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Emmanuel Dupuy: “Deberíamos haber europeizado la Operación Barkhane”

El analista francés y presidente del Instituto de Prospectiva y Seguridad en Europa (IPSE) expone a Atalayar algunos de los logros y errores de la Operación Barkhane
emmanuel dupuy

PHOTO/GUILLERMO LÓPEZ/ATALAYAR  -   Emmanuel Dupuy, analista francés y presidente del Instituto de Prospectiva y Seguridad en Europa (IPSE)

Emmanuel Dupuy, analista francés y presidente del Instituto de Prospectiva y Seguridad en Europa (IPSE), fue uno de los participantes de la II Edición del Foro de Diálogo Sahel-Europa. En una entrevista con Atalayar dialoga sobre los nuevos actores en África -Rusia y Turquía- y sobre la implicación internacional en la región del Sahel.

¿Cómo percibe Francia el papel actual de Rusia en el Sahel?

Francia percibe a Rusia como un actor perturbador, un actor que ha llegado a modificar su posicionamiento político, militar y diplomático en la región. Y esto no solo ocurre en Mali, donde hay tropas de Wagner, en la actualidad Rusia está presente en una quincena de países del continente africano. Moscú basa su expansión en una veintena de acuerdos de defensa firmados con esas naciones. Francia, a veces, percibe esta estrategia como una competición.

Tomemos el caso de Mali, donde existe un acuerdo de defensa con Rusia que se remonta a junio de 2019. Sin embargo, Rusia no había ofrecido su ayuda, como lo hizo Francia, en la lucha contra los grupos terroristas armados. También creo que es conveniente señalar que la percepción de Francia sobre Rusia ha empeorado, evidentemente, desde el 24 de febrero, cuando comenzó la invasión de Ucrania. Por otro lado, Francia se dio cuenta, demasiado tarde, de que la presencia rusa en el continente africano solo tiene un objetivo: aprovechar el debilitamiento de la percepción de Francia en el continente.

También es útil recordar que Francia se centra mucho en Wagner, la empresa militar privada rusa cuyos objetivos e intereses son los de Moscú, que, desde hace nueve años, lleva a cabo acciones de desinformación para poner en duda los logros del papel de Francia en la lucha contra el terrorismo.

Así que, para responder de forma muy sintética, a Francia le preocupa el hecho de que Rusia, a través de Wagner, fomente e impulse las críticas de la presencia francesa en África. No se trata tanto de que Rusia esté presente en el continente africano, sino de que esto va acompañado de una caída de la percepción positiva que Francia tiene en el continente africano.

Emmanuel Dupuy, analista francés y presidente del Instituto de Prospectiva y Seguridad en Europa (IPSE)
PHOTO/GUILLERMO LÓPEZ/ATALAYAR - Emmanuel Dupuy, analista francés y presidente del Instituto de Prospectiva y Seguridad en Europa (IPSE)

En una de sus intervenciones, habló de la diplomacia de Bayraktar. ¿Intenta Turquía ganar influencia en la región mediante la cooperación militar?

Sí, mediante la cooperación militar y también través de su diplomacia comercial. Los vehículos aéreos no tripulados son un ejemplo de ello. Aunque también lo son las inversiones de empresas constructoras, los productos turcos que a veces compiten con los productos franceses, en particular en el campo de los cosméticos o en el campo de los medicamentos. Así que sí, Turquía está jugando de la misma manera que Rusia, pero quizás con más legitimidad dentro del continente.

En primer lugar, porque la presencia de Turquía es más antigua que la de Rusia. En particular, a través del Imperio Otomano, que estuvo presente durante unos cuatro siglos en el continente africano. Por otro lado, la cuestión religiosa es un elemento clave que favorece el anclaje turco.

PHOTO/GUILLERMO LÓPEZ/ATALAYAR
PHOTO/GUILLERMO LÓPEZ/ATALAYAR - Emmanuel Dupuy, analista francés y presidente del Instituto de Prospectiva y Seguridad en Europa (IPSE)

Los analistas y los medios de comunicación han llegado a calificar la operación Barkhane de fracaso. ¿Puede hacer un balance sobre esta misión y sus consecuencias?

Yo no diría que fue un fracaso. Yo diría que la operación Barkhane es la consecuencia de una primera operación, la operación Serval, que fue un éxito en líneas generales.

Los franceses intervinieron en enero de 2013 y permitieron liberar los territorios que habían sido conquistados por los grupos terroristas armados y, por tanto, se liberaron las principales ciudades que habían sido conquistadas por los terroristas. Esto es un gran logro de la Operación Serval. La dificultad radica en que hemos querido transformar la operación Serval en la operación Barkhane. Pero al no movilizar suficientes hombres, al no dar suficiente amplitud a nuestra acción y al considerar que la operación Barkhane era una operación Serval los grupos terroristas armados se multiplicaron, se dispersaron. Se movilizaron en territorios mucho más amplios. No obstante, la operación Barkhane no es un fracaso porque una buena parte de los líderes de las organizaciones terroristas como Daesh o Al Qaeda han sido suprimidos.

La lucha contra el terrorismo consta de dos pilares: el enfoque de desarrollo civil y el enfoque militar. Y, en este sentido, creo que debe haber una crítica a la operación Barkhane. La primera crítica es que no hubo suficiente acción civil. Y que era una operación puramente militar, demasiado militar.

En segundo lugar, la Operación Barkhane no podría tener éxito sin la ayuda de nuestros socios. “La seguridad del continente europeo está en juego en el Sahel”. Esto lo han dicho Angela Merkel, los distintos presidentes franceses, François Hollande a Emmanuel Macron, y nuestros socios italianos y españoles recientemente en la cumbre de Madrid hace unos días. Deberíamos haber europeizado la Operación Barkhane.

Por otro lado, el objetivo de Barkhane era volver progresivamente a la normalidad militar, lo que significó que las fuerzas armadas malienses, burkinesas, chadianas, mauritanas y nigerianas tuvieron que hacer el trabajo que hacían los franceses. Esto fue un proceso largo y complicado por varias razones: la corrupción, la ausencia de liderazgo político o la falta de voluntad de los estados para reafirmar su seguridad.

PHOTO/GUILLERMO LÓPEZ/ATALAYAR - Emmanuel Dupuy, analista francés y presidente del Instituto de Prospectiva y Seguridad en Europa (IPSE)
PHOTO/GUILLERMO LÓPEZ/ATALAYAR - Emmanuel Dupuy, analista francés y presidente del Instituto de Prospectiva y Seguridad en Europa (IPSE)

En su opinión, ¿cuál es el principal reto en el Sahel? ¿Cree que Europa y la OTAN deberían implicarse más en la región?

Europa ha estado muy implicada en el Sahel desde hace mucho tiempo, mucho antes del fenómeno yihadista. Se estableció la estrategia del Sahel en 2011 y las intervenciones militares de las que hablamos, Barkhane en 2013. Esto significa que la Unión Europea había previsto la necesidad de una estrategia a nivel regional. Se pusieron a disposición recursos humanitarios, de desarrollo, se apoyó la gobernanza, la descentralización, campañas por la alfabetización, la educación de los jóvenes, especialmente de las niñas. Así que Europa como institución, la Unión Europea, se ha involucrado. Además, hay previstos 7.000 millones de euros para los próximos 6 años, de 2021 a 2027.

Por otro lado, no voy a relacionar a la Unión Europea con la OTAN, ya que no tienen la misma agenda a pesar de que haya 21 países europeos que son miembros de la Alianza. Esto podría dar la impresión de que la OTAN está presente en el continente africano, pero no es así.

La Carta del Tratado del Atlántico Norte no especifica que África forme parte de los objetivos de seguridad de la OTAN para su movilización. No está escrito en estos textos y por el momento no hay medida al respecto. La OTAN no está presente en el continente africano.

Desde hace años existe un proyecto llamado Diálogo Mediterráneo de la OTAN, que promueve la cooperación entre los países de la ribera del Mediterráneo: Marruecos, Argelia, excluyendo a Túnez, Egipto y Libia. Así que no estoy en absoluto seguro de que la OTAN tenga un lugar en el continente africano. España, Francia e Italia son miembros de la Unión Europea y miembros de la OTAN, pero eso no significa que la OTAN esté presente y que tenga una acción identificada en el continente