Estados Unidos ya es el país con mayor número de contagios por coronavirus

Más de 100.000 diagnosticados, los centros sanitarios norteamericanos se preparan para una “guerra” sanitaria que ya ha causado la muerte a 1.300 personas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se dirige al grupo de trabajo sobre el coronavirus en la Casa Blanca, en Washington, el 25 de marzo de 2020

PHOTO/REUTERS  -   El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se dirige al grupo de trabajo sobre el coronavirus en la Casa Blanca, en Washington, el 25 de marzo de 2020

Hace apenas tres meses, nadie sabía qué era el COVID-19. Ahora el virus se ha extendido por prácticamente todo el mundo y ya afecta a más de 546.000 personas. Si la pandemia tuvo su origen en un mercado de Wuhan, en la provincia de Hubei, China, Estados Unidos ya es el país con más casos confirmados de coronavirus, con más de 100.000 diagnosticados.

Según las últimas cifras recopiladas por la Universidad de Johns Hopkins, el país norteamericano ha superado a China (81.897 casos) e Italia (86.498). En fallecimientos, aún va por detrás de ambos países con 1.300 muertes confirmadas, frente a las 3.296 chinas y 9.134 italianas.

Sobre estas cifras, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho que “son un tributo a la cantidad de pruebas que estamos haciendo”. Por su parte, el vicepresidente Mike Pence aseguró que las pruebas de coronavirus ahora estaban disponibles en los 50 estados y que se habían realizado más de 552.000 pruebas. Trump también aprovechó una reunión informativa en la Casa Blanca para poner en duda las cifras que salen de Pekín y dijo que “no se sabe cuáles son los números en China”. Más tarde, el presidente republicano tuiteó que había mantenido una “muy buena conversación” con su homólogo chino, Xi Jinping. “China ha pasado por mucho y ha desarrollado un sólido conocimiento sobre el virus. Estamos trabajando juntos”, escribió Trump en su cuenta personal de Twitter.

Después de referirse a sí mismo como “un presidente en estado de guerra”, Trump estableció un objetivo muy criticado: reabrir el país para el 12 de abril, el domingo de Pascua. Además, la cifra de que 3,3 millones de estadounidenses habían perdido su trabajo en plena crisis sanitaria ha alentado aún más si cabe al magnate neoyorquino a reactivar la economía lo antes posible, aunque esas no sean las recomendaciones de los expertos: “Ellos (los ciudadanos estadounidenses) tienen que volver a trabajar, nuestro país tiene que regresar”, prometió Trump.

: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el de China, Xi Jinping, en una imagen de archivo
AP/SUSAN WALSH - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el de China, Xi Jinping, en una imagen de archivo
Falta de equipo sanitario

Lo preocupante, igual que en el resto de los países afectados como Italia y España, está en el número de contagios, que cada día aumenta por miles. Los trabajadores de la salud en Estados Unidos ya están viendo signos preocupantes: equipos en cuadro, un número creciente de pacientes, médicos y enfermeros y enfermeras que se están infectando.

Estados Unidos tiene menos camas de hospital per cápita que Italia. Un estudio publicado por un equipo del Imperial College de Londres concluyó que, si la pandemia no se controla y no se ponen medidas restrictivas al movimiento de las personas, para finales de abril los centros sanitarios estadounidenses se verán colapsados y, a finales de junio, por cada cama de cuidados intensivos disponible, habrá aproximadamente 15 pacientes con COVID-19 que necesiten una. Según un estudio recogido en la CNN, del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, podrían morir hasta 2.300 pacientes todos los días en abril, llegando a superar los 80.000 fallecimientos en los próximos cuatro meses, incluso si las personas realizan un distanciamiento social estricto.

Para evitar esta situación, lo que más prisa corre es producir material sanitario como mascarillas, guantes y otros equipos de protección personal.

El World Trade Center se levanta sobre una Séptima Avenida casi vacía en West Village el 25 de marzo de 2020 en Nueva York
AFP/BRYAN R. SMITH - El World Trade Center se levanta sobre una Séptima Avenida casi vacía en West Village el 25 de marzo de 2020 en Nueva York

En Estados Unidos, la Reserva Nacional Estratégica, una despensa nacional de equipos médicos, ya se está desplegando, sobre todo en los estados más afectados, pero estas reservas pueden agotarse, y como señala la revista The Atlantic, Donald Trump podría invocar la Ley de Producción de Defensa, lanzando un esfuerzo de guerra en el que los fabricantes estadounidenses cambian para fabricar equipos médicos. Trump intentó llevar a cabo esta medida, pero no ha podido por la negativa de la Cámara de Comercio y de las principales corporaciones.

En una carta dirigida a todos los gobernadores estatales, este jueves Trump anunciaba la intención de su Administración de hacer públicas unas pautas federales para el distanciamiento social y la creación de zonas de riesgo bajo, medio y alto que permitirán al gobierno asesorar sobre “mantener, aumentar o relajar el distanciamiento social y otras medidas de mitigación que se han implementado”.

El pasado 16 de marzo, la Administración Trump estableció un período de 15 días para frenar la propagación del COVID-19 al instar a todos los estadounidenses a reducir drásticamente sus interacciones públicas. Pero esas pautas eran voluntarias y no equivalían a una orden nacional. El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, criticó las órdenes de cuarentena en todo el estado, el más golpeado por la pandemia: “Los jóvenes puestos en cuarentena con personas mayores, probablemente no fue la mejor estrategia de salud pública”, dijo en una conferencia de prensa, “porque las personas más jóvenes podrían haber estado exponiendo a las personas mayores a una infección”.

La Constitución de los Estados Unidos establece que los estados tienen el poder de mantener el orden público y la seguridad, lo que significa que es responsabilidad de los gobernadores decidir cuándo se establecen y se levantan las restricciones relacionadas con el virus.