Estados Unidos advierte al régimen chino por la explotación de recursos marinos en el Mar de China Meridional

El gigante norteamericano considera “ilegales” las pretensiones del país asiático sobre estos bienes y denuncia su “campaña de intimidación” para hacerse con ellos
El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo

AP/MANDEL NGAN  -   El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo

Estados Unidos declaró formalmente "ilegales" este lunes la práctica totalidad de las reclamaciones chinas en torno a la soberanía en el Mar de China Meridional, lo que acrecienta la escalada de tensión entre la nación estadounidense y el régimen comunista dentro de la cual Washington ya se opone frontalmente a la actividad de Pekín en esta zona bajo disputa.

"Dejamos claro que los reclamos de Pekín sobre recursos lejanos a la costa en la mayoría del Mar de China Meridional son completamente ilegales, como también lo es su campaña de intimidación para controlarlos", explicó el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, en un comunicado oficial.

Mike Pompeo destacó la labor de su país en favor de un “Indo-Pacífico libre y abierto”. “Hoy estamos fortaleciendo la política de Estados Unidos en una parte vital y contenciosa de esa región: el Mar de China Meridional”, remarcó Pompeo. “En el Mar de China Meridional, buscamos preservar la paz y la estabilidad, defender la libertad de los mares de forma coherente con el derecho internacional, mantener el flujo comercial sin obstáculos y oponernos a cualquier intento de utilizar la coacción o la fuerza para resolver las controversias. Compartimos estos intereses profundos y permanentes con nuestros muchos aliados y socios que desde hace mucho tiempo han respaldado un orden internacional basado en normas”, reseñó el secretario de Estado norteamericano. 

“Estos intereses compartidos han sido objeto de una amenaza sin precedentes por parte de la República Popular China (RPC). Pekín utiliza la intimidación para socavar los derechos soberanos de los Estados costeros del sudeste asiático en el Mar de China Meridional, intimidarlos para que saquen recursos de la costa, afirmar el dominio unilateral y sustituir el derecho internacional por la idea de que el poder hace el bien. El enfoque de Pekín ha sido claro durante años. En 2010, el entonces ministro de Relaciones Exteriores de la RPC, Yang Jiechi, dijo a sus homólogos de la ASEAN que China es un país grande y otros países son pequeños y que eso es sólo un hecho. La visión depredadora del mundo de la RPC no tiene cabida en el siglo XXI”, advirtió Pompeo. 

Esta foto de archivo tomada el 1 de abril de 1995 muestra la bandera de China ondeando sobre estructuras octogonales construidas sobre zancos en el arrecife Mischief Reef reclamado por Manila en las disputadas islas Spratly
AFP/ROMEO GACAD - Esta foto de archivo tomada el 1 de abril de 1995 muestra la bandera de China ondeando sobre estructuras octogonales construidas sobre zancos en el arrecife Mischief Reef reclamado por Manila en las disputadas islas Spratly

Mike Pompeo hizo referencia también a la presión y abuso que ejerce el país presidido por Xi Jinping en la región y en sus áreas marítimas: “La República Popular China no puede hacer valer legalmente una reclamación marítima -incluidas las reclamaciones de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) derivadas del Arrecife de Scarborough y las islas Spratly- frente a Filipinas en zonas que el Tribunal de Arbitraje de La Haya consideró que se encontraban en la ZEE de Filipinas o en su plataforma continental. El hostigamiento de Pekín a la pesca y el desarrollo de energía en alta mar de Filipinas en esas zonas es ilegal, al igual que cualquier acción unilateral de la República Popular China para explotar esos recursos”, remarcó el diplomático norteamericano, quien añadió que “la RPC no tiene ninguna exigencia territorial o marítima legítima sobre el Arrecife Mischief o el Segundo Thomas Shoal, que están plenamente comprendidos en los derechos soberanos y la jurisdicción de Filipinas”, y que “Pekín tampoco tiene ninguna reclamación territorial o marítima generada por esas características”.

“Como Pekín no ha presentado una reclamación marítima legítima y coherente en el Mar de China Meridional, Estados Unidos rechaza toda reclamación de la República Popular China sobre las aguas situadas más allá de un mar territorial de 12 millas marinas derivadas de las islas que reivindica en las islas Spratly (sin perjuicio de las reclamaciones de soberanía de otros Estados sobre dichas islas). Como tal, Estados Unidos rechaza cualquier reclamación marítima de la RPC en las aguas que rodean el Banco Vanguard (frente a Vietnam), los bancos de Luconia (frente a Malasia), las aguas de la ZEE de Brunéi y Natuna Besar (frente a Indonesia). Cualquier acción de la RPC para hostigar la pesca o el desarrollo de hidrocarburos de otros Estados en estas aguas - o para llevar a cabo tales actividades unilateralmente - es ilegal”, aseveró Pompeo. 

El presidente de China, Xi Jinping
AFP/WANG ZHAO - El presidente de China, Xi Jinping

“El mundo no permitirá que Pekín trate el Mar de China Meridional como su imperio marítimo. América está con nuestros aliados y socios del sudeste asiático en la protección de sus derechos soberanos sobre los recursos marítimos, en consonancia con sus derechos y obligaciones en virtud del derecho internacional. Estamos con la comunidad internacional en defensa de la libertad de los mares y el respeto a la soberanía y rechazamos cualquier intento de imponer la idea de que el poder hace el bien en el Mar de China Meridional o en la región en general”, concluyó el representante norteamericano. 

Aunque la nación estadounidense presidida por Donald Trump ya había expresado su rechazo a la mayoría de los reclamos de soberanía de China en la región, su postura diplomática oficial era la de insistir en que las disputas marítimas en la zona debían resolverse pacíficamente entre las partes implicadas.

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump
REUTERS/KEVIN LAMARQUE - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump

El comunicado de Pompeo supone que, por primera vez, EEUU declara formalmente su rechazo a la mayoría de los reclamos de soberanía chinos, hasta el punto de detallar los perímetros que considera fuera del control legítimo de China.

China reclama casi la totalidad del Mar de China Meridional, un espacio estratégico clave para el comercio internacional y rico en recursos naturales, que también reivindican parcialmente Brunéi, Filipinas, Malasia y Vietnam.

La nueva postura de EEUU no se aplica a los territorios situados por encima del nivel del mar, pero sí rechaza toda aspiración china sobre las áreas marítimas cubiertas por un fallo de 2016 de la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, que dio la razón a Filipinas en su disputa con China, pero que Pekín no reconoce.

“Como Pekín no ha presentado un reclamo marítimo legítimo y coherente en el Mar de China Meridional, Estados Unidos rechaza cualquier reclamo de la República Popular de China sobre aguas que estén a más de 12 millas náuticas (22 kilómetros) del mar territorial derivado de islas que reclame en las islas Spratly", agregó Pompeo. Las islas Spratly son un grupo de más de 750 arrecifes, islotes, atolones y cayos cuya soberanía reclaman total o parcialmente tanto China y Filipinas como Brunéi, Malasia, Taiwán y Vietnam.

Mapa que muestra las reclamaciones en disputa en el Mar de China Meridional
AFP/AFP - Mapa que muestra las reclamaciones en disputa en el Mar de China Meridional

De esta forma, Estados Unidos tensa aún más la cuerda con Pekín tras los fuertes choques habidos por asuntos como la pasada guerra comercial entre ambos países, con imposición mutua de aranceles y veto estadounidense a compañías tecnológicas chinas en su propio mercado, como fue el caso de Huawei (compañía a la que acusaba de espionaje industrial); o como el reciente contencioso a cuenta de la gestión de la crisis sanitaria de la COVID-19, sobre la cual hubo encontronazos fuertes a cuenta de cómo lidió China con los orígenes del coronavirus y por las circunstancias reales en torno al surgimiento o creación del patógeno en territorio chino. 

No está claro que el anuncio de EEUU sobre el Mar de China Meridional pueda tener un impacto real ya que, aunque patrulla desde hace décadas la zona y lleva a cabo ejercicios militares, no tiene ningún reclamo propio sobre las aguas y no forma parte de la convención de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre derecho marítimo.

La tensión sigue siendo fuerte en esta zona y en el área del Pacífico, donde China ha extendido su influencia sobre Estados como Kiribati, Samoa o Islas Salomón gracias a su actividad diplomática y a su asistencia a las naciones de esta zona para asesorar y apoyar frente a la pandemia del coronavirus. De hecho, el régimen comunista se ha asegurado un aliado cercano en la figura del recientemente reelegido presidente de Kiribati, Taneti Maamau, quien está muy próximo a la esfera china (incluso retirando su tradicional apoyo a uno de los más significados rivales de China como es Taiwán). Este estrechamiento de lazos con Kiribati, nación compuesta por 33 atolones e islas de arrecifes en el Pacífico central y que cuenta con una población de 116.000 personas, da la posibilidad a China de situarse muy próxima al estado norteamericano de Hawai, ya que en la isla de Navidad de Kiribati, el atolón más grande del mundo con una superficie de 150 kilómetros cuadrados, está ubicado solamente a unos 2.100 kilómetros al sur de Honolulu, sede del Comando del Pacífico del Ejército de Estados Unidos. 

Precisamente, el gigante norteamericano envió recientemente un contingente de portaaviones a esta zona del Pacífico, algo que no sucedía desde hacía años, para marcar su territorio en una región en la que siempre ha tenido una gran presencia y buenas relaciones, como también es el caso de otra nación con gran ascendiente sobre los países del área, como es Australia.