España y Marruecos, una relación dinámica y complementaria

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Lucila Piedra

 

El Real Instituto Elcano, en su Informe sobre las Relaciones España-Marruecos, aboga por profundizar en la cooperación entre ambos países y construir un modelo de complementariedad y no de competitividad. Incide en la idea de la dualidad: por una parte, se encuentran separados, en dos continentes distintos y con realidades políticas, económicas y sociales propias. Pero por otra, son vecinos muy cercanos, territorios próximos con una relación profunda de sus comunidades. Pero aunque sean países con puntos en común, las relaciones hispano-marroquíes son complejas e intermitentes.

En los últimos años las relaciones entre estos países vecinos se han vuelto más extensas, profundas e independientes. De hecho, en la actualidad España se sitúa casi a la par con Francia como principal socio comercial de Marruecos. Asimismo, Marruecos es ya el segundo cliente de España fuera de la Unión Europea, solo por detrás de EE.UU, que muestran a estos países como socios clave.

En el informe se plantea el interés de España por la modernización de Marruecos. Realiza un diagnóstico del estado de las relaciones entre ambos países a distintos niveles con un objetivo doble: por un lado, para identificar posibles cambios que puedan alterar dichas relaciones, y por otro lado, para proponer medidas encaminadas a aprovechar las oportunidades existentes, así como respuestas ante los retos actuales o dificultades que puedan surgir entre ambos lados del Estrecho de Gibraltar.

En el acto de presentación en el Círculo de Bellas Artes de Madrid tuvo lugar una mesa redonda en la que se debatió sobre la importancia de conservar las buenas relaciones con el país vecino. El coordinador del informe, Haizam Amirah Fernandez, manifestó el interés que tienen en que estas relaciones sean más “solidas, provechosas y sostenibles en el tiempo”.

Se destacaron algunas de las principales recomendaciones que aparecen en el informe de Elcano, como la importancia de dedicar más atención y esfuerzo en construir más puentes entre ambas sociedades si se quiere consolidar la buena relación actual. Esto implicaría el fomento de intercambios, la revisión de la política de concesión de visados y una presencia cultural y comunicativa más eficaz y proactiva en las dos direcciones.

Otra de las recomendaciones es la necesidad de elevar el perfil educativo del inmigrante medio marroquí en España, ya que esto mejoraría la imagen de la sociedad marroquí en España y viceversa, produciendo a su vez un beneficio económico. Otro punto en el que trabajar sería actualizar la percepción que existe en España de Marruecos y su economía, ya que son pocos los españoles que saben que la principal exportación marroquí son los productos del sector automovilístico y electrónico.

Asimismo, se hizo hincapié en los cambios que mejorarían la situación de Marruecos. Se subrayó la necesidad de que este país sea estable que conlleva la existencia de una economía desarrollada, una monarquía constitucional (en lugar de su monarquía ejecutiva) y la democratización. Y se sostuvo que la autonomía del Sahara occidental solo se podrá asegurar con una democracia marroquí que la garantice. En este sentido, se afirmó que a pesar de que en Marruecos se está produciendo una transición hacia la democracia y la modernización del país aún hay muchos marroquíes que están atrapados en el conservadurismo.

No se quiso perder la oportunidad para señalar que las relaciones hispano-marroquíes se encuentran en un buen momento, en materias como el comercio y la lucha antiterrorista, aliados ambos países en la combatir esta lacra.