España “copia” a Alemania y será motor de Europa, según ‘Der Spiegel’

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Junto a Portugal e Irlanda, España representa un ejemplo de cómo una crisis económica puede transformarse en una oportunidad", señala el semanario, que señala a España como "contrapunto de Grecia" y afirma que "copió el modelo económico alemán".
 
España, tras aplicar estrictas reformas, ha conseguido regresar a la senda del crecimiento y aparece como un modelo para Europa, a pesar de que las cifras de paro e inversión en investigación siguen a la cola, según el semanario alemán ‘Der Spiegel’, que señala al calendario electoral como el mayor reto del país.
 
“Junto a Portugal e Irlanda, España representa un ejemplo de cómo una crisis económica puede transformarse en una oportunidad”, señala el semanario, que señala a España como “contrapunto de Grecia”.
 
Las experiencias de estos países demuestran que un país puede recuperar su competitividad económica a través de dolorosas reformas, incluso en el seno de una unión monetaria.
 
En este sentido, ‘Der Spiegel’ apunta que el Banco Central Europeo (BCE) confía en que España será uno de los motores económicos de Europa en 2015. De hecho, las últimas proyecciones del Banco de España auguran un crecimiento del 2,8% del país en 2015.
 
“El modelo que está siendo emulado por el país en su recuperación es inconfundible”, añade el semanario refiriéndose a que “durante la crisis España copió el modelo económico alemán“, poniendo el énfasis en las exportaciones.
 
Así, ‘Der Spiegel’ recuerda que en 2014 casi un tercio de los bienes y servicios españoles se vendieron al exterior. Fueron las exportaciones y no la demanda doméstica lo que sacó a España de su peor crisis económica desde la Guerra Civil, asegura.
 
Como ejemplo de la recuperación española, ‘Der Spiegel’ señala la situación de la industria automotriz, como en el caso de la filial española del fabricante alemán Mercedes, que ha registrado un notable incremento de sus ventas de vehículos comerciales en los dos primeros meses del año al mismo tiempo que crecen las matriculaciones de coches.
 
Por contra, ‘Der Spiegel’ señala que en el lado negativo de la recuperación española se encuentran los débiles avances observados en el mercado laboral, donde la tasa de paro se sitúa en el 23,7% y no se está produciendo una disminucion “suficientemente rápida”.
 
“Los progresos en el empleo son débiles. Todavía es prácticamente imposible para los jóvenes españoles lograr un trabajo indefinido en su país. En algunos lugares, conseguir un contrato temporal es tan valioso como ganar la lotería”, apunta el semanario, que asegura que los licenciados universitarios españoles tienen más probabilidades de lograr un empleo adecuadamente remunerado en Amberes, Londres o Fráncfort.
 
Asimismo, ‘Der Spiegel’ advierte de que el Estado español aún tiene que soportar la carga derivada de algunos proyectos de infraestructuras “que rayan lo megalomaniaco” y se hace eco de la posibilidad de que el Gobierno acabe rescatando a compañías de autopistas no rentables.
 
Por otro lado, la publicación considera que España tiene la necesidad de avanzar en cuanto a la financiación de la investigación y el desarrollo, donde se han aplicado recortes ante las dificultades que atravesaba el país, cuando el I+D es un punto débil de muchas empresas, que invierten demasiado poco en su futuro.
 
‘Der Spiegel’ señala que España, a diferencia de Grecia, cuenta con empresas competitivas internacionalmente, pero considera que, igual que en el país heleno, “la recuperación se ve amenazada por incertidumbres políticas”.
 
El semanario se hace eco del temor que entre los inversores despierta Podemos, mientras apunta que Ciudadanos aparece como una formación con un talante más positivo hacia las empresas. Además, ‘Der Spiegel’ señala el impulso que estos partidos pueden recibir por los escándalos de corrupción que salpican a las élites tradicionales de los grandes partidos.
 
En este sentido, la revista apunta que el Gobierno español ha puesto en marcha un programa dirigido a transmitir a los votantes los frutos de la recuperación.
“Incluso en un país políticamente estable más de tres años de devaluación interna son apenas tolerables. Porque luego hay elecciones”, apostilla el semanario.