El reconocimiento de Trump de la soberanía marroquí sobre el Sáhara tiene impacto jurídico y político

Declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita
Atalayar_Nasser Bourita

PHOTO/REUTERS  -   Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores del Reino de Marruecos

El ministro de asuntos exteriores de Marruecos Nasser Bourita declara “que el reconocimiento de Estados Unidos de la soberanía marroquí sobre el Sáhara representa un vuelco clave y de suma importancia en el proceso de la recuperación territorial de Marruecos".

El ministro ha añadido que “Lo importante es que la gran potencia mundial y uno de los miembros permanentes en el Consejo de Seguridad que tiene mucha influencia en la política internacional, esa potencia reconoce, por vez primera, la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara".

Asimismo, el presidente Donald Trump lo ha hecho a través de una proclamación que tiene impacto jurídico y político clarísimo. El reconocimiento se hizo por un decreto presidencial que se dirige a toda la administración estadounidense.

Además, se trata de un texto que se desglosará en medidas operativas. "Por lo cual el representante permanente de Estados Unidos ante las Naciones Unidas está informando al secretario general, a los miembros del Consejo de Seguridad y a otros miembros de las Naciones Unidas sobre esta posición estadounidense”.

Bourita ha señalado que “en la misma proclamación el presidente estadounidense ha subrayado que Estados unidos abrirá un consulado en la ciudad de Dakhla. Washington ha confirmado à través de esta decisión  que apoyará el proceso de desarrollo económico y social en todo el territorio marroquí e incluso en las provincias del Sahara”.

Bourita considera que “lo ocurrido es un logro de tres años de contactos directos y permanentes entre Su Majestad el rey Mohamed VI y los miembros influyentes de la administración americana. Se trata de un evento histórico para Marruecos”.

Asimismo, el ministro marroquí no descarta ningún vínculo entre el reconocimiento americano de la soberanía marroquí sobre el Sáhara y la decisión de retomar las relaciones diplomáticas con Israel.

En este sentido, Bourita ha recordado que “Marruecos siempre ha desempeñado un papel clave en todas las etapas del proceso de la paz en Oriente Medio. Además el rey Mohamed VI como príncipe de los creyentes tiene vínculos religiosos con los musulmanes y los judíos marroquíes que viven en el territorio marroquí. Cabe señalar que Marruecos es el único país árabe que su Constitución reconoce al judaísmo como parte de la identidad marroquí, sin olvidar que en Marruecos vive una comunidad judía que goza de todos sus derechos o sea sinagogas, tribunales, escuelas y fiestas religiosas. Muchos marroquíes de religión judía viven fuera de Marruecos, sólo en Israel viven más de 700.000 judíos de origen marroquí y  vienen a visitar Marruecos con frecuencia”.

Bourita ha subrayado que ”Su Majestad el rey Mohamed VI recordaba, durante su conversación  con el presidente Donald Trump,  los pilares de la postura marroquí hacia este conflicto, señalando que Marruecos apuesta por la solución de dos estados uno israelí e otro palestino, asimismo Marruecos apoya el proceso de paz a través del dialogo directo entre palestinos y israelíes. Por otro lado, el rey como presidente del comité Alquds ha apoyado, siempre, la preservación de identidad árabo-islámica de la ciudad santa de Jerusalén”.

Bourita ha destacado que “lo que Marruecos va a hacer con Israel son tres cosas: 

  • Permitir el sobrevuelo y aterrizaje de aerolíneas israelíes tal y como dice el texto porque cada año tenemos entre 50.000 y 70.000 visitantes marroquíes-israelíes que vienen en días festivos religiosos. 
  • Otorgar permisos para el transporte de los bordes de la comunidad judía marroquí y turistas israelíes a Marruecos.
  • Reanudar las relaciones diplomáticas que incluye  la reapertura de las oficinas de enlace y desarrollar relaciones de cooperación económica.

Todos recuerdan que la oficina de enlace se abrió en 1994 después de Oslo y la Conferencia de Madrid, se cerró en 2.000 y allí se volverá a abrir, además de que todavía existe la oficina y ese edificio es todavía propiedad del estado israelí”.