Emiratos acoge al expresidente de Mali tras el golpe de Estado

Ibrahim Boubacar Keita, expresidente depuesto tras un golpe de Estado militar, se ha trasladado al país del golfo Pérsico para recibir atención médica
El expresidente de Mali Ibrahim Boubacar Keita

AP/LUDOVIC MARIN  -   El expresidente de Mali Ibrahim Boubacar Keita

Tras el golpe de Estado en Mali el pasado 18 de agosto, la desaparición momentánea del presidente y su renuncia al cargo, la salud de Ibrahim Boubacar Keita, de 75 años, ha llegado a su límite. Según fuentes de Radio Francia Internacional esta semana fue ingresado en una clínica de Bamako y este domingo ha viajado a Emiratos Árabes Unidos (EAU). El expresidente ha sufrido un derrame cerebral y seguirá ingresado en el país arábigo en el mismo hospital donde fue operado el año pasado debido a un ataque similar. 

El traslado ha sido una decisión sopesada entre muchos y finalmente tomada de urgencia ya que el estado de salud del mandatario no podía esperar. La Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) y la junta militar que gobierna actualmente Mali, autodenominada Consejo Nacional para la Salvación del Pueblo (CNSP), llevaban días negociando su partida. Junto a la presión de la misión de las Naciones Unidas en el país (MINUSMA), que estaba a favor de que el expresidente abandonase el territorio cuanto antes, este domingo ha podido viajar junto a su mujer, su médico y otro familiar.

El acuerdo inicial establecía que el exmandatario debía pasar al menos un mes en Bamako antes de viajar al extranjero. Pero los plazos se han acelerado tras el ingreso clínico de Keita. Tras la noticia, el CNPS aceptó la salida del expresidente en un avión medicalizado ante la condición de que volviese en caso de ser requerido.

Durante todo el verano Mali ha vivido una gran inestabilidad con protestas multitudinarias y disturbios en las calles protagonizados por manifestantes que exigían la renuncia del presidente, que ostentaba el cargo desde 2013. A finales de mes, el 18 de agosto, se llevó a cabo un golpe de Estado casi sin violencia y con un apoyo popular que más que disturbios, realizó varias celebraciones en las calles apoyando al Ejército insurgente.

Este es el cuarto golpe de Estado en Mali desde que se independizó de Francia en 1960. Los militares han tomado el poder anteriormente en 1968, 1991 y 2012, siendo este último golpe el que abrió las puertas del país a los grupos yihadistas, una de las mayores amenazas actuales.

Salida acelerada en plenas negociaciones y reestructuración política

El mismo día que Keita se preparaba para salir del país, comenzaban las reuniones para aclarar cómo va a ser el proceso de transición que llevará a Mali a unas elecciones y a un nuevo Gobierno. Resultó sorprendente la ausencia en este acto del militar Assimi Goita, nuevo y autoproclamado jefe de Estado en funciones del país por la CNPS.

Pero el vicepresidente de la junta militar, Malick Diaw, sí que estuvo presente y ha asegurado que la agenda de estas reuniones avanzará hacia la "reconstrucción del país garantizando un proceso democrático". 

Las negociaciones de transición han iniciado y se están realizando con distintos representantes políticos y civiles malienses. Entre los convocados figuran partidos políticos de todas las tendencias, las organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, asociaciones y grupos de prensa, así como los movimientos firmantes de los Acuerdos de Argel (movimiento rebelde tuareg del norte del país surgido en 2006). 

También han sido invitados los miembros del colectivo opositor Movimiento 5 de junio (M5-RFP), uno de los actores políticos clave en la lucha contra el Gobierno anterior y que apoyó abiertamente el golpe de Estado.

La presión internacional insta a la CNSP a solucionar la transición de manera rápida y transparente. La junta militar entiende la urgencia del momento y el vicepresidente Diaw afirma ante la prensa maliense que “el tiempo apremia y hay que actuar rápido”. 

La lista de sanciones internacionales se amplía para Mali

LA CEDEAO es un bloque económico y regional de quince países africanos al que pertenece Mali. Tras el golpe de Estado los países de esta coalición emitieron una serie de sanciones entre las que se encuentran un embargo económico parcial y el cierre de fronteras con los países colindantes del bloque. También se suspendieron todos los organismos de decisión de la CEDEAO en el país. 

Para levantar todas estas sanciones, el bloque ha insistido a la junta militar insurgente en que se conforme un Gobierno de transición dirigido por civiles durante un año. Las sanciones "se levantarán gradualmente en función de la aplicación de las decisiones", explicó el jefe de Estado de Níger, Mahamadou Issoufou, presidente de turno del bloque regional.

Además, el pasado agosto el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha renovado un año más las sanciones impuestas en 2017 a cualquier persona o institución que “obstaculice el progreso de la implementación del Acuerdo de Paz y Reconciliación en Mali firmado en 2015”. Estas medidas incluyen la prohibición de viaje y el congelamiento de activos a nivel internacional. 

Las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU nacieron a raíz del conflicto regional que estalló en el noreste del país en 2012. En 2015 consiguieron firmar unos Acuerdos de Paz sobre los que se establecieron estas medidas. Pero el país todavía no ha podido hacer realidad estos acuerdos ya que vive constantes cambios de actores violentos en el territorio.

Mali sufre una violencia intercomunitaria constante y frecuentes ataques yihadistas, sobre todo en el norte y la zona central del país. La presencia de Ejércitos internacionales (Naciones Unidas y Francia) como grupos islamistas radicales (Boko Haram) está enfrentando a fuerzas militares extranjeras dentro de las fronteras malienses dejando un panorama de inseguridad nacional muy difícil de gestionar.