El problema de la “etnización” de las milicias de autodefensa en el Sahel, los principales autores de la violencia en Burkina Faso y Mali

Estos grupos armados han surgido como respuesta al impacto del terrorismo yihadista en la región del Sahel
Mali

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Como consecuencia de la irrupción del yihadismo en el Sahel, algunas comunidades están recurriendo a la creación de milicias de autodefensa para poder responder a la amenaza, sobre todo en Mali y en Burkina Faso. Justifican su decisión en la falta de capacidades del Estado para proporcionarles seguridad. Si bien Mali tiene una larga tradición en la formación de grupos armados, especialmente en los tuaregs, las milicias de autodefensa es un fenómeno relativamente nuevo. Las milicias hasta ahora conocidas en Mali estaban relacionadas con la defensa de las regiones del centro de Mali, colindantes al territorio reclamado por los tuaregs, el Azawad. Ganda Koy, Ganda Izo y el Movimiento por la Defensa de la Patria son algunos ejemplos de milicias que se crearon durante las revoluciones tuareg de los años 90, 2000 y 2012. Estos grupos se unían a distintas comunidades no tuareg, como los bambara, los peul, los songhaï, y los bozos, que vivían en el centro de Mali. Estas milicias se han ido desmovilizando una vez que la amenaza ha pasado, integrándose en los acuerdos de paz. 

Con la aparición de grupos yihadistas, la población del centro de Mali y del norte de Burkina Faso se enfrenta a un nuevo tipo de amenaza hasta entonces desconocida, el terrorismo yihadista. Los grupos de autodefensa aparecen cuando el Estado es incapaz de proporcionar la seguridad a la población local, por lo que se ven obligados a organizarse para defenderse de un enemigo o de la criminalidad común. Estas milicias se conforman para cortos periodos de tiempo, normalmente ‘ad-hoc’ entre los locales jóvenes de los poblados, para hacer frente a la amenaza inminente. Al prolongarse la amenaza en el tiempo, se organizan, instalándose en las ciudades más remotas. 

Mali, ejercito

El centro de Mali es una de las regiones con mayor índice de heterogeneidad étnica y comunitaria. A pesar de que las comunidades han vivido en paz durante generaciones, existen tensiones intercomunitarias sobre todo entre los dogones y los peuls. Las tensiones suelen estar relacionadas con el acceso a los recursos naturales limitados en la región, como son la tierra y el agua. Estas mismas tensiones ocurren entre la comunidad mossi y peul en Burkina Faso. Tradicionalmente la mayoría de las disputas se resolvían con la mediación de los jefes comunitarios; pero, tras la crisis de seguridad provocada por la revolución tuareg y el yihadismo, los jóvenes de las comunidades tuvieron acceso a las armas provenientes del norte de Mali y de Libia. Los grupos yihadistas del centro de Mali (Katiba Macina) y norte de Burkina (Ansaroul Islam), han aprovechado esas tensiones comunitarias para reclutar a pastores nómadas peul. Para el resto de las comunidades como los dogon, las tensiones comunitarias previas con los peul se han mezclado con el miedo y la inseguridad provocada por su pertenencia a los grupos yihadistas, instaurando un clima de desconfianza entre ambas comunidades. 

A finales de 2016, nace una de las milicias dogon que marcará un antes y un después en la crisis de seguridad del centro de Mali, Dan Na Ambassagou (Cazadores que confían en Dios). Esta milicia acusa a los Peul de apoyar a los yihadistas de Katiba Macina. En su narrativa, consideran que todos los peul son terroristas o simpatizantes de estos. Un ejemplo de dicha ideología son los mensajes de Théodore Somboro, exlíder de grupos autodefensas dogon, en los que moviliza a la población local para boicotear los servicios y productos peul y dejar de confiar en su carne y en ellos mismos.  A raíz de dichos mensajes, fue asesinado por presuntos yihadistas de Katiba Macina en 2016, y, desde entonces, las represalias han aumentado contra la población peul puesto que su asesinato ha reforzado el mensaje del activista, provocando un sentimiento de venganza en las comunidades dogon. 

En Burkina Faso ha ocurrido un proceso parecido con las milicias mossi de Koglweogo, que se conformaron en 2015 para hacer frente a la inseguridad y a la criminalidad común en el norte de Burkina Faso. Cuando Ansaroul Islam se conformó en 2016, esta milicia se centró en acabar con la amenaza yihadista. Tanto en Mali como en Burkina, cada vez que había algún atentado yihadista en la zona, ellos respondían con una represalia contra aquellos peuls que consideraban yihadistas o simpatizantes, pero, en muchas ocasiones, eran civiles.

Mali personas

En un primer momento, tanto el Gobierno de Mali como el de Burkina no se opusieron a la creación de las milicias, en tanto que entendía que compartían el mismo objetivo que ellos, la lucha contra el terrorismo, e incluso les eran útiles al proporcionarles inteligencia sobre el terreno. El problema ha comenzado cuando estas milicias se han vuelto incontrolables para las fuerzas de seguridad del Estado, ya que han dejado de hacer la diferencia entre civil peul y terrorista, masacrando pueblos enteros. Un ejemplo es la masacre que ocurrió en Ogossagou (centro de Mali), en marzo de 2019 en el que Dan Na Ambassagou atacó un poblado Peul asesinando en pocas horas a más de 150 personas. En Burkina Faso, eventos similares han ocurrido en Yirgou, donde 100 peuls fueron asesinados por la milicia de autodefensa de Koglweogo. Como respuesta, tanto grupos yihadistas como milicias de autodefensa peul, han atacado poblados dogon (en Mali) y mossi (en Burkina). Un ejemplo es el atentado perpetrado por una milicia autodefensa peul donde 35 dogones fueron asesinados en Sobane-Da, en junio de 2019. Por otro lado, los grupos yihadistas también tomaron represalias asesinando a 38 dogones en los poblados de Yoro y Gangafani, muy cerca de la frontera con Burkina Faso. 

El componente étnico tan marcado de estos ataques está generando una preocupación en las organizaciones no gubernamentales. Los ataques de las milicias dogon y mossi no son para defenderse de los yihadistas, sino que son masacres a poblados enteros que incluyen la quema de casas, de ganado y de campos de cultivo. Las represalias de los grupos peul siguen las mismas dinámicas. Tras la masacre de Ogossagou, Adama Dieng, el asesor especial de las Naciones Unidas para la Prevención del Genocidio, advirtió del aumento de la violencia intercomunitaria y de la etnicidad del conflicto. Tras los informes de International Crisis Group y Human Rights Watch se está comenzando a ver dinámicas de limpieza étnica en el centro de Mali y norte de Burkina Faso, con discursos de odio y venganza. 

Mali milicias

Mientras la Comunidad Internacional y las Fuerzas Armadas nacionales están luchando contra la amenaza yihadista, la violencia intercomunitaria ha llegado a tal punto en el que, en 2019, hubo más muertos civiles víctimas de las milicias de autodefensa que de los grupos yihadistas. Aunque el Gobierno de Mali apoyó en un primer momento la actuación de estas milicias, tras la masacre Ogossagou, su narrativa oficial cambió, condenando los ataques públicamente e intentándose desvincular de sus relaciones previas con ellos. Sin embargo, en Burkina Faso, este pasado enero se aprobó una ley de “voluntarios por la defensa de la patria”. Esta ley pretende capacitar a voluntarios durante dos semanas para que puedan proteger sus poblados de la amenaza yihadista. Teniendo en cuenta la vaga redacción de esta ley con respecto a los perfiles que podrían participar en el programa, algunos miembros de las milicias ya constituidas como la de Koglwogo, protagonistas de las masacres contra civiles, podrían inscribirse para recibir entrenamiento militar y armas del Estado. 

Los Gobiernos nacionales y la Comunidad Internacional deben centrar todos sus esfuerzos en asegurar la protección de toda la población civil, no sólo de las víctimas de los ataques terroristas. Por ello, es imprescindible una estrategia que luche contra los discursos de odio étnico y la violencia comunitaria, lo que implica perseguir a los líderes de las milicias de autodefensa con la misma dureza que a los jefes yihadistas.