Etiopía encara la ofensiva final en Tigray

Una vez acabado el margen de 3 días para una rendición del TPLF, Abiy Ahmed ha anunciado el comienzo de la última etapa de su ofensiva con el objetivo puesto en Mekelle
Primer ministro Etiopía Abiy Ahmed

REUTERS/MICHEL EULER  -   El primer ministro etíope Abiy Ahmed

“El periodo de 72 horas proporcionado al TPLF para una rendición pacífica ha terminado y comienza la etapa final de nuestra ofensiva”, con estas palabras, el primer ministro etíope Abiy Ahmed, encabezaba un comunicado compartido a través de Twitter esta misma mañana. El ultimátum lanzado por el gobierno federal de Etiopía el pasado domingo, conminaba al Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF) a deponer las armas o sufrir, si se negaban, un ataque final a la capital de la región, Mekelle, donde vive más de medio millón de personas.

Este mismo miércoles llegaban a Etiopía tres expresidentes africanos con el objetivo de mediar en la confrontación y evitar este asalto final que se ha anunciado a primera hora de esta mañana. Los tres enviados por la Unión Africana serían el expresidente de Mozambique Joaquim Chissano, Ellen Johnson Sirleaf, de Liberia y Kgalema Motlanthe, de Sudáfrica. 

militares etiopes
PHOTO/ Agencia de Noticias Etíope vía AP - Militares etíopes en una zona cercana a la frontera de las regiones de Tigray y Amhara de Etiopía

Desde la Unión Africana y otras instituciones como la Unión Europea, se mira con preocupación el desarrollo del conflicto que sacude Etiopía desde hace unas semanas, pues se considera que puede tener un gran impacto en África del Este. El Alto Representante de la Unión Europea, el español Josep Borrell, advertía este martes de las consecuencias que puede tener el conflicto, cuyo número de desplazados se eleva ya por encima de los 40.000 aunque Naciones Unidas estima que esta cifra podría ser hasta cinco veces superior. Además del creciente número de refugiados que ha empezado a llegar a Sudán, Eritrea ha movilizado sus tropas a la frontera con la región etíope, después de sufrir varios ataques con misiles en su territorio. 

A pesar de que esta escalada tiene su origen a principios de noviembre, las fricciones entre el gobierno de la región de Tigray y el gobierno central, viene de más atrás. No debemos olvidar, que el TPLF aun representando a un 6% de la población, era el partido político mayoritario, que ostentaba el poder de facto en el país a través del Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope, y que, hasta la llegada de Abiy Ahmed en 2018, había impuesto un régimen autoritario que se remontaba a principios de la década de los 90. Tras la llegada de Abiy Ahmed se disolvió esta plataforma de partidos, de la que también formaba parte el partido del ahora primer ministro, y se creó una nueva, de carácter pan etíope y, por tanto, menos federal.

AFP/AFP - La región de Tigray en Etiopía y su importancia en la política nacional
AFP/AFP - La región de Tigray en Etiopía y su importancia en la política nacional

El país encaraba entonces una serie de reformas políticas, económicas y sociales – la firma de la paz con Eritrea le valió el Premio Nobel de la Paz –, que no fueron bien vistas por el TPLF que veía como perdía todo el peso que había mantenido durante las últimas dos décadas. Una de las pretendidas reformas, fruto de esa intencionalidad unificadora, era precisamente la progresiva centralización de este país federal, buscando reducir así la confrontación étnica que se vivía en el territorio, alimentada entre otros actores por el citado TPLF.

En este contexto político, la tensión entre el gobierno regional y el central se ha ido incrementando – en octubre se votó a favor de una reducción de los fondos destinados a la región –, hasta que el pasado 4 de noviembre, el primer ministro acusaba al TPLF de haber atacado un puesto militar y tratado de robar elementos de artillería. Se daba así comienzo a una escalada que ahora, parece ser, trata de llegar a su fin. Sin embargo, desde diferentes organizaciones como la Human Rights Watch se alerta de la posibilidad que tiene este conflicto de esconder segundas intenciones por parte de Abiy Ahmed, y cuyas consecuencias podrían ser la limpieza étnica en la norteña región de Tigray e, incluso, el genocidio. El hecho de que la región este sometida a un bloqueo de las comunicaciones, incluido el internet, además del acceso físico al territorio, preocupa a estas organizaciones, que no pueden corroborar la situación en la que se encuentran los civiles.

militares etíopes
PHOTO/ Agencia de Noticias Etíope vía AP - Esta imagen, tomada de un vídeo sin fecha publicado por la agencia estatal de noticias de Etiopía el lunes 16 de noviembre de 2020, muestra a los militares etíopes reunidos en una carretera en una zona cercana a la frontera de las regiones de Tigray y Amhara de Etiopía. 

Según el International Crisis Group, el TPLF cuenta con fuerzas paramilitares y de milicia que se estiman en más de 250.000 efectivos, algo que podría provocar que los enfrentamientos con el ejército nacional etíope fueran cruentos y ocasionaran grandes daños colaterales. Muchos son los elementos que ponen en duda la verdadera naturaleza de estas operaciones, pues aunque el gobierno de Abiy Ahmed ha llevado a cabo importantes reformas, tampoco ha sido ajeno a denuncias de represión política y excesos, en particular a la región de Tigray, la única etnia que no está representada en esa unificación pretendida por el primer ministro. El Comité del Nobel ya anunciado que sigue con preocupación los acontecimientos. No fueron pocas las voces que tacharon de precipitada la elección de Abiy Ahmed como galardonado, a la espera de los acontecimientos recientes, quizás no estuvieran equivocados.