Francia y los países del Sahel cambian de estrategia antiterrorista

Dos grandes prioridades: la lucha contra los terroristas del Daesh en el Gran Sahara y en la conocida como la zona de las tres fronteras entre Mali, Níger y Burkina Faso
Reunion del presidente de Francia con los líderes del G5Sahel

Reuters  -   Reunion del presidente de Francia con los líderes del G5Sahel

Francia y los países del conocido como G5 Sahel (Mali, Burkina Faso, Níger, Mauritania y Chad) acordaron hoy corregir su estrategia antiterrorista en la región con más militares, más coordinación y nuevos objetivos, ante los reveses sufridos, con ataques particularmente mortíferos en las últimas semanas.

 El presidente francés, Emmanuel Macron, que reunió en la ciudad de Pau (sur de Francia) a los jefes de Estado de esos cinco países del Sahel, anunció en una conferencia de prensa conjunta que reforzará con 220 soldados el contingente de la misión Barkhane, que cuenta con 4.500 soldados franceses en la región.



Además, los militares franceses trabajarán en una coordinación más estrecha con las tropas de los ejércitos del G5 Sahel para llevar a cabo operaciones centradas en las dos grandes prioridades ahora: la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en el Gran Sahara y en la conocida como la zona de las tres fronteras entre Mali, Níger y Burkina Faso.

 Se trata de dar respuesta a los reveses sufridos allí últimamente, empezando por el accidente en Menaka, en Mali, por la colisión de dos helicópteros franceses, que causó la muerte a 13 soldados. 

Luego vinieron tres ataques: uno reivindicado por el Estado Islámico el 10 de diciembre en Inates, en Níger donde murieron 71 militares; otro el 24 de ese mismo mes en Arbinda, en Burkina Faso, donde perecieron unas cuarenta personas, de ellas 35 civiles, y el último el 9 de enero en Chinagodrar, en Níger, donde perdieron la vida al menos 89 soldados de ese país.

Reunion del presidente de Francia con los líderes del G5Sahel



El presidente de Burkina Faso, Christian Kaboré, que preside actualmente el G5 Sahel, insistió en que hay que "pasar a una fase superior en la coordinación de nuestras operaciones" porque los resultados hasta ahora "están por debajo de lo que esperan las poblaciones".

Una forma sutil de referirse a las protestas que han proliferado en las calles y en las redes sociales en los últimos meses, y que se han centrado en cargar contra la presencia militar francesa, en algunos casos con la connivencia de las autoridades.

 Unas protestas que habían llevado a Macron a reclamar a los responsables de esos países a mostrar públicamente su respaldo e incluso a amenazar con una posible retirada de sus soldados. 

El presidente francés, además de recordar el precio de sangre que ha pagado su país por la seguridad del Sahel (41 militares muertos desde su llegada en 2013), dijo que esos discursos son "indignos", y pidió que se busque quién está detrás, algo sobre lo que él tiene ya algunas ideas.



En concreto, hizo notar que esos discursos benefician a las organizaciones terroristas u otras potencias (a las que no citó) que lo que quieren es que Francia les deje esa región de África que formó parte de sus colonias. 

En la declaración final de Pau, los líderes del G5 Sahel muestran su apoyo explícito a que Francia continúe implicándose militarmente por el interés de los africanos. 

Kaboré puso el acento en que, ante la creciente desconfianza de la población, se necesitan "resultados rápidamente, porque nos jugamos la credibilidad de cada país y de la coalición".



Reunion del presidente de Francia con los líderes del G5Sahel

Más allá de la nueva orientación de la alianza entre Francia y los cinco países africanos, los seis presidentes sentaron las bases para conformar lo que llamaron una "coalición para el Sahel" a la que esperan que se asocien "todos los países y organizaciones que quieran contribuir", que hasta ahora no han sido ni muchos ni muy implicados.

Macron afirmó que Francia está en el Sahel, en primer lugar, "por la lucha contra el terrorismo", cuya proliferación allí es una amenaza no solo para la región, y también para permitir que esos estados asuman su plena soberanía, amenazada por los grupos yihadistas.

 En ese contexto, no ocultó su preocupación por el anuncio de la reducción de la presencia estadounidense, que París considera indispensable (por su apoyo tecnológico y logístico) para llevar a cabo las operaciones antiterroristas. 

Tras el encuentro a puerta cerrada con los presidentes del G5 Sahel, Macron les ofreció una cena de trabajo en la que también participaron, entre otros, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y el alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell.