Erdogan convoca elecciones anticipadas en Turquía el 1 de noviembre

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Diariocrítico/EFE

Pie de foto: El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, acompañado del primer ministro en funciones, Ahmet Davutoglu.

Después de 6 semanas de intentar formar un Gobierno de coalición sin éxito, a Erdogan se le acaba el tiempo de 45 días después de las elecciones del pasado junio y ha convocado de nuevo a los turcos a acudir a las urnas el 1 de noviembre. El partido del actual presidente perdió en junio la mayoría absoluta de la que gozaba, por lo que se vio obligado a negociar con los socialdemócratas y posteriormente con los nacionalistas, pero las negociaciones no llegaron a buen puerto, por lo que se ha visto obligado a convocar otros comicios. Estas elecciones llegan en medio de un clima de violencia en dos frentes, uno contra el Estado Islámico, contra el que Erdogan anunció que se sumaba para combatirlo, y otro contra la guerrilla kurda del PKK tras la ruptura del alto el fuego después de dos años de tregua.

El presidente Recep Tayyip Erdogan se ha pronunciado a favor de que Turquía celebre elecciones legislativas anticipadas el próximo 1 de noviembre, mientras un gobierno de transición asume las riendas del país. "Si Dios quiere, Turquía votará en unas nuevas elecciones el 1 de noviembre", dijo el presidente turco a los periodistas que le aguardaban a la salida de una mezquita en Estambul.

La Junta Electoral propuso ayer esa fecha para unos posibles comicios anticipados, después de fracasar las negociaciones para formar un Gobierno de coalición. El propio Erdogan es el encargado de convocar las elecciones, después de que los partidos representados en el Parlamento expresen su opinión sobre la fecha propuesta. "¿El presidente puede convocar elecciones anticipadas de acuerdo con la Constitución?. Sí, puede", afirmó Erdogan con rotundidad sobre sus atribuciones.

El plazo de 45 días para formar Gobierno expira el próximo domingo y el actual primer ministro en funciones, Ahmet Davutoglu, devolvió el encargo a Erdogan después de no lograr convencer ni a socialdemócratas ni a nacionalistas para sumarse a un Ejecutivo de coalición. "Voy a celebrar una reunión con el presidente del Parlamento al final de los 45 días y luego llevaremos nuestro país a unas elecciones anticipadas, esperando lo mejor", afirmó Erdogan

Davutoglu ya propuso ayer formar un gobierno de transición, hasta la celebración de nuevas elecciones, en el que participen todos los partidos del Parlamento salvo el pro-kurdo HDP. En las elecciones generales del pasado 7 de junio, el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), fundado por Erdogan y presidido ahora por Davutoglu, perdió la mayoría absoluta que ostentaba desde 2002.

Durante seis semanas, el primer ministro ha intentado formar una coalición, primero con el socialdemócrata Partido Republicano del Pueblo (CHP) y luego con el Movimiento de Acción Nacionalista (MHP). Algunos analistas han apuntado ya desde hace semanas que Erdogan pretendía recuperar en una nueva cita con las urnas la mayoría absoluta que su partido perdió en junio.

Con esa amplia mayoría, el AKP ha reiterado su deseo de reformar la Constitución y crear un sistema presidencialista que permita a Erdogan ejercer poderes ejecutivos como jefe del Estado.

En medio de esta inestabilidad política se ha producido una escalada de la violencia desde la ruptura, el mes pasado, de dos años de alto el fuego entre el Estado y la guerrilla kurda del PKK, y desde entonces alrededor de 50 miembros de las fuerzas de seguridad han muerto en distintos atentados. El Gobierno turco lanzó a finales de julio una "doble ofensiva antiterrorista" contra los yihadistas del Estado Islámico en Siria y la guerrilla del PKK en el sureste de Turquía y el norte de Irak tras una oleada de atentados en julio.

Sin embargo, hasta ahora los ataques aéreos turcos y las operaciones policiales se han centrado en la guerrilla kurda y otros grupos armados de izquierda. Muchos analistas han advertido de que el repunte de la violencia aleja a potenciales inversores, lo que puede afectar a una economía ya debilitada.