por el principio de “no intervención”, por lo que condenará los bloqueos unilaterales contra las naciones y se mantendrán relaciones con todos los países del mundo, sin distinción, según trasladó el presidente.

Coordinador de América Latina: José Antonio Sierra