Alemania, Francia e Italia instan a suspender la escalada militar en Libia

Los tres países están intentando que la postura europea, que se había fragmentado por el conflicto de intereses, vuelva a unificarse
El presidente francés Emmanuel Macron, la canciller alemana Angela Merkel y el primer ministro de Italia Giuseppe Conte en la cumbre del G7, en Biarritz, Francia, el 24 de agosto de 2019

REUTERS/ANDREW PARSONS  -   El presidente francés Emmanuel Macron, la canciller alemana Angela Merkel y el primer ministro de Italia Giuseppe Conte en la cumbre del G7, en Biarritz, Francia, el 24 de agosto de 2019

En una declaración conjunta de los portavoces de la Oficina Federal de Relaciones Exteriores de Alemania, el Ministerio francés de Europa y Asuntos Exteriores y el Ministerio italiano de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional, los tres países instan a “todas las partes libias a que cesen de inmediato e incondicionalmente los combates y suspendan la escalada militar en curso en todo el país”. En la nota, los estados comunitarios también exhortan “a todos los actores extranjeros a que pongan fin a toda interferencia y respeten plenamente el embargo de armas establecido por el Consejo de Seguridad de la ONU y fomenten la rápida conclusión de las negociaciones dentro del grupo de trabajo militar 5+5 bajo los auspicios de la UNSMIL (Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia) para permitir la firma de un acuerdo de alto el fuego sostenible y creíble”. 

“Este es un elemento esencial para crear el clima necesario para la reanudación concreta del diálogo político entre libios que permitirá una resolución sostenible del conflicto. Deben alentarse todos los esfuerzos a este respecto, incluida la iniciativa egipcia anunciada el 6 de junio. Cualquier iniciativa en apoyo de un acuerdo de alto el fuego y de una solución política negociada de la crisis libia debe ser totalmente inclusiva y estar firmemente anclada a la arquitectura del Proceso de Berlín, que sigue siendo el único marco viable”, concluye el comunicado.

Libia lleva sumida en una guerra civil desde el año 2011, tras la caída de Muammar Gaddafi. Desde entonces, dos bandos se disputan el poder: el Gobierno de Unidad Nacional (GNA, por sus siglas en inglés), liderado por el primer ministro Fayez Sarraj y auspiciado por la ONU; y el Ejército de Liberación Nacional (LNA, por sus siglas en inglés), comandado por el mariscal Jalifa Haftar. El conflicto se ha internacionalizado con la intervención de potencias extranjeras, que apoyan a bandos distintos: mientras Turquía, Qatar e Italia se han posicionado del lado del GNA; Francia, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y en general la esfera árabe se han decantado por el LNA.

Fayez Sarraj, primer ministro del GNA, y el ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Luigi Di Maio, en la capital libia, Trípoli, el 24 de junio de 2020
PHOTO/AFP - Fayez Sarraj, primer ministro del GNA, y el ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Luigi Di Maio, en la capital libia, Trípoli, el 24 de junio de 2020

Por eso, este comunicado conjunto de los Ministerios de Berlín, París y Roma supone un significativo avance hacia una postura unificada de Europa en la contienda libia, clave para la resolución del rompecabezas libio, que se había resquebrajado al estar Francia e Italia en bandos diferentes. Aunque no se ha especificado que los dos países vayan a abandonar su apoyo a las diferentes facciones -sobre todo cuando Roma ya ha firmado acuerdos con el GNA, como la reconstrucción del Aeropuerto de Maitiga/Mitika, un proyecto valorado en casi 80 millones de euros concedido a un consorcio italiano- parece que han conseguido llegar a un punto de vista común: impulsar todas las hojas de ruta posibles para lograr la paz en Libia, tanto la propuesta por la ONU, a la que Roma se muestra más favorable; como la presentada por Egipto, a la que París ha dado su aprobación, ya que ambas contemplan el cese de las hostilidades y el fin de las injerencias extranjeras en la guerra, que es lo que la Unión Europea ha defendido desde un primer momento.

Del mismo modo, con la nota, los tres países parecen hacer un llamado implícito a Turquía para que deje de violar el embargo de armas impuesto sobre el país norteafricano en el año 2011. Desde que el conflicto se recrudeciera en el mes de abril del año pasado, Ankara ha protagonizado numerosos episodios de entrega de armas y mercenarios a las filas del GNA para aumentar las posibilidades de victoria de esta facción, como así sucedió a principios del mes de junio al lograr ganar la batalla sobre la capital, Trípoli, que había sido asediada por las fuerzas del LNA desde hacía 14 meses. Según recoge el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (SOHR, por sus siglas en inglés), la nación euroasiática ha desplegado en Libia más de 15.000 milicianos sirios, incluyendo unos 300 menores de edad. Además, otros 1.800 se encontrarían en estos momentos en campos de entrenamiento en Turquía recibiendo instrucciones previas a su traslado al país norteafricano. 

Cabe recordar, en este punto, que en la última semana Francia ha criticado duramente el intervencionismo turco, abriendo una profunda brecha en el seno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), dado que los dos son aliados de la Alianza Atlántica. París considera que la actitud de Ankara en Libia es “inaceptable” e “intolerable”, mientras que Ankara acusa a París de “querer dividir el país” con el objetivo de “volver a los viejos tiempos coloniales”. 

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el mariscal Jalifa Haftar, en La Celle-Saint-Cloud, cerca de París, el 25 de julio de 2017
AFP/JACQUES DEMARTHON - El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el mariscal Jalifa Haftar, en La Celle-Saint-Cloud, cerca de París, el 25 de julio de 2017

Ante este escenario, el ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian ha pedido a la UE que “abra rápidamente una discusión integral, sin tabúes e ingenuidad, sobre las perspectivas de su futura relación con Ankara”, advirtiendo sobre el peligro que corre la posible adhesión de Turquía al eje comunitario, algo que la nación euroasiática lleva solicitando desde hace más de medio siglo. “La UE debe defender firmemente sus propios intereses porque tiene los medios”, ha recalado el jefe de la diplomacia gala. 

“La rivalidad sistémica franco-turca no muestra signos de disminuir y se ha convertido en un factor significativo en la volatilidad de varios puntos críticos en la región mediterránea”, alerta en este sentido el profesor Michael Tanchum en The Turkey Analyst. Sobre las perspectivas de una distensión a corto, medio y largo plazo, el analista no se muestra optimista y revela el papel tan delicado que jugará Francia en el tablero. “Con la demostración efectiva de Turquía de sus capacidades expedicionarias en Libia, que ya ha aumentado la influencia de Ankara en Túnez y Argelia [esferas de influencia gala], una presencia militar turca permanente en Libia [Ankara negocia la construcción de dos bases, una aérea y otra naval, en el país] consolidará el estatus de Turquía como una gran potencia en el norte de África, así como que le permitirá mejorar su alcance diplomático y económico en el Sahel. Ante esta perspectiva, Francia puede optar por apoyar el establecimiento de un protectorado administrado por Rusia y Egipto en el este de Libia con la esperanza de limitar a Turquía [sus ambiciones], fracturando aún más las relaciones entre los dos aliados de la OTAN”, concluye el analista.