Estados Unidos, Rusia y Turquía: juego de poder en Siria

El Ejército estadounidense ha levantado una nueva base militar cerca de un yacimiento petrolero sirio, ante los recelos de Moscú y Ankara, también enfrentados entre sí
Un vehículo blindado militar de Estados Unidos pasa en una patrulla por delante de un pozo de petróleo en Rümeylan (Rmeilan), en la provincia nororiental de Al Hasakah, Siria

AFP/DELIL SOULEIMAN  -   Un vehículo blindado militar de Estados Unidos pasa en una patrulla por delante de un pozo de petróleo en Rümeylan (Rmeilan), en la provincia nororiental de Al Hasakah, Siria

El Ejército estadounidense ha comenzado a instalar bases militares en las inmediaciones de campos petrolíferos en territorio sirio, concretamente, en dos zonas de la provincia de Al Hasakah, ubicada al noreste del país, según ha informado la agencia estatal turca Anadolu.

“Los soldados estadounidenses iniciaron el establecimiento de una base en la ciudad de Tel Berrak, en el camino hacia el área de Rümeylan, a 40 kilómetros al noreste de Al Hasakah”, han desvelado las fuentes consultadas por la población. Además, según han informado, las Fuerzas Armadas del gigante norteamericano ya han enviado “equipos y materiales de construcción a Tel Berrak a través del cruce fronterizo de Al-Velid, en la frontera siria con Irak […], han levantado sus banderas en la torre emplazada en el centro de la ciudad […] y han realizado vuelos de reconocimiento con helicópteros”. 

Vehículos blindados militares de Estados Unidos pasa en una patrulla por delante de un pozo de petróleo en Rümeylan (Rmeilan), en la provincia nororiental de Al Hasakah, Siria
AFP/DELIL SOULEIMAN - Un convoy de vehículos blindados estadounidenses patrulla la aldea de Ein Diwar, en la provincia nororiental de Al Hasakah, Siria, el 4 de noviembre de 2019

Junto con la nueva presencia en Tel Berrak, los analistas Mohamad Misto y Adham Kako han desvelado en Anadolu que el Ejército estadounidense ha empezado a “transformar un edificio ocupado por las milicias armadas kurdas Unidades de Protección Popular (YPG, por sus siglas en inglés) en un complejo militar en el centro de la ciudad de Al Hasakah”. Una fuente recogida por VOA ha informado de que “esta es la primera vez que las tropas estadounidenses comienzan a construir una base en el centro de la ciudad”. 

Middle East Monitor ya desvelaba, a principios de febrero, que las fuerzas estadounidenses estaban “expandiendo su presencia militar en los campos petroleros de al-Omar [en Deir Ezzor] y Tel Berrak, controlados por las unidades kurdas en el noreste de Siria”.

Vehículos blindados militares de Estados Unidos pasa en una patrulla por delante de un pozo de petróleo en Rümeylan (Rmeilan), en la provincia nororiental de Al Hasakah, Siria
AFP/DELIL SOULEIMAN - Vehículos blindados militares de Estados Unidos pasa en una patrulla por delante de un pozo de petróleo en Rümeylan (Rmeilan), en la provincia nororiental de Al Hasakah, Siria

La agencia explica, en esta línea, que Washington tiene actualmente 11 destacamentos militares en Siria, en las provincias de Al Hasakah, Deir Ezzor -una zona muy rica en petróleo- y Raqqa, que también tienen en común que están dominadas por las YPG, la milicia armada del Partido de la Unión Democrática sirio, brazo, a su vez, del Partido turco de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, por sus siglas en kurdo), considerado como un entramado terrorista por el Gobierno turco. 

Cabe recordar, en este punto, que Estados Unidos combatió del lado de las milicias kurdas en la guerra contra Daesh librada en Siria, lo que el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan, ha considerado en reiteradas ocasiones como un “grave error” que ha socavado de manera fulgurante las relaciones bilaterales entre Washington y Ankara. Por ello, las denuncias por parte de Turquía sobre la proliferación de los efectivos estadounidenses en territorio sirio son una constante. De acuerdo con Anadolu, EEUU “también continúa enviado refuerzos a bases militares y puntos ubicados en campos petroleros ocupados por los terroristas de las YPG”. 

Un militar turco en un vehículo militar cuando entra en el cruce de Bal al-Halwa en la frontera sirio-turca, en la gobernación de Idlib, Siria, el 9 de febrero de 2020
PHOTO/REUTERS - Un militar turco en un vehículo militar cuando entra en el cruce de Bal al-Halwa en la frontera sirio-turca, en la gobernación de Idlib, Siria, el 9 de febrero de 2020

La postura oficial estadounidense sobre esta materia se ha dado a conocer por el propio presidente Donald Trump, quien aseveró, el pasado mes de octubre, que una de las prioridades siempre ha sido “asegurar los yacimientos petrolíferos”, por lo que “algunos soldados estadounidenses” -ahora se ha conocido que unos 500- se quedarían en dichas instalaciones. El oro negro ha estado en el centro del conflicto de Siria desde sus inicios en 2011. Damasco y Moscú han acusado en repetidas ocasiones a Washington de robar los recursos sirios, que, de acuerdo con ambos, solo pueden ser controlados por el Gobierno de Al-Asad, como soberano legítimo sobre su territorio.

Por su parte, EEUU mantiene que esta política de instalarse en las inmediaciones de los yacimientos responde a la necesidad de garantizar que el grupo terrorista Daesh no se haga con su control. “Una forma de asegurarnos de la derrota duradera de la organización yihadista es negarles el acceso a los campos petroleros, porque si lo tienen pueden generar ingresos, y si pueden hacer esto, pueden pagar a los combatientes, comprar armas y realizar operaciones”, explicó el secretario de Defensa estadounidense, Mark T. Esper, al respecto. Sin embargo, el propio Trump ha llegado a reconocer públicamente que el control del oro líquido sirio genera unos beneficios cercanos a los 45 millones de dólares al mes.

Un helicóptero del Ejército ruso sobrevuela una patrulla de soldados estadounidenses en la ciudad de Tal Tamr, en la provincia siria nororiental de Al Hasakah, en la frontera con Turquía, el 26 de enero de 2020
AFP/DELIL SOULEIMAN - Un helicóptero del Ejército ruso sobrevuela una patrulla de soldados estadounidenses en la ciudad de Tal Tamr, en la provincia siria nororiental de Al Hasakah, en la frontera con Turquía, el 26 de enero de 2020

Esta ingente suma de dinero ha atraído a otros actores, como Rusia, al que EEUU estaría tratando de hacer frente con sus nuevas instalaciones militares. “Muchos aquí creen que la construcción de una base estadounidense dentro de Al-Hasakah podría ser una respuesta a la creciente presencia rusa en la ciudad […] Este nuevo centro se está construyendo con el objetivo de observar a las fuerzas rusas en la región”, indica a este respecto la fuente de VOA.

Coincidiendo con la noticia de Anadolu, el experto Shawn Snow reveló en Military Times cómo las tropas estadounidenses se habían estado enfrentando con los contratistas rusos que, como asevera la agencia turca, también estarían buscando controlar los campos petroleros sirios y, en concreto, el de Rümeylan. De hecho, en el pasado mes de enero, las fuerzas de EEUU consiguieron frustrar cuatro intentos de los efectivos rusos de avanzar hacia el yacimiento de crudo. 

Un vehículo militar ruso circula por una carretera cerca de la ciudad nororiental siria de Qamishli, el 26 de octubre de 2019
PHOTO/AFP - Un vehículo militar ruso circula por una carretera cerca de la ciudad nororiental siria de Qamishli, el 26 de octubre de 2019

Asimismo, y de acuerdo con fotografías publicadas por AFP en dicho mes, los vehículos estadounidenses Oshkosh M-ATV han estado llevando a cabo misiones de interceptación y bloqueo de blindados ruso a lo largo de carreteras estratégicas el noreste de Siria. De hecho, el principal enviado de EEUU a Siria, James Jeffrey, reconoció la semana pasada que existían serias preocupaciones de que los continuos episodios violentos entre sus tropas y los combatientes rusos se convirtiesen en un auténtico “conflicto”. 

La tensión se ha recrudecido en la zona recientemente fundamentalmente por dos motivos: la decisión de la Administración Trump de retirar a sus tropas de Siria y el fortalecimiento militar de Turquía en el noreste de Siria. En el primer caso, cabe destacar que se remonta a 2018, cuando el presidente norteamericano dio la orden de evacuar a sus más de 2.000 efectivos desplegados en territorio sirio. Sin embargo, las reiteradas amenazas del Gobierno de Ankara de atacar a las YPG, que se iban a quedar sin protección de completarse la salida estadounidense, provocaron el continuo aplazamiento del plan de retirada del Ejército norteamericano, si bien es cierto que dicha presencia se ha ido reduciendo gradualmente. 

Vehículos militares turcos entran en el cruce de Bal al-Halwa en la frontera sirio-turca, en la gobernación de Idlib, Siria, el 9 de febrero de 2020
PHOTO/REUTERS - Vehículos militares turcos entran en el cruce de Bal al-Halwa en la frontera sirio-turca, en la gobernación de Idlib, Siria, el 9 de febrero de 2020

Por ello, las milicias kurdas solicitaron el apoyo sobre el terreno tanto del Ejército sirio como de Rusia, que comenzaron a llenar el vacío que EEUU había ido dejando. Ante este escenario, y ya en relación con el segundo caso, cabe resaltar que Turquía, tradicionalmente enfrentada en esta contienda al presidente sirio, Bashar al-Assad, ha ido moviendo ficha para proteger sus intereses, sobre todo, después de que un ataque sirio acabase con la vida de siete soldados y un civil turcos el pasado 3 de febrero. Además, la situación se complica todavía más si se tiene en consideración que Ankara soporta la presión de más de tres millones de refugiados sirios en su franja fronteriza.

Seis días más tarde, Reuters reveló que Ankara había enviado importantes refuerzos a la región de Idlib, en el noroeste, para detener los rápidos avances de las fuerzas del Gobierno de Damasco, las cuales anunciaron este domingo la recuperación de una franja de territorio de 600 kilómetros cuadrados entre Idlib y Alepo, hasta entonces en manos de los rebeldes. 

Vehículos militares turcos entran en el cruce de Bal al-Halwa en la frontera sirio-turca, en la gobernación de Idlib, Siria, el 9 de febrero de 2020
PHOTO/REUTERS - Vehículos militares turcos entran en el cruce de Bal al-Halwa en la frontera sirio-turca, en la gobernación de Idlib, Siria, el 9 de febrero de 2020

Según explicó un funcionario turco, unos 300 vehículos llegaron a dicha provincia siria durante este fin de semana, lo que eleva el total a cerca de 1.000 equipos, entre tanques, blindados de transporte, ambulancias, camiones y lanzacohetes. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos desveló, en este sentido, que la renovada presencia turca es mucho mayor que la que se asegura desde las fuentes oficialistas. Así, 1.240 vehículos militares, junto con 5.000 soldados, habrían llegado a Idlib en la última semana, de acuerdo con la organización con sede en Reino Unido, con la finalidad última de paralizar la ofensiva del Ejército sirio, que está provocando una oleada de desplazados hacia territorio turco casi sin precedentes. “Nuestro principal objetivo es evitar un éxodo de refugiados y un drama humanitario […] Estamos tratando de alcanzar un alto el fuego y detener el derramamiento de sangre”, aseveró el ministro de Defensa turco, Hulusi Akar, al respecto.

Este sábado, el presidente ruso, Vladimir Putin, visitó la capital turca para rebajar la escalada de tensiones y violencia en la región que, hasta el momento, ha forzado el desplazamiento de más de medio millón de personas. Este lunes se han vuelto a reunir delegaciones de Moscú y Ankara, aunque un nuevo ataque del Ejército sirio, en el que han muerto cinco soldados turcos en una base militar en Idlib, ha disipado cualquier expectativa de distensión.