El rey Felipe VI recibe las cartas credenciales de los embajadores de Argelia y Libia

La ceremonia protocolaria ha tenido lugar en el Palacio Real de Madrid
Felipe VI y Toufik Milat, embajador de Argelia

PHOTO/CASA DE S.M. EL REY  -   Su Majestad el Rey recibe de manos de Toufik Milat, Embajador de la República Argelina Democrática y Popular, las Cartas que le acreditan como representante de su nación

El rey Felipe VI ha recibido en el Palacio Real las cartas credenciales de varios embajadores recientemente designados. Entre ellos, se encuentran Toufik Milat, de Argelia, y Walid Bashir Abuabdullah, de Libia. Igualmente, han participado en el acto los máximos representantes diplomáticos de Nepal, Kenia, Panamá y Qatar.

Las cartas credenciales son los documentos que acreditan a los embajadores de otros países ante el Rey. La ceremonia de entrega se remonta hasta el siglo XVIII y comprende un paseo desde el ministerio de Asuntos Exteriores, en la plaza de Santa Cruz, hasta el Palacio Real, con la escolta de la Guardia Real y la Escuadra de Batidores de la Policía Municipal.

Felipe VI y Walid Bashir Abuabdullah, embajador de Libia en España
PHOTO/CASA DE S.M. EL REY - Su Majestad el Rey recibe de manos de Walid Bashir Abuabdallah, Embajador del Estado de Libia, las Cartas que le acreditan como representante de su nación

Milat sucede a la ya exembajadora Taous Feroukhi. España y Argelia mantienen una relación bastante estrecha de cordialidad. Ambos países son socios destacados; España es uno de los principales clientes de las vastas exportaciones de gas del país norteafricano. 

Por su parte, Abuabdullah se encuentra en España en representación del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA, por sus siglas en inglés). Con base en Trípoli, la capital, el GNA de Fayez Sarraj está reconocido por Naciones Unidas y, sobre el terreno, ha recibido el apoyo de Turquía y Qatar. Actualmente, sus grupos armados afines mantienen una tensa tregua con el Ejército Nacional Libio (LNA) del mariscal Jalifa Haftar, que controla el este del país y ha renunciado, hasta el momento, a aceptar un alto el fuego permanente.