El primer ministro designado libio presenta al Parlamento la lista de su gabinete

Llega a Libia un equipo de la ONU para supervisar el alto el fuego
El primer ministro designado Abdul Hamid Mohammed Dbeibah, durante una conferencia de prensa el jueves 25 de febrero de 2021 en Trípoli, Libia PHOTO/AP

PHOTO/AP  -   El primer ministro designado Abdul Hamid Mohammed Dbeibah, durante una conferencia de prensa el jueves 25 de febrero de 2021 en Trípoli, Libia

Libia, que hace unas semanas celebró el décimo aniversario de la revuelta que llevó a la caída del régimen de Muamar Gadafi en 2011, está efectivamente sumida en el caos, minada por las divisiones políticas. Sin embargo, la caída de Gadafi no trajo la ansiada democracia, ni una mejora de la situación económica que los jóvenes, y no tan jóvenes, que tomaron las calles de Trípoli y de otras ciudades libias reclamaban. Libia se sumió en una inestabilidad que ninguno de los intentos políticos que hubo en los años siguientes fue capaz de revertir. La lucha entonces por la cuota de poder entre las diferentes facciones que emergieron tras la caída de Gadafi, ahondaron en la fractura de un país, que actualmente se encuentra prácticamente partido por la mitad, y con una región sur que va por libre.

Un nuevo paso adelante para un país en busca de la estabilidad: el primer ministro interino de Libia, Abdul Hamid Dbeiba, entregó el jueves la composición de su Gobierno al Parlamento designado, con la esperanza de obtener el voto de confianza de los diputados el lunes. 

“De acuerdo con la hoja de ruta”, Dbeiba “entregó al presidente del Parlamento designado sus propuestas de carteras ministeriales antes de la sesión del 8 de marzo”, según declaraciones emitidas por su gabinete en un lacónico comunicado, sin hacer pública la lista. 

Congreso Nacional General con sede en Trípoli AFP/ MAHMUD TURKIA
AFP/MAHMUD TURKIA - Congreso Nacional General con sede en Trípoli

Abdul Hamid Dbeiba, el primer ministro designado libio, quiere dar a su Gobierno las máximas posibilidades de ser aceptado. El reparto de carteras anónimas pretende dejar la puerta abierta a nuevos debates en el Parlamento. Esta discreción es considerada de vital importancia en un país desgarrado por las luchas internas. Dbeiba tampoco revela el número de sus ministros, que serán "especialistas" elegidos con "una preocupación por el equilibrio regional" respecto a las carteras de soberanía. Sin embargo, ya se han filtrado algunos nombres y su Gobierno representará a todos los componentes políticos y sociales, con especial atención a la participación de las mujeres.

:  Cámara de Representantes libia (HOR) en una sesión en la ciudad oriental libia de Bengasi el 4 de enero de 2020 PHOTO/AFP
PHOTO/AFP - Cámara de Representantes libia (HOR) en una sesión en la ciudad oriental libia de Bengasi el 4 de enero de 2020

Su Gobierno, si obtiene la confianza, tendrá la pesada tarea de unificar las instituciones de un rico país petrolero de apenas siete millones de habitantes, pero minado por la división y la violencia desde la caída de régimen de Gadafi. También tendrá que dirigir la transición hasta las elecciones previstas para el 24 de diciembre. Se supone que el futuro Ejecutivo sustituirá tanto al GNA de Fayez al-Sarraj como a las autoridades rivales basadas en el este del hombre fuerte Jalifa Haftar.

El objetivo final es tratar de satisfacer las expectativas de los libios, que sufren escasez de efectivo y combustible, cortes de electricidad y una inflación galopante. Mientras tanto, la sociedad libia, pese a contar con una importante reserva de petróleo, ha tenido que sufrir la devastación de años de guerra, viéndose abocados a sufrir grandes problemas de abastecimiento, cortes en el suministro eléctrico y en el transporte y una continua degradación de la situación económica en la que vivían.

Una tarea que dista mucho de ser sencilla y por lo que el nuevo Ejecutivo será formado en un plazo de 21 días desde que se realizase la votación en Suiza. Además, contará con 21 días adicionales para conseguir el voto de confianza del Parlamento. Una duración cercana al mes y medio que no será sencilla y que debe sentar las bases de la reconstrucción de un país que lleva sumido siete años en una guerra civil que complica de sobremanera la constitución de este nuevo Gobierno.

El enviado especial de la ONU para Libia, Jan Kubis, se reúne con Aguila Saleh, presidente del parlamento libio en Al-Qubba, Libia, el 17 de febrero de 2021 PHOTO/REUTERS
PHOTO/REUTERS - El enviado especial de la ONU para Libia, Jan Kubis, se reúne con Aguila Saleh, presidente del parlamento libio en Al-Qubba, Libia, el 17 de febrero de 2021

Cabe recordar que los dos bandos que hay en el conflicto, tres si contamos a las tribus del sur del país, han avanzado en las negociaciones durante los últimos meses para lograr un acuerdo de transición y poner fin a esta década de caos y guerra. Dividido en dos, con un Parlamento que se reúne en Tobruk y otro en Trípoli, el órgano legislativo libio parece, por fin, llegar a un acuerdo sobre el lugar de reunión.  El líder de la Cámara de Representantes de Libia, Aguila Saleh, anunció para el lunes un pleno para votar la confianza en el Gobierno. Se celebrará en Sirte, a medio camino entre Trípoli (oeste) y Tobruk (este), las dos principales regiones libias gobernadas por las autoridades separadas que se disputan el poder, en el contexto de la injerencia extranjera. 

Aunque la votación no se celebré el lunes, Dbeiba tiene hasta el 19 de marzo para ganarse la confianza del Parlamento designado con sede en Tobruk (este), según la hoja de ruta del proceso marcado por la ONU. Según esta hoja de ruta establecida por el Foro de Diálogo Político Libio el pasado noviembre en Túnez, el Parlamento tiene 21 días para celebrar una sesión plenaria y votar la confianza en el Gobierno. Si no es posible, la composición del Gobierno se presenta al miembro del Foro de Diálogo Político, que la adopta. 

El portavoz del secretario general de la ONU, Stephane Dujarric PHOTO/ONU
PHOTO/ONU - El portavoz del secretario general de la ONU, Stephane Dujarric
La ONU envía un equipo a Libia para supervisar el alto el fuego

La primera ronda, un mes después de la firma en octubre de un acuerdo de alto el fuego entre el GNA y el LNA, se vio sin embargo empañada por la corrupción y la compra de votos, según el Comité de Expertos de la ONU en el anexo de un informe aún confidencial revelado el domingo por AFP. 

El informe debe presentarse formalmente a los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU a mediados de marzo. Según una fuente diplomática, es posible que el Anexo 13, que habla de la corrupción, no se haga público.

La publicación de extractos del documento ha provocado varias protestas en Libia, y los diputados han pedido que se posponga la sesión del 8 de marzo hasta que se publique oficialmente el informe.

Un equipo de avanzadilla de la ONU llegó hace unos días a Libia para preparar la participación de la organización en la vigilancia del alto el fuego en vigor en el país, según informó este miércoles el portavoz Stéphane Dujarric.

Se trata de un primer paso solicitado por el Consejo de Seguridad de cara a un eventual despliegue de observadores internacionales para supervisar el alto el fuego pactado el pasado octubre.

El portavoz explicó a los periodistas que este “pequeño equipo” analizará la situación en colaboración con el Comité militar 5+5 -compuesto por representantes de los dos Gobiernos enfrentados hasta la fecha- y trasladará sus conclusiones al enviado especial para Libia, Jan Kubis.

El análisis servirá de base además para un informe que el Consejo de Seguridad ha solicitado al secretario general de la ONU, António Guterres.

En el acuerdo de alto el fuego se preveía la participación de observadores internacionales para supervisar la situación en el país, donde las partes también han llegado a un acuerdo para la salida de los miles de mercenarios extranjeros que participan en el conflicto.

La retirada de esas fuerzas es una de las responsabilidades clave del nuevo Gobierno de transición establecido por el Foro de Diálogo Político Libio (FDPL), un organismo no electo creado "ad hoc" por la ONU, y que debe conducir el país a las elecciones previstas en diciembre.