Fallece el compositor italiano Ennio Morricone a los 91 años

Ha firmado algunas de las bandas sonoras más memorables de la historia del cine. Inolvidables son sus temas para el padre del “Spaghetti western”, Sergio Leone, en aquella “Trilogía del Dólar”
Ennio Morricone, uno de los compositores de cine más conocidos y prolíficos del mundo, ha muerto en Roma, según informaron los medios italianos el 6 de julio de 2020

AFP/ TIZIANA FABI  -   Ennio Morricone, uno de los compositores de cine más conocidos y prolíficos del mundo, ha muerto en Roma, según informaron los medios italianos el 6 de julio de 2020

El compositor italiano Ennio Morricone ha fallecido este lunes a los 91 años en una clínica de Roma por las complicaciones de una caída sufrida en los últimos días, según avanzan los medios locales.

Morricone (Roma, 1928) murió durante la noche en la clínica Campuos Biomedico, de la capital donde se encontraba después de que hace unos días sufriera una fractura de fémur por una caída.

Uno de sus cuatro hijos, Marco Morricone, explicó a Efe que el funeral será “estrictamente privado”. En un comunicado difundido a los medios la familia asegura que se pretende respetar “el sentimiento de humildad que siempre ha inspirado los actos de su existencia”. El músico “ha conservado hasta el último momento una plena lucidez y gran dignidad” y se ha podido despedir de su esposa, María, que le ha acompañado en todo momento.

El compositor de música italiano Ennio Morricone
AFP/FILOPPO MONTEFORTE - El compositor de música italiano Ennio Morricone

El maestro había sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2020 junto a otro de los grandes compositores, el estadounidense John Williams. Morricone ha firmado algunas de las bandas sonoras más memorables de la historia del cine. Inolvidables son sus temas para el padre del “Spaghetti western”, Sergio Leone, en aquella “Trilogía del Dólar” protagonizada por Clint Eastwood: “Per un pugno di dollari” (1964), “Per qualche dollaro in più” (1965) e “Il buono, il brutto, il cattivo” (1966).

Entre sus cientos de creaciones destacan la que hizo para “Nuovo Cinema Paradiso” (1988) de su amigo Giuseppe Tornatore, “The mission” (1986) o “Novecento” (1976), de Bernardo Bertolucci.

En 2006 Morricone coronó su portentosa carrera con el Óscar honorífico. Y una década después, en 2016, lo ganó por la banda sonora que creó para el western “The Hateful Eight” (2015) de Quentin Tarantino, una composición que le valdría otros reconocimientos como un Globo de Oro o el Bafta de la Academia Británica. 

Una leyenda consagrada al cine

Comenzó como compositor de música sinfónica y de cámara, extendió su actividad a la música ligera y trabajó además de arreglista de cantantes como Gianni Morandi o Jimmy Fontana. Su primera incursión en el mundo del cine, al que quedaría para siempre vinculado, se produjo en 1961 con la banda de la película “Il federale” de Luciano Salcio y acabaría fraguando una estrecha colaboración con otros cineastas como Marco Bellocchio o Bernardo Bertolucci.

Su gran éxito llegó con el padre del “spaghetti western”, Sergio Leone, de quien fue compañero de escuela en Roma. Para él compuso las dramáticas bandas de al “Trilogía del Dólar”, spaghetti western protagonizada por Clint Eastwood: “Per un pugno di dollari” (1964), “Per qualche dollaro in più” (1965) e “Il buono, il brutto, il cattivo” (1966).

En esta foto de archivo del 12 de julio de 2009, el compositor italiano Ennio Morricone, dirige con la Orquesta Sinfónica de Budapest - Gyor, interpretando sus mejores temas de cine junto con el Coro de la Ópera de Macedonia, en la víspera de la apertura del 49º Festival de Verano de Ohrid
AP/BORIS GRDANOSKI - En esta foto de archivo del 12 de julio de 2009, el compositor italiano Ennio Morricone, dirige con la Orquesta Sinfónica de Budapest - Gyor, interpretando sus mejores temas de cine junto con el Coro de la Ópera de Macedonia, en la víspera de la apertura del 49º Festival de Verano de Ohrid

Ya consagrado como uno de los más prestigiosos compositores de la historia del cine, trabajó con otros directores como Pier Paolo Pasolini, Lina Wertmuller, Roman Polanski, Oliver Stone y Pedro Almodóvar en “Átame” (1990).

En sus estanterías lucen decenas de premios, como tres Grammy, cuatro Globos de Oro y un León de Oro de Venecia, consagrándole como uno de los grandes compositores de la historia del cine.

Sus composiciones se asientan sobre dos grandes pilares Johann Sebastian Bach e Ígor Stravinski: “Son ellos dos los polos determinantes”, reconoció el maestro en un libro-entrevista con su otro gran amigo, Giuseppe Tornatore. Pero si hay un secreto en sus partituras es el rol del silencio: “El silencio es música, al menos tanto como los sonidos, quizá más. Si quieres entrar en el corazón de mi música, busca entre los vacíos, entre las pausas”, recomendaba.

En enero de 2019, a los 90 años, Morricone comunicó que dejaría de componer y durante ese año ofreció una serie de conciertos para poner recordar los temas que le hicieron célebre. En Roma se exhibió en las imponentes Termas de Caracalla.

En esta foto de archivo tomada el 25 de febrero de 2007 el actor y director de cine Clint Eastwood traduce el discurso de aceptación del compositor Ennio Morricone, receptor del premio honorífico, en la 79ª edición de los Premios de la Academia en Hollywood
AFP/GABRIEL BOUYS - En esta foto de archivo tomada el 25 de febrero de 2007 el actor y director de cine Clint Eastwood traduce el discurso de aceptación del compositor Ennio Morricone, receptor del premio honorífico, en la 79ª edición de los Premios de la Academia en Hollywood

Morricone deja como legado una inolvidable carrera de la que solo se ha arrepentido de una cosa, tal y como confesaba en el mencionado libro: no dedicar más tiempo a su esposa, María, con la que tuvo cuatro hijos y que le acompañó en sus últimos momentos.

El compositor es uno de los grandes emblemas de la capital, a la que amó también en el campo de fútbol, siempre siguiendo a la Roma. Su infancia transcurrió en el pintoresco barrio del Trastevere, vivió en su ático de Ara Coeli, en la céntrica y bulliciosa Plaza Venecia, y en los últimos años se mudó al más apacible barrio del EUR. En su ciudad descubrió su amor por las partituras gracias a su padre, que también era músico. Así empezó una carrera que la que fueron frecuentes las crisis de creatividad surgidas por las prisas de la industria del cine, como él mismo reconocía.

Pero nunca perdió esa pasión, ni siquiera en los peores momentos. Jamás dejó de amar la composición y las orquestas. “Cuando era muy joven dije a mi mujer: 'cuando tenga 40 años acabó con el cine' pero seguí. Después de los 40 dije 'cuando tenga 50 años lo dejo' pero no fue así. Obviamente continué con 60, 70, 80 años... Siempre he ido diciendo que dejaría de escribir para el cine con 90 años. Y ni siquiera ahora sé qué haré”, afirmaba en su libro.