Francia pide un salto político en el Sahel

Yamena, la capital de Chad, acoge varias cumbres estos días en las que se tomarán decisiones que marcarán algunos de los problemas que vive la región y que acaban repercutiendo, también en suelo europeo
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AP/LUDOVIC MARIN  -   Francia estudia una reducción gradual de sus tropas en la zona

Yamena, la capital de Chad, acoge la nueva cumbre de los países del G5-Sahel, Mauritania, Mali, Níger, Burkina Faso y Chad, en la que estará presente Francia y otros actores regionales. En ella está previsto que se produzca un cambio de rumbo o, al menos, un cambio de enfoque, respecto a lo acordado hace un año en Francia, durante la anterior cumbre del G5-Sahel.

Hace apenas un año, en enero de 2020, la cumbre se producía en la localidad francesa de Pau, aunque debía haberse celebrado a finales de 2019, pero varios atentados en el Sahel cercanos a la fecha de la cumbre obligaron a posponerla a enero. Debido, precisamente, al incremento de la violencia que se vivió en 2019, no únicamente por los atentados yihadistas, sino también por la violencia comunitaria en algunos países, principalmente Malí y Burkina Faso, la cumbre de Pau tuvo consecuencias importantes para el devenir de la región.

En primera instancia, Francia, país que acogía la cumbre y que es el principal apoyo de los países de la región, decidió aumentar la ya importante contribución militar en el Sahel. Así, Macron anunciaba que aumentaría en 600 los efectivos desplegados, elevando el cómputo total a los 5.100 militares. A ellos se suma el despliegue de medios aéreos, tanto cazas Mirage 2000 como drones y helicópteros de ataque, como vehículos blindados pesados y ligeros, lo que supone un gran coste para las arcas francesas. 

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AFP/AFP - Mapa que muestra las zonas de influencia de los grupos armados en el Sahel y las bases militares regionales

Además de este incremento para tratar de atajar en el corto plazo el incremento de la violencia, durante la cumbre de Pau se anunció la Coalición por el Sahel. Esta plataforma, nació con el objetivo de coordinar la implicación de diferentes actores en la región del Sahel, con el fin de potenciar los resultados obtenidos sobre el terreno en diferentes ámbitos. La Coalición consta de cuatro pilares, en los que los dos primeros atendían a cuestiones relacionadas con el ámbito de la seguridad: el primero consistía en la lucha contra el terrorismo y el segundo en el desarrollo de las capacidades de las fuerzas de seguridad regionales mediante la formación y el aporte de material. Durante esa cumbre, y ante el citado incremento de la violencia, se decidió que la actuación francesa y de otros actores debía enfocarse en esos dos primeros pilares.

Debido a esto, y para tratar de compartir la carga de la lucha contra el yihadismo en una región cuyas consecuencias sufre el conjunto de Europa, París lanzó también la denominada Task Force Takuba. Con ella Macron invitaba a sus socios europeos, que no exclusivamente de la Unión Europea, a participar más activamente en la lucha contra el terrorismo. Aunque la Unión Europea tiene su propia misión de capacitación, la EUTM-Mali con la que adiestra a efectivos malienses, su mandato no es el de la lucha directa. Por esto, Macron buscaba que hubiera una implicación sobre el terreno, una iniciativa que varios países apoyaron, pero que muy pocos han complementado con el despliegue efectivo: hasta ahora solo tres países, Estonia, República Checa y Suecia, cuentan con efectivos de operaciones especiales implicados en la lucha contra el yihadismo.

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AFP/ THOMAS SAMSON - Compuesta por siete batallones aportados por los cinco países del Sahel (Malí, Chad, Níger, Burkina Faso y Mauritania), la misión de esta fuerza es reunir a los soldados sahelianos, de todas las nacionalidades, contra la amenaza yihadista transfronteriza

Durante el pasado 2020, la actuación de las fuerzas francesas desplegadas en el marco de la operación Barkhane, junto con el apoyo de las fuerzas malienses, han llevado a cabo constantes operaciones contra los yihadistas presentes en la región. Éstas se han sucedido especialmente en Liptako-Gourma, la zona de las tres fronteras que une Mali, Burkina Faso y Níger, donde los movimientos y ataques de los grupos terroristas tienen mayor presencia. Durante algunas de ellas han logrado neutralizar a algunos de los líderes de las diferentes organizaciones que aquí se encuentran, sin que esto haya evitado que 2020 sea un año algo más violento que el anterior, aunque el incremento no ha sido tan pronunciado como en 2019.

El hecho de que la presencia europea esté ganando terreno, de que la EUTM-Mali haya aumentado su mandato y ampliado sus efectivos y rango de acción más allá de Mali y, también, que en las últimas semanas se ha producido la muerte de varios efectivos franceses, junto a que la presencia francesa es cada vez más cuestionada socialmente como en Francia, Macron se ha visto empujado a cambiar el enfoque que se adoptó en enero de 2020 en Pau. Además, el golpe de Estado militar que hubo en Mali el pasado verano, y que ha obligado a iniciar un nuevo proceso de transición política en el país, las críticas a la posibilidad de que Idriss Déby, presidente de Chad, vuelva a presentarse a una reelección, y la preocupación regional e internacional por los excesos que ocasionalmente cometen contra la población efectivos de las fuerzas armadas y de seguridad de los países, apoya la teoría de que se debe cambiar la estrategia y ampliar el foco.

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PHOTO/MAEC - Arancha González Laya, ministra de Asuntos Exteriores española, es la presidenta de turno de la Alianza por el Sahel, que ha celebrado su segunda Asamblea General en Yamena

El Sahel, Francia, Europa y la comunidad internacional se juegan en esta cumbre mucho. Por eso, aparte de la reunión entre los países del G5-Sahel y Francia, se celebra en la capital de Chad la segunda Asamblea General de la Alianza por el Sahel, una plataforma que surgió hace varios años y que, de forma similar a lo que hace la Coalición por el Sahel, busca aunar en torno a ella las inversiones en materia de desarrollo social y económico que se realizan en estos cinco países. En la actualidad, más de 800 proyectos con una inversión superior a los 20.000 millones de euros gracias a la aportación de 25 miembros, 14 de ellos de pleno derecho. La ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, es la actual presidenta rotatoria de esta plataforma, una muestra del compromiso de España con el desarrollo de una región prioritaria en la acción exterior española.

En el comunicado emitido por la Alianza por el Sahel, se ha puesto de manifiesto la labor realizada en ámbitos como el acceso al agua potable, la electricidad o los servicios sanitarios, la empleabilidad de los jóvenes, el papel de la mujer y la infancia y el cambio climático. Laya ha querido señalar la importancia de estos proyectos, pues son los que evitarán que se produzcan las problemáticas que existen en la región y que empujan en ocasiones a la violencia y el terrorismo, también, por supuesto a la migración en busca de oportunidades, especialmente a España.

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AFP/ MICHELE CATTANI - Base militar del Ejército de Burkina Faso en Dori, al norte de Burkina Faso

El papel de la Alianza por el Sahel, es una evidencia del cambio de enfoque que se ha discutido en Yamena también en el marco de la Coalición por el Sahel y el G5-Sahel, que celebra su séptima cumbre. Francia pretende reducir su presencia en el Sahel, algo anunciado tanto por Macron como por la ministra de Defensa, Florence Parly, aunque parece que la delicada situación que todavía atraviesan los países limitará la salida a los 600 efectivos con los que se amplió Barkhane en la pasada cumbre. Macron se enfrenta a elecciones presidenciales en 2022, y el rechazo creciente a la presencia francesa en el Sahel obliga a gestos por su parte que inviten a una reducción de la presencia. Estará por ver si la retirada de este número de tropas es suficiente para satisfacer a la opinión pública, ya que Macron debe encontrar un equilibrio entre su estrategia electoral y echar por la borda el trabajo realizado durante casi una década en la región con una salida rápida que los países del Sahel no sean capaces de suplir.

La presencia militar, tal y como se indicaba con anterioridad, no ha sido el único tema a tratar. El cambio de enfoque de Francia y la Coalición por el Sahel pretende que, tras un 2020 en el que los dos primeros pilares vinculados a la seguridad han tenido preponderancia, asistamos a un 2021 en el que sean los pilares 3 y 4 los que ganen protagonismo. El tercero, que tiene que ver con el desarrollo social y económico de la región, y el cuarto, que engloba la mejora de la gobernanza de los países a todos los niveles, van en sintonía con lo que se ha tratado en el marco de la Alianza por el Sahel: un desarrollo de la región reducirá los problemas a raíz de los cuales surgen todos los demás, desde los desplazamientos internos, la inmigración, la lucha comunitaria o el terrorismo yihadista.

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AP/LUDOVIC MARIN - Los jefes de Estado de Francia y África Occidental iniciaron este lunes una cumbre de dos días sobre la lucha contra los extremistas islámicos en la región africana del Sahel, mientras Francia estudia una reducción gradual de sus tropas en la zona

Es importante señalar que el terrorismo y la violencia no se circunscribe únicamente a los cinco países que forman el G5-Sahel. De hecho, durante los últimos meses se han producido ataques, todavía muy esporádicos en otros países como Costa de Marfil, por lo que en la comunidad internacional preocupa que el fenómeno terrorista pueda extenderse a otros países e incrementar la estabilidad regional. Por ello cabe destacar la presencia en la cumbre de otros países como Ghana o Sudán, y también Marruecos, un país que juega un papel muy importante en la lucha contra la inmigración irregular, especialmente aquella que tiene como objetivo el territorio español. También han estado presentes delegaciones de Costa de Marfil, Senegal y la República Democrática del Congo, además del presidente de la CEDEAO. Aunque no han participado en la cumbre del G5, pero han estado presentes debido a su participación en el marco de la Alianza por el Sahel, han asistido Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y la Unión Europea.

Yamena ha sido testigo de la necesidad de dar un giro a la estrategia en la región, que suponga un punto de inflexión y permita reducir la situación de violencia que, aunque lleva varios años presente, ha llegado a niveles preocupantes durante los últimos dos años. Las cumbres que han tenido lugar en Chad han señalado la dirección que se debe tomar en los próximos meses y años, y que tiene como destino el estimular el desarrollo social de estos países, mientras en paralelo se continua una lucha sin cuartel contra el terrorismo yihadista que representan las ramas de Al Qaeda y Daesh en la región.

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AP/LUDOVIC MARIN - El presidente francés Emmanuel Macron habla durante una reunión por videoconferencia con los líderes del G5 del Sahel mientras asisten a una cumbre de dos días en Yamena, en el Palacio Presidencial del Elíseo en París, el lunes 15 de febrero de 2021

Macron, que ha intervenido mediante videoconferencia, y que durante las últimas semanas se reunió en París con sus homólogos del Sahel, ha indicado que se debe dar un "salto político", en alusión a que el apartado militar, el de la citada gobernanza, debe adoptar un papel con mayor peso en la resolución de la situación. Además, ha señalado que el pilar político es "eslabón perdido entre lo militar y el desarrollo" y que, sin él, la presencia militar y la inversión económica se diluyen en la inestabilidad. El presidente de la Comisión de Defensa del Senado, anunció una cifra que hasta ahora era desconocida, durante el último año entre 1.200 y 1.500 terroristas han sido abatidos por las fuerzas francesas. Un número que impresiona y que pone de manifiesto el esfuerzo que Barkhane realiza. Sin embargo, la amenaza terrorista sigue ahí, y hay que eliminarla. También ha agradecido la decisión del presidente chadiano de enviar 1.200 efectivos a la zona de las tres fronteras, la más castigada por el terrorismo, una decisión que ha calificado de "valiente". Sobre la retirada de los 600 efectivos no se ha pronunciado, aunque ha mantenido que será una decisión a tomar en los próximos meses.

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PHOTO/MAEC - España contribuye a la Alianza por el Sahel con la finaciación de cerca de un centenar de proyectos en varios países del Sahel

España, ha dado recientemente pasos importantes para afianzar su compromiso y su peso en la región. Además de la conocida actuación en Senegal del destacamento Marfil, con el que España apoya con dos aviones la logística y el transporte de tropas francesas en el escenario saheliano, Madrid anunció el pasado verano al nuevo enviado especial al Sahel, con el que impulsar las relaciones diplomáticas con estos países. También, España ha aumentado su presencia dentro de la EUTM-Mali, cuyo mandato ha sido ampliado y su contingente militar multiplicado por dos, aportando España la mitad de los efectivos, además de otros medios. No está previsto, en el corto plazo, que España pueda sumarse a la presencia militar en el marco de la TF Takuba, algo que Francia recibiría con agradecimiento, por lo que nuestro país se encuentra, de momento, fuera de la línea de combate contra el terrorismo, y especialmente comprometida con la formación de las fuerzas de los países de la región y con el desarrollo a través de la financiación de proyectos de la Alianza por el Sahel.