Emiratos condena el plan hutí de atacar Arabia Saudí mediante varios drones con explosivos

El Ministerio de Exteriores emiratí denuncia la actitud beligerante del grupo chií que opera en la guerra de Yemen y que está apoyado por Irán
Misiles y aviones no tripulados se exhiben en una exposición en un lugar no identificado de Yemen en esta foto sin fecha publicada por la Oficina de Medios de Comunicación de los Hutíes

PHOTO/REUTERS  -   Misiles y aviones no tripulados se exhiben en una exposición en un lugar no identificado de Yemen en esta foto sin fecha publicada por la Oficina de Medios de Comunicación de los Hutíes

Emiratos Árabes Unidos (EAU) condenó el último intento de los rebeldes hutíes de atacar áreas civiles en Arabia Saudí mediante el uso de diversos drones con explosivos, los cuales fueron interceptados por las fuerzas de la coalición árabe liderada por el Ejército saudí que lucha contra la milicia respaldada por la República Islámica de Irán en el marco de la guerra de Yemen. 

Los drones apuntaban a civiles y propiedades residenciales, indicó la cabeza visible de la coalición, el coronel Turki al-Maliki. Esta alianza árabe liderada por el Reino, y de la que toma parte Emiratos, lucha sobre el terreno contra los insurgentes hutíes, quienes buscan socavar el Gobierno yemení internacionalmente reconocido del presidente Abd Rabbuh Mansour al-Hadi, y quienes cuentan con el apoyo de Irán, el gran patrocinador de la rama chií del islam contrapuesta a la suní, cuyo principal estandarte en la región de Oriente Medio es el reino saudí. 

La coalición está tomando medidas para garantizar que las personas permanezcan a salvo de los ataques hutíes durante la escalada de ofensivas diseñada por los rebeldes. La alianza árabe también informó de que había interceptado y destruido tres misiles balísticos dirigidos a las ciudades saudíes de Jazan, Najran y Khamis Mushait. Además, neutralizó una ofensiva dirigida a civiles en el Reino al destruir dos "objetivos en el aire" lanzados por los hutíes respaldados por el régimen de los ayatolás, según informó Al-Ekhbariya. El propio Al-Maliki recalcó que el comportamiento hostil de la milicia hutí va en contra del derecho internacional.

El Ministerio de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional de EAU describió los ataques como una escalada peligrosa y agregó que se solidariza con el Reino y apoya cualquier medida que tome para garantizar la seguridad de sus ciudadanos y residentes. Además, el Ministerio incidió en que la seguridad de Emiratos y de Arabia Saudí son indivisibles, y que considera cualquier amenaza o peligro que sufra el Reino como una amenaza a su propia seguridad y estabilidad. 

El portavoz de la coalición militar dirigida por los saudíes, el coronel Turki al-Maliki
AFP/FAYEZ NURELDINE - El portavoz de la coalición militar dirigida por los saudíes, el coronel Turki al-Maliki

El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) también condenó los ataques como una violación flagrante del derecho internacional que amenaza la seguridad de los Estados. El CCG apoya las medidas de Arabia Saudí para proteger su seguridad y pidió a la comunidad internacional que se enfrente a los intentos de los hutíes de desestabilizar la seguridad en la región, como manifestó el secretario general Nayef Falah M. al-Hajraf. Precisamente, el CCG ya denunció hace más de un año la actitud beligerante de Irán y acusó al Estado persa de “amenazar la seguridad mundial” debido a su postura beligerante y a su intromisión en los asuntos de otros Estados a través de grupos chiíes afines. Varios analistas han profundizado sobre cómo Irán interviene en los asuntos internos de otras naciones a través de estas formaciones chiíes vinculadas y de sus Fuerzas Quds, división internacional de la Guardia Revolucionaria Islámica (cuerpo de élite del Ejército iraní).

Los ataques de hutíes contra Arabia Saudí se intensificaron a raíz de las sanciones impuestas por Estados Unidos (aliado de Arabia Saudí) en 2018 tras la salida norteamericana del acuerdo nuclear suscrito con Irán en 2015 por el que se limitaba el programa atómico persa, sobre todo en materia armamentística. El Gobierno norteamericano de Donald Trump denunció las violaciones del pacto nuclear por parte de Irán y le impuso medidas punitivas políticas y económicas, entre las que destacaban las relacionadas con el comercio de petróleo, principal fuente de financiación iraní. 

Ante esto, el presidente de Irán, Hasán Rohaní, amenazó con seguir comerciando con su crudo, con bloquear el estrecho de Ormuz (principal zona de paso del comercio petrolero mundial) y con incumplir puntos clave del acuerdo nuclear, como los relacionados con el enriquecimiento de uranio y el tratamiento de agua pesada. 

A partir de este escenario se fueron sucediendo incidentes relacionados con buques cargueros de diversos países en el Golfo y ataques contra infraestructuras petrolíferas y aeroportuarias saudíes, de los cuales se responsabilizó a Irán y a grupos chiíes afines como los propios rebeldes hutíes.