Emigración en Centroamérica en tiempos de la COVID-19: querer salir y no poder hacerlo

Casa América organiza un encuentro virtual para analizar el impacto del coronavirus en los movimientos de refugiados y migrantes
Inmigrantes venezolanos observan la Carretera Panamericana (Urbina, Ecuador)

AP/EDU LEÓN  -   Inmigrantes venezolanos observan la Carretera Panamericana (Urbina, Ecuador)

Centroamérica concentra algunos de los países más violentos del mundo, como Honduras o El Salvador. A los problemas de inseguridad se suma la desigualdad. La población de estas naciones lleva años emigrando en busca de un futuro mejor para ellos y para su familia a Estados Unidos, México u otros estados de la región, como Costa Rica. A esta situación tan compleja se ha añadido la llegada del coronavirus. Las restricciones a la movilidad y la falta de ingresos que se han producido por culpa de la pandemia han dejado a los refugiados y migrantes que buscan asilo sin opciones. Para analizar lo que está ocurriendo, Casa América ha organizado una conferencia virtual este martes en la que ha contado con especialistas de varias organizaciones internacionales que trabajan en la zona.

Los países centroamericanos ya arrastraban una delicada situación económica antes del coronavirus que se verá agravada con la pandemia. “Los sistemas de seguridad social son muy débiles, el empleo informal está muy extendido y el impacto económico va a ser muy fuerte”, ha alertado Marcelo Pisani, director regional de la Organización Internacional (OIM) para las Migraciones durante el diálogo de Casa América. 

Debate
POHTO/ATALAYAR - Los participantes del debate virtual organizado este martes por Casa América

“El contexto de Centroamérica es muy complejo y tradicionalmente ha sido una región con mucho movimiento migratorio. A eso hay que sumarle los problemas políticos que están sucediendo en Nicaragua o Venezuela, por los que está huyendo mucha gente”, ha indicado Giovanni Bassu, representante regional de ACNUR para Centroamérica. Bassu ha explicado que los motivos que impulsan a los migrantes a salir de la región no han cambiado, pero sí lo han hecho las condiciones para hacerlo. “Los Gobiernos han impuesto restricciones a la movilidad, por eso las solicitudes de asilo han caído muchísimo en los últimos dos meses. Cuando esta situación finalice, mucha gente se planteará salir de estos países de nuevo, pero el problema entonces será que los lugares a los que emigraban habrán endurecido sus requisitos para entrar”, ha lamentado este experto. 

Los controles de fronterizos y la falta de transportes hacen imposible la salida de migrantes y refugiados en estos momentos”, ha señalado Marc Bosch, responsable de proyectos de Médicos Sin Fronteras en Latinoamérica. La crisis de la COVID-19 supone hacer aún más vulnerables a la población de estos países, según ha indicado Bosch. A la imposibilidad de salir, se suman también la caída de las remesas y el aumento de la violencia. A pesar de la grave situación de pandemia, las deportaciones no se han frenado y el sistema de salud en Centroamérica empieza a mostrar síntomas de agotamiento.

Irune Aguirrezabal, investigadora de género en la Universidad Autónoma de Madrid y ex funcionaria de la OIM ha denunciado que, como consecuencia de la debilidad institucional en la región, faltan políticas públicas con perspectiva de género para hacer frente a este escenario. “Al final las mujeres son las más perjudicadas y las que menos voz tienen en la toma de decisiones”, ha explicado Aguirrezabal.