Francia sanciona a los políticos libaneses considerados responsables del estancamiento del país

París se mantiene en silencio sobre los nombres de los señalados por “corrupción” y “bloqueo” de la formación de Gobierno
Macron en Líbano

REUTERS/THIBAULT CAMUS  -   Fotografia de archivo, el presidente francés Emmanuel Macron visita el lugar devastado de la explosión en el puerto de Beirut, Líbano 6 de agosto de 2020

Desde que tuviese lugar la explosión en la capital del Líbano, las repercusiones han estado presentes en todos los ámbitos posibles. Las primeras consecuencias llegaron tan sólo unos días después con la dimisión del primer ministro, Hassan Diab, que ha dejado descabezado un país que atraviesa ahora sus peores momentos.  El país se sume en una profunda crisis económica que ha provocado cientos de manifestaciones a lo largo de su territorio, a lo que se suma la incapacidad política de formar un Gobierno.

El país árabe sufre la peor crisis económica desde la guerra civil (1975-1990), con un desplome de la moneda del 90% desde hace más de un año, mientras que los salarios se han mantenido a medida que se disparaba la inflación. Toda esta situación ha provocado la perdida de una gran cantidad de empleos y la pobreza ha llegado a afectar a casi la mitad de la población desde finales de 2019. La crisis de la COVID-19 y el colapso del sistema sanitario libanés ha terminado de dilapidar las aspiraciones de recuperación.

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AP/BILAL HUSSEIN - Manifestantes del partido Movimiento Patriótico Libre, corean consignas pidiendo a los refugiados sirios que regresen a casa mientras sostienen pancartas y banderas libanesas, durante una manifestación cerca de la sede de la UE en Beirut, Líbano, el viernes 29 de noviembre de 2019

Además de este anunciado colapso económico, los líderes del país están siendo incapaces de llegar a acuerdos para formar Gobierno que pueda tomar medidas para combatir esta grave crisis. El enfrentamiento entre el primer ministro, Saad Hariri, y el presidente, Michel Aoun, mantiene en vilo a una sociedad que se ve ahogada. En un momento tan delicado para su país, ambos lideres son incapaces de llegar a un acuerdo que pueda romper este bloqueo. Aoun, junto con el Movimiento patriótico Libre, exige nombrar a ministros cristianos en el Gobierno y elevar su número a 20, lo que permite la presencia de un tercio de bloqueo a favor del presidente. Por su parte, Hariri insiste en un Gobierno de especialistas basado en la iniciativa francesa y en el apoyo táctico de algunas fuerzas en el país, como el Movimiento Amal.

Tras la reunión de ambos líderes y a la luz de la inexistencia de avances, el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, principal aliado del presidente Aoun, instó a Hariri a incluir a "todos" los partidos políticos en su gabinete, afirmando que un Gobierno exclusivamente tecnócrata sería incapaz de aplicar las reformas necesarias. Mientras tanto, el presidente francés Emmanuel Macron advirtió que el enfoque de París hacia la crisis libanesa tendrá que cambiar "claramente".

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PHOTO/DALATI & HOHRA via REUTERS - El primer ministro libanés designado, Saad al-Hariri, se reúne con el presidente libanés, Michel Aoun, en el palacio presidencial de Baabda, Líbano

Desde entonces, y a pesar del persistente voluntarismo del presidente francés, Líbano se hunde en una grave crisis económica y financiera. El país del cedro sigue sin Gobierno, con los principales líderes discutiendo sobre la formación de un gabinete en este país regido por el confesionalismo. Y a falta de algo mejor, París aceptó finalmente que Saad Hariri fuera nombrado primer ministro, pero de nuevo en vano.

A principios de abril, un centenar de personalidades libanesas habían pedido al presidente francés, Emmanuel Macron, que congelara los dudosos bienes de sus políticos, ya que Francia es un aliado histórico del Líbano. Molesto por estas innumerables dilaciones, París alzó la voz en marzo, y el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian pidió a sus socios europeos que utilizaran "palancas" para obligar a los líderes de los clanes libaneses a ponerse de acuerdo sobre un Gobierno. Pero hasta ahora, la presión francesa no ha dado sus frutos en la Unión Europea. Aunque un régimen de sanciones necesita el voto unánime de los 27 miembros de la UE para ser adoptado, al menos un país se opuso en la última reunión, según una fuente diplomática en Bruselas.

Gebran Bassil
PHOTO/REUTERS - Gebran Bassil, político libanés y jefe del movimiento Patriótico Libre

Asimismo, Jean-Yves Le Drian, anunció el 29 de abril sanciones contra funcionarios libaneses considerados responsables del bloqueo político en su país, restringiendo su acceso al territorio francés. Se trata de la primera expresión concreta de las amenazas esgrimidas por Francia, muy implicada en los intentos de resolver la crisis política libanesa, para tratar de forzar a la clase política a salir del atolladero. 

El texto no menciona el carácter exacto de las restricciones, ni el número e identidad de las personas afectadas. Pero al parecer, un hombre está en el punto de mira de París: Gebran Bassile, yerno del presidente de la República, Michel Aoun, uno de los principales responsables, según París, del actual bloqueo. Otra cuestión pendiente: ¿qué pasa con los dirigentes libaneses que tienen la nacionalidad francesa? Estos binacionales, como el gobernador del Banco Central, Riad Salame, muy criticado por "encubrir" el sistema, tienen pasaporte francés y, como él, viajan regularmente a París. Otros dirigentes libaneses y franceses, que podrían ser objetivo de Francia, también podrían escapar a esta restricción de acceso al Hexágono.

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AFP/DENIS LOVROVIC - El ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian

Las protestas en las calles provocadas por el colapso económico de la libra libanesa no son los únicos quebraderos de cabeza a los que se enfrenta Líbano. El enfrentamiento entre ambos deja en una situación que no invita al optimismo y de la que el Fondo Monetario Internacional comienza a cansarse por no ver cercana su resolución y ha puesto sobre la mesa la necesidad imperiosa de formar un nuevo Gobierno que asuma el control del país para poner en marcha un proyecto de ayudas que impulse la economía del Estado libanés. Sin embargo, exigen la formación de un Ejecutivo para poder llevar a cabo las ayudas sin las que Líbano se ve abocado a la ruina

La caída de la libra libanesa continúa su curso, alcanzando ya las 15.000 libras por dólar en el mercado negro. Este descenso supone la mayor crisis que haya atravesado el país desde la guerra civil y representa una pérdida del 90% de su valor en un período de menos de un año. Las protestas en las calles a causa de la deprecación de la libra libanesa continúan cobrándose vidas a diario. La situación de pobreza extrema ha sufrido un aumento muy grande en los últimos meses, a lo que hay que sumar las amenazas que está sufriendo la importación libanesa ante la evidente escasez de dólares.

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PHOTO/ARCHIVO - El gobernador del banco central de Líbano, Riad Salame

Las causas de un colapso como el que atraviesa el país libanés nunca son sencillas. No se puede achacar la culpa de todo únicamente a la caída de la moneda local. Es más, posiblemente sean los escándalos de corrupción y derroche lo que han derivado a una situación límite. Sin olvidar, por supuesto, la controversia que aún rodea a la explosión de Beirut y que aún ocho meses después sigue siendo investigada, y no parece que la solución a las múltiples incógnitas que existen todavía se vaya a resolver en un futuro muy próximo. El escándalo en torno al devastador incidente que acabó con la vida de 210 personas sigue siendo asunto de máxima importancia en el país que, cabe recordar, se llevó por delante al primer ministro Diab y todo su Gobierno, uno de los detonantes de esta catastrófica etapa a la que hace frente Líbano.

Mientras el FMI espera la formación de una Gobierno que haga posible la llegada de ayudas al Líbano, las deudas ahogan a un país que ve cómo su ciudadanía inunda las calles de protestas y caos día sí y día también reclamando unas condiciones económicas mínimamente dignas