Francia declara guerra abierta al terrorismo yihadista tras el atentado de Normandía

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Paco Soto

Pie de foto: El padre Jacques Hamel, asesinado por los terroristas.

El presidente de Francia, François Hollande, declaró abiertamente la guerra al terrorismo yihadista tras el atentado cometido por des miembros de Daesh en una iglesia de una pequeña ciudad de Normandía, Saint-Étienne-du-Rouvray, cerca de Rouen. El primer atentado contra una iglesia católica en Europa se saldó con una toma de rehenes, el asesinato del sacerdote Jacques Hamel, de 86 años, un hombre bueno y servicial que nunca hizo daño a nadie, y un herido que se debate entre la vida y la muerte. Los otros cuatro rehenes que se encontraban en la iglesia salvaron sus vidas. En abril de 2015, Sid Ahmed Ghlam, un estudiante argelino, fue detenido y acusado de haber querido atentar contra una iglesia católica en la ciudad de Villejuif, en la región de París. Los dos asesinos del último atentado fueron abatidos por la Policía. Desde el atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo en París, en enero de 2015, Francia ha sufrido numerosos ataques yihadistas. El anterior al de esta semana fue en la ciudad sureña de Niza, el pasado 14 de julio, y provocó la muerte de 84 personas y unos 300 heridos. Alemania también ha sufrido varios ataques yihadistas en los últimos días, y en Polonia, la Policía detuvo en Lodz (centro del país) a un ciudadano iraquí que presuntamente preparaba un atentado durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebra esta semana en Cracovia y cuenta con la presencia del Papa Francisco. El terrorismo yihadista es un peligro para toda la Europa democrática, pero es Francia el país más acosado por este fenómeno criminal que tiene el amparo político, ideológico y material de algunos países del Golfo Pérsico.

Lucha antiterrorista

Tanto Hollande como el fogoso primer ministro galo, Manuel Valls, han declarado más de una vez que su país está en guerra contra el yihadismo. Una parte importante de la población francesa piensa lo mismo. La derecha y la extrema derecha presionan a Hollande y Valls para que actúen con más firmeza contra el terrorismo. Una parte del Partido Socialista (PS) y la izquierda radical temen que la lucha antiterrorista acabe vulnerando los principios básicos del estado de derecho, y voces críticas como el académico y especialista en estudios islámicos Olivier Roy y el filósofo Michel Onfray advierten de que el combate contra la violencia yihadista no debe estar reñido con la actividad diplomática en el exterior y un gran pacto nacional en materia socioeconómica, educativa y cultural para frenar el paso a todos los extremismos y también a la islamofobia, que cada día tiene más adeptos. Un sacerdote degollado y una toma de rehenes en una iglesia de una ciudad de provincia de 29.000 habitantes es un paso más en la escalada terrorista que Daesh ha provocado en Francia y Europa. La guerra de nuevo tipo contra Daesh es una realidad que nadie puede eludir.

El presidente Hollande, que no gana para sustos y disgustos, prometió que esta guerra se llevaría a cabo en “el marco de la ley”. En otros tiempos, por ejemplo durante la guerra de Argelia y en la lucha contra el terrorismo de extrema derecha de la Organización del Ejército Secreto (OAS), grupo criminal contrario a la independencia argelina, la Policía y los servicios secretos del general y presidente Charles de Gaulle actuaron muchas veces al margen de la ley, torturaron y mataron ilegalmente. Los tiempos son otros y la Policía, la Gendarmería y los servicios de inteligencia civiles y militares son hoy en día más profesionales y respetuosos de los derechos humanos y la legalidad. “Pero el terrorismo, además del daño y sufrimiento que causa a la sociedad, a veces acaba manchando también a la propia democracia, la arrastra por caminos peligrosos y de difícil retorno”, advierte el politólogo Alain Schulz. Daesh reivindicó el atentado contra la iglesia católica de Saint-Étienne-du-Rouvray y ensalzó el comportamiento de los dos asesinos.

Diversidad social y religiosa

Los franceses están asustados y los gobernantes no saben qué hacer para tranquilizar a la población de un país con una gran diversidad social, cultural y religiosa, donde el Estado es laico y la mayoría de la ciudadanía es de raíz cristiana y católica. Las explicaciones que dieron a los medios el fiscal de París, François Molins, y algunos testigos como la monja Hermana Danielle sobre el atentado, fueron escalofriantes y dejaron consternados a muchos periodistas. Tras el ataque, al menos una persona de 17 años y nacida en Argelia fue detenida y permanece bajo custodia policial. Es el hermano de un yihadista que está combatiendo en Siria. La detención fue confirmada por el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, a la emisora Europe 1. El propio Hollande comunicó que “los terroristas se reclamaban de Daesh”. Según fuentes policiales citadas por el diario Le Figaro y otros medios, los yihadistas entraron en la iglesia y gritaron: “Vosotros, cristianos, nos aniquiláis” y “Allah Akbar” (Dios es grande). La operación antiterrorista fue dirigida por agentes de la Brigada de Investigación y de Intervención (BRI) y la Brigada Anticriminalidad. Los terroristas, siguiendo un ritual repugnante y macabro, obligaron al sacerdote Jacques Hamel a ponerse de rodillas y lo degollaron, según contó la Hermana Danielle.

Pie de foto: Entrada de la pequeña ciudad normanda de Saint-Étienne du-Rouvray.

Terrorista fichado

Lo que resulta sorprendente, y muchos medios franceses han sacado a relucir esta cuestión, es que uno de los dos asaltantes, Adel Kermiche, de 19 años, que nació en 1997 en Mont Saint-Aignan, una población cercana a Saint- Étienne-du-Rouvray, estaba fichado y llevaba una pulsera electrónica para poder ser localizado por la Policía. La Fiscalía de París abrió una investigación para esclarecer los hechos que estará coordinada por la Policía judicial, la Subdirección Antiterrorista (SDAT) y la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI). Kermiche intentó viajar a Siria dos veces: la primera, el 23 de marzo de 2015 a través de Alemania; la segunda, siendo mayor de edad, viajando a Suiza y Turquía previamente. Fue detenido en las dos ocasiones y encarcelado por actividades terroristas. Salió de la cárcel en marzo de 2016. Fue en esta ocasión cuando la Justicia le obligó a llevar una pulsera electrónica. El joven terrorista solamente podía abandonar el domicilio familiar donde vivía por la mañana entre las 8.30 y las 12.30 horas, y por la tarde entre las 14 y las 18 horas. La Policía sigue investigando la identidad del segundo terrorista abatido.

Decir la verdad

Así las cosas, mientras los gobernantes piden unidad en contra del terrorismo yihadista, la oposición de derecha y extrema derecha exige a François Hollande y Manuel Valls que digan toda la verdad a la población sobre el último atentado y asuman sus responsabilidades políticas si las fuerzas de seguridad y los servicios secretos han cometido fallos en el combate contra el terror. Hollande pidió a los franceses que “hagan un bloque” frente a “la guerra” contra el yihadismo, porque “atacar una iglesia, matar a un sacerdote, es una profanación que atenta contra la República que garantiza la libertad de conciencia”. “Nuestro país tiene que evitar las polémicas, las amalgamas y las suspicacias”, dijo el jefe del Estado. En cambio, la líder del extremista y xenófobo Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, acusó al Gobierno de Valls de “no actuar” frente al terrorismo, y destacó: “Los franceses hacen preguntas y yo quiero ser su portavoz, porque el poder tiene que tomar las medidas adecuadas”. Por su parte, el expresidente y dirigente del partido Les Républicains (LR, centroderecha), Nicolas Sarkozy, pidió al Ejecutivo que adopte “ya” las medias oportunas para luchar eficazmente contra el yihadismo.

Mayor firmeza

En una entrevista con el diario Le Monde, Sarkozy afirmó que “estamos en guerra”, y pidió al Gobierno que diga “la verdad” a los franceses sobre los últimos atentados. Sarkozy defendió una mayor firmeza y contundencia del Estado contra el terrorismo. Otros dos dirigentes conservadores, el moderado François Fillon y el radical Jean-François Copé, se manifestaron en la misma línea que Sarkozy, y condenaron a “la izquierda asustada” por el terrorismo. Hollande contestó que “no vamos a limitar nuestras libertades” y Valls señaló que “no podemos adoptar una nueva ley cada vez que se comete un atentado”. Las redes sociales se despacharon a gusto contra Hollande y Valls, sobre todo los colectivos ultraderechistas hostiles a los musulmanes. Riposte Laïque, una plataforma ferozmente contraria al islam y los musulmanes y creada por personas que proceden de la izquierda, acusó al Gobierno socialista de “colaboracionista” con el yihadismo combatiente y a Hollande, Valls y Cazeneuve de “incompetentes y criminales”. La culpa de lo que ocurre en Francia, según los jefes de Riposte Laïque, es de “la política de inmigración y la islamización” del país. Este colectivo también criticó al Papa Francisco, porque “parece que quiere más a los musulmanes que a los católicos”. Hace unos días, el jurista, escritor y universitario suizo de origen palestino Sami Aldeeb escribió en Riposte Laïque: “Es imposible que Occidente pueda convivir con el Islam sin destruirse. Occidente sólo tiene dos vías: destruirse o destruir el Islam”.

Pie de foto: Dos mujeres, una de ellas musulmana, depositan velas en homenaje a las víctimas del último atentado terrorista en Saint-Étienne du-Rouvray.

Representantes de diversos cultos

Al día siguiente del atentado, François Hollande se reunió con representantes de las diversas religiones que coexisten en Francia. La Conferencia de Representantes de Cultos (CRC) aglutina a las Iglesias católica, ortodoxa y protestante, así como a los portavoces oficiales del islam, el judaísmo y el budismo. Hollande y los jefes religiosos expresaron su consternación y condenaron el último atentado, y destacaron la necesidad de que la sociedad permanezca unida contra la barbarie yihadista. Después del atentado, Manuel Valls recordó a la ciudadanía que el objetivo del último ataque “es enfrentar a unos franceses contra otros, atacar una religión para provocar una guerra de religiones”. La comunidad musulmana francesa se posicionó claramente en contra del yihadismo, y denunció “los actos cobardes” cometidos por los terroristas. Dalil Boubakeur, rector de la Gran Mezquita de París, se decantó por controlar “la formación de los imanes y reformar las instituciones” islámicas. Boubakeur recalcó que los terroristas quieren “dividir a los musulmanes y a la comunidad nacional”. Por su parte, el cardenal y arzobispo de la diócesis de París, André Vingt-Trois, pidió a la ciudadanía que “no caiga en la trampa de Daesh”; y el pastor François Clavairoly defendió “la resistencia y el autocontrol” frente a la barbarie terrorista. Antes de esta reunión, el titular de Interior, Bernard Cazeneuve, contestando a Nicolas Sarkozy, manifestó que el respeto de la Constitución no es una “argucia jurídica, sino un deber moral”. Cazeneuve apostó por endurecer la legislación antiterrorista.

Persecución de cristianos

Según un informe de Caritas Italiana, 100 millones de cristianos sufren persecución por todo el mundo, y su vida es especialmente dura en países como Siria, Irak y Egipto donde los grupos yihadistas son muy activos. Según el Departamento de Estado estadounidense, los cristianos sufren en 60 países por culpa de la intolerancia religiosa, social y política. Es natural que en estas condiciones el Vaticano esté “preocupado”, según manifestó el portavoz de la institución católica, el padre Federico Lombardi. El arzobispo de Rouen, monseñor Dominique Lebrun, consideró que frente al terrorismo “la Iglesia católica no puede tomar otras armas que la oración y la fraternidad entre los hombres. Dejo aquí a cientos de jóvenes que son el futuro de la Humanidad. Les pido que no bajen los brazos ante la violencia y que se conviertan en los apóstoles de la civilización del amor”.

Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y arzobispo de Valladolid, el cardenal Ricardo Blázquez, reclamó ante unos 9.000 peregrinos españoles congregados en la explanada al pie de la muralla del santuario de Czestochowa (Polonia) “compasión” ante los últimos ataques yihadistas, y defendió una Europa solidaria y que no cierre sus fronteras a las víctimas de la guerra y la miseria. Blázquez hizo estas declaraciones en el marco de la JMJ, que se celebra esta semana en Cracovia.