El terrorismo suicida: entre los bulos y los mitos

No es cierto que los terroristas suicidas tengan un historial vital similar, puesto que las motivaciones pueden ser distintas y provenir de entornos socioeconómicos muy diferentes
El terrorismo suicida: entre los bulos y los mitos

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En las últimas décadas el fenómeno terrorista ha servido de inspiración para multitud de películas, series de televisión y novelas, especialmente desde el atentado del 11 de septiembre en Estados Unidos. Así pues, se ha creado en el imaginario colectivo una serie de ideas y estereotipos sobre el terrorismo que, en algunas ocasiones, no son del todo exactos. Por ello, desmontar estos mitos es el objetivo del presente artículo.

El terrorismo suicida es un ataque violento a un grupo específico de personas que tiene como objetivo obtener un beneficio político y/o social, con la particularidad de que el terrorista debe sacrificar su vida en el intento. Este tipo de atentados ha aumentado en los últimos años, desde la década de 1990.1 Además, cuenta con un gran potencial mediático, ya que debido a sus características atrae a una mayor audiencia, y esto es específicamente utilizado por los grupos terroristas como método de propaganda y difusión de sus ideales.

Por ello, a continuación trataremos de desmontar los mitos principales sobre el terrorismo suicida:

Los terroristas suicidas sufren algún tipo de trastorno mental

En primer lugar, debemos aclarar que no parece posible explicar el comportamiento de los terroristas en términos de trastornos clínicos o variables de la personalidad, ya que “no hay evidencia alguna sobre una personalidad especialmente propensa al terrorismo”.

Además, tampoco es cierto que los terroristas suicidas tengan un historial vital similar, puesto que las motivaciones pueden ser distintas y provenir de entornos socioeconómicos muy diferentes. Sí parece más evidente que los terroristas suicidas puedan caracterizarse por ser inestables y, en ocasiones, se ha documentado que han sufrido algún tipo de experiencia vital negativa, como los problemas de salud o aislamiento social.

AFP/ISABEL INFANTES - Los oficiales forenses de la Policía trabajan en Streatham High Road, en el sur de Londres, el 2 de febrero de 2020, después de que un hombre es asesinado a tiros por la Policía tras los informes de personas apuñaladas en la calle
AAFP/ISABEL INFANTES  -   La Policía británica comunicó el domingo que había disparado a un hombre en el sur de Londres, después de que, al menos, dos personas fueran apuñaladas

Por otro lado, tampoco es real la creencia de que todos los terroristas suicidas tengan ideación suicida a nivel clínico o subclínico, es decir, que cuenten con una sintomatología detectable. No obstante, tampoco podemos desechar esta variable a la ligera, ya que puede interaccionar con otras de tipo sociopolítico que actúan a diferentes niveles. Incluso afectando a una minoría de personas que cometen atentados, las campañas de prevención del suicidio son muy positivas para reducir la probabilidad de dejarse influenciar por grupos terroristas, disminuyendo la vulnerabilidad personal que es frecuentemente utilizada por estos colectivos.

Los terroristas suicidas son exclusivamente hombres

Como explican Juan Carlos Fernández y Juan José Delgado, en España no ha habido ninguna mujer condenada por implicación en actividades terroristas de carácter yihadista hasta el año 2012. Ahora bien, ello no es óbice para creer que las mujeres nunca han participado como herramienta logística, operativa y/o ejecutora. Solo en 2014 se arrestaron a 52 mujeres en toda la Unión Europea por delitos relacionados con terrorismo yihadista, en comparación a las apenas 6 en 2013, lo que coincidió con las movilizaciones hacia Siria e Irak en aquel periodo.

De este modo, se ha incrementado en los últimos años la proporción de mujeres que cometen atentados, aumentándose de igual modo el terrorismo suicida femenino. Como explican los autores,la creencia de que la mujer solo sirve como apoyo al hombre en las organizaciones terroristas puede ser un estereotipo de género y una creencia generalizada sobre el islam, según las cuales la obligación de la mujer sería cuidar del hombre. Así, la mera existencia de mujeres terroristas iría en contra de lo que consideramos “femenino”. Aún más, la mera existencia de mujeres terroristas derriba la idea de que las mujeres carecen de ideologías políticas. Si bien durante muchos años no se permitía el reclutamiento de mujeres en organizaciones terroristas de carácter yihadista, desde el año 2003 se aprobó mediante fatwas –decreto legal emitido por un especialista en la ley islámica– el derecho de la mujer a alcanzar el paraíso con la perpetración de estos actos.

AFP/ISABEL INFANTES - Los oficiales forenses de la Policía trabajan en Streatham High Road, en el sur de Londres, el 2 de febrero de 2020, después de que un hombre es asesinado a tiros por la Policía tras los informes de personas apuñaladas en la calle
AFP/ISABEL INFANTES - Los oficiales forenses de la Policía trabajan en Streatham High Road, en el sur de Londres, el 2 de febrero de 2020, después de que un hombre es asesinado a tiros por la Policía tras los informes de personas apuñaladas en la calle

Entender el porqué de estas acciones es complicado y no se puede resumir a una motivación lógica, como veremos posteriormente. Y mucho menos podemos generalizar y extrapolar resultados desde los estudios abordados con poblaciones masculinas. La conducta terrorista, en general, y la del terrorista suicida, en particular, es siempre multicausal.

Los atentados terroristas suicidas son más comunes que los no suicidas

En resumidas cuentas, no. Siguiendo los datos de Pinar, desde el año 1970 hasta el año 2015, tan solo el 3% (esto es, 4.771) de los 156.772 ataques terroristas en todo el mundo fueron atentados suicidas.

Sin embargo, como comentábamos anteriormente, los atentados suicidas suelen tener más impacto mediático, generando reacciones emocionales más negativas e intensas y una mayor huella de memoria. Así, cuando pensamos en el terrorismo, imaginamos aquellos actos cuyos atacantes sacrificaron su vida en el intento, como el atentado del 11 de septiembre de 2001 en el que murieron los propios secuestradores de los aviones en el impacto. Esto es lo que en psicología denominamos “sesgo de disponibilidad” (evaluar la probabilidad de un hecho basándose en la primera información que se nos ocurre y/o recordamos al respecto). Tampoco es cierto que Europa o Estados Unidos sean los lugares con mayor cantidad de atentados, ya que el número de ataques terroristas es muy superior en Oriente Medio y África.

AFP/THOMAS LOHNES  -   La policía forense llega al lugar del atentado en el centro de Hanau. Allí, nueve personas fueron asesinadas en dos bares
AFP/THOMAS LOHNES  -   La policía forense llega al lugar del atentado en el centro de Hanau. Allí, nueve personas fueron asesinadas en dos bares
Los terroristas suicidas siguen una motivación lógico-racional

En ocasiones se ha explicado el comportamiento de los terroristas en términos racionales, entendiendo que son las personas las que eligen de una manera lógica los mejores medios para alcanzar unos fines, actuando mediante un proceso óptimo de búsqueda y análisis de la información. De este modo, los atacantes estarían actuando por decisión propia siguiendo un método lógico. No obstante, este enfoque ignora las múltiples variables sociales, económicas y políticas que influyen a diferentes niveles en los grupos terroristas y en las personas mismas a nivel individual. Así, existen otra serie de motivaciones, como el deseo de venganza o el sentimiento de humillación, que también se han comprobado como cruciales a la hora de ejecutar un atentado.6 De este modo, los valores sagrados y lo que consideramos moralmente aceptable o inaceptable pueden alterar nuestros análisis y valoraciones basados en el coste/beneficio.

Además, se ha demostrado que el propio enfoque racional cuenta con numerosas limitaciones, tantas como las propias del cerebro humano. Es complicado pensar y tomar decisiones basándonos constantemente en la lógica. Tanto es así que los humanos tendemos a tomar atajos mentales, caminos rápidos que nos facilitan la toma de decisiones. El sesgo de disponibilidad que comentábamos anteriormente es un buen ejemplo de ello. 

Los “mártires suicidas” son exclusivos del terrorismo yihadista

Si se quiere una respuesta rápida, la solución sería “en general, sí”. Como se ha señalado desde el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo, los atacantes de extrema derecha no suelen recurrir al suicidio en su modus operandi, ya que no suelen disponer de motivaciones ideológicas para llevarlo a cabo y porque creen que tendrán más relevancia en juicios públicos.

Por tanto, sí parece cierto que los atentados suicidas sean más comunes en el yihadismo que en otro tipo de terrorismos, como el de extrema derecha. Ahora bien, la Europol, en su Terrorism Situation and Trend Report 2020, explica que tanto los yihadistas como los terroristas de extrema derecha incitan en su propaganda a cometer actos de violencia para convertirse en mártires o santos de la causa. En el caso de estos últimos, los ataques sirven para instigar su guerra racial y motivar a los demás a seguir el mismo camino.

Daniel González Jiménez, Psicólogo y Analista de Inteligencia

Colaborador del Área de Conflictos Armados de Sec2Crimewww.sec2crime.com/artículos-de-conflictos-armados

Referencias
  1. Santifort-Jordan, C., y Sandler, T. (2014). An empirical study of suicide terrorism: A global analysis. Southern Economic Journal, 80(4), 981-1001.
  2. De la Corte, L., Kruglanski, A., de Miguel, J., Sabucedo, J. M., y Díaz, D. (2007). Siete principios psicosociales para explicar el terrorismo. Psicothema, 19(3), 366-374.
  3. Hutchins, R. (2017). Islam and suicide terrorism: Separating fact from fiction. Counter Terrorist Trends and Analyses, 9(11), 7-11.
  4. Rodríguez, J. C. F., y Morán, J. J. D. (2016). La mujer en el terrorismo suicida. Estudios en Seguridad y Defensa, 11(22), 75-89.
  5. Pinar, B. (2017). When suicide kills: an empirical analysis of the lethality of suicide terrorism. International Journal of Conflict and Violence (IJCV), 11, 1-16.
  6. De la Corte, L. (2014). The social psychology of suicide terrorism. International Institute for Counterterrorism. Recuperado de https://www.ict.org.il/Article/1233/The-Social-Psychology-of-Suicide-Terrorism#gsc.tab=0
  7. Micó, J. (2020). Aproximación a los procesos de desradicalización desde las teorías psicosociales. Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo. Recuperado de https://observatorioterrorismo.com/actividades/aproximacion-a-los-procesos-de-desradicalizacion-desde-las-teorias-psicosociales/