General Villarroya: “Somos el único país cuyas fuerzas armadas han actuado en bloque frente a la COVID-19”

Entrevista con el jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), el general del aire Miguel Ángel Villarroya, quien considera que “el Sahel es el patio trasero de España y de Europa, y toda la inestabilidad que ocurra ahí nos repercute directamente”
El general Miguel Ángel Villarroya, actual jefe del Estado Mayor de la Defensa, en su despacho del EMAD (Madrid)

PHOTO/MARÍA SENOVILLA  -   El general Miguel Ángel Villarroya, actual jefe del Estado Mayor de la Defensa, en su despacho del EMAD (Madrid)

La Operación Balmis ha sido el mayor despliegue de fuerzas armadas en España en tiempos de paz, un total de 187.000 efectivos en 2.300 poblaciones, que han realizado 19.900 intervenciones en tres meses. Y al frente de los ejércitos, en este momento inédito en lo que llevamos de Democracia, ha estado el general del aire Miguel Ángel Villarroya. 

Nació en La Galera (Tarragona) hace 63 años, y llevaba tres como director del Gabinete Técnico de la ministra Margarita Robles cuando le designaron para ocupar el cargo de jefe del Estado Mayor de la Defensa. Su nombramiento tuvo lugar el pasado 14 de enero, y desde luego no imaginaba que antes de cumplir los dos meses en el cargo se iba a declarar una pandemia mundial, en la que las FAS han jugado un papel importante para la sociedad civil. 

De mirada serena y gesto amable, le cuesta hablar de sí mismo y es poco amigo de que le hagan fotografías; sin embargo, cualquier reticencia se disipa a la hora de conversar sobre el trabajo que realizan los militares españoles tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Recibe a Atalayar en su despacho, en el edificio de la calle Vitrubio de Madrid donde se encuentra el Estado Mayor de la Defensa, y allí responde con concisión a todas las preguntas sobre Balmis, sobre cómo ha afectado el coronavirus en las misiones en el exterior en las que participa España en la actualidad y sobre los cambios que se avecinan en algunas de ellas de cara a los próximos meses.  

General
PHOTO/MARÍA SENOVILLA - El general Miguel Ángel Villarroya, actual jefe del Estado Mayor de la Defensa, en su despacho del EMAD (Madrid)

¿Qué le pasó por la cabeza cuando le designaron para ocupar el puesto más importante que se puede alcanzar como militar de carrera en España?

Cuando a uno le dicen esto pone la mano en primer tiempo de saludo, dice “a sus órdenes” y cumple la misión. Los militares estamos a lo que nos manden, y como decía el famoso soneto de Calderón de la Barca “ni pedir ni rehusar”. Pero yo me sentí honradísimo. 

No había cumplido dos meses en el cargo cuando se declara una pandemia mundial, se decreta el estado de alarma y hay que diseñar en tiempo récord la operación militar más grande que las Fuerzas Armadas españolas han desplegado en tiempos de paz. ¿Cómo se afronta algo así desde su puesto?

Como cualquier otra misión. Yo llevo cuarenta y pico años de servicio, y aunque la crisis ha sido inédita, la forma de afrontar una crisis no lo es. Es para lo que nos entrenan. Lo único que hemos hecho es aplicar lo que hemos aprendido durante muchos años en ejercicios, en cursos, en formas de planeamiento. No hemos hecho otra cosa, pero es lo que hacemos. Las fuerzas armadas son una herramienta esencial para resolver cualquier tipo de crisis. 

¿Qué ha sido lo más complicado de esta operación?

Los días en los que la cifra de muertos fue más elevada, a finales de marzo y principios de abril, que tuvimos que empezar a hacer traslados a las tres morgues que se abrieron en Madrid de forma provisional fueron los más duros. Teníamos a más de 8.000 efectivos en la calle cada día, los hospitales estaban colapsados y nuestra gente estaba interviniendo, además, de forma masiva en las residencias de ancianos, que han sido uno de los puntos críticos durante la pandemia.

Efectivos de la Primera Bandera de la Brigada Paracaidista durante una descontaminación en el Centro de Acogida de Refugiados de Vallecas (Madrid) en el contexto de la Operación Balmis
PHOTO/MARÍA SENOVILLA - Efectivos de la Primera Bandera de la Brigada Paracaidista durante una descontaminación en el Centro de Acogida de Refugiados de Vallecas (Madrid) en el contexto de la Operación Balmis

Precisamente los militares fuisteis los primeros en dar la voz de alarma respecto a lo que sucedía en algunas –no todas– de esas residencias de ancianos. ¿En qué momento le empiezan llegan estos informes?

También fue por esas fechas, a finales de marzo, que fue cuando los militares empezaron a entrar y a ver lo que sucedía puntualmente. No se trata de poner ahora el dedo acusando a nadie, ni mucho menos, ni de hablar mal de las personas que se encargan de la atención de los ancianos. Lo cierto es que la situación de desbordamiento que había era de carácter global y el personal que había en las residencias no podía hacer más de lo hacía. Nosotros intentamos colaborar con ellos, y se ha hecho lo que se ha podido.

Dentro del contexto de Balmis se planificaron actuaciones que finalmente no se han llevado a cabo, como por ejemplo las patrullas conjuntas entre militares, guardia civil y policía. ¿Por qué no se llegaron a realizar?

Aquí se planearon muchas cosas y se dieron varias opciones que luego se vio que no eran prácticas. Con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado ha habido una colaboración extraordinaria durante toda la operación: hemos tenido oficiales de enlace en el JOC (Centro de Operaciones Conjunto) y hemos planificado las actuaciones de una forma absolutamente coordinada. El objetivo era liberar a los efectivos de los cuerpos y fuerzas del Estado para que ellos pudieran cumplir sus funciones de garantizar la seguridad y el orden público, y eso se ha hecho. En ese momento se vio que entrar en patrullas de fronteras e infraestructuras críticas era mejor que las patrullas conjuntas y simplemente fue una de las cosas que no cuajó.

¿Y la operación Zendal?

Es el mimo caso. A la hora de planificar los objetivos se dieron varias líneas de acción, y esta se analizó, se vio que no era práctica y se hizo por otra vía. En realidad, los test de prevalencia a domicilio que se contemplaban en la operación Zendal, y que evitaban que por ejemplo las personas mayores tuvieran que acudir a los centros de salud, no han llegado a hacerse por ninguna otra vía.

El objetivo de Zendal era hacer test masivos de seroprevalencia para un estudio, y eso finalmente sí se hizo. La forma en la que se ha hecho es lo que ha cambiado. Al final Sanidad designó ese procedimiento a las comunidades autónomas en vez de a las Fuerzas Armadas, y son estas las que han decidido hacerlo mediante la Atención Primaria en vez de ir a los domicilios. Nosotros, una vez se nos dijo que no lo íbamos a hacer, nos desligamos del proceso.

Centro de Operaciones Conjunto (JOC) situado en la base de Retamares, desde donde se ha coordinado toda la Operación Balmis
PHOTO/MARÍA SENOVILLA - Centro de Operaciones Conjunto (JOC) situado en la base de Retamares, desde donde se ha coordinado toda la Operación Balmis

El estado de alarma ha terminado y con él también concluye la Operación Balmis como tal. ¿Qué va a quedar “de guardia” por si hay rebrotes o continúan llegando peticiones de ayuda?

Balmis ha nacido de una situación muy particular y se ha ligado al estado de alarma, pero los mecanismos de actuación de las Fuerzas Armadas siguen estando ahí, siempre han estado. Lo vemos con la UME en el caso de los incendios, o con el 43 Grupo de la Fuerza Aérea, que son los aviones apagafuegos; lo hemos visto también cuando el Ejército ha instalado puentes en las últimas riadas que se han producido… son los mecanismos ordinarios de colaboración con las autoridades civiles. Y eso es lo que va a quedar ahora. Balmis ha empleado una estructura de operación militar para afrontar esta crisis, y ahora ya no es necesaria una estructura militar tan grande. Pero las peticiones que surjan se van a seguir atendiendo, tal vez no de una marera tan rápida, porque ya no va a haber un Mando Único que coordine los cinco Mandos Componentes que han participado en Balmis, pero se van a atender. En cualquier caso, existe un plan de contingencia que en caso de rebrote o de que la situación lo requiera se volvería a implementar.

¿No influye que las unidades punta de lanza, como la UME, ahora tengan que dedicarse a la temporada de incendios?

No, ellos mantienen su retén. La temporada de incendios no va a afectar en ese sentido. Los efectivos del regimiento de intervención de la UME van a seguir dedicados a posibles casos de COVID-19.

De forma comparada, ¿cómo ha sido la intervención militar que se ha hecho en los países del resto de Europa durante la crisis por el coronavirus? ¿Ha habido diferencias con España?

En todos los países de nuestro entorno han intervenido sus fuerzas armadas; en unos sólo han asumido tareas de seguridad, en otros apoyos puntuales logísticos, o apoyos sanitarios… Pero en España las FAS han actuado en bloque, y que yo sepa somos el único país que lo ha hecho así. Balmis ha sido la operación militar con más efectivos y con más dedicación en los últimos tiempos, de eso hay que darse cuenta, y además lo hemos hecho sin detrimento del resto de funciones y capacidades que tienen las Fuerzas Armadas. Nosotros hemos seguido prestando la seguridad que prestamos todos los días en las operaciones permanentes; hemos mantenido los barcos en la mar y los aviones de alerta temprana preparados para salir; y las misiones en el extranjero han continuado, aunque hayamos tenido que replegar efectivos en algunos países por la pandemia.

Actuación de la Agrupación de Apoyo Logístico nº11 (AALOG 11) para llevar comida desde el Banco Alimentos de Madrid hasta una sede de Cáritas que se había visto desbordada de peticiones durante la crisis sanitaria
PHOTO/MARÍA SENOVILLA - Actuación de la Agrupación de Apoyo Logístico nº11 (AALOG 11) para llevar comida desde el Banco Alimentos de Madrid hasta una sede de Cáritas que se había visto desbordada de peticiones durante la crisis sanitaria

Como bien señala, el coronavirus ha afectado de forma simultánea a muchos países y en algunos de ellos hay misiones militares en las que participan efectivos españoles. ¿Qué se ha hecho con estas misiones en el exterior y cómo se ha hecho? 

Las misiones siguen. Hemos replegados temporalmente algunos efectivos porque en los países donde estaban entrenando tropas locales han restringido estas actividades de contacto, y nuestros instructores se han tenido que replegar. Pero las misiones siguen y en cuanto la situación lo permita volveremos a reanudar la actividad normal. 

¿Se ha analizado cada país caso por caso o se han tomado medidas generalizadas?

Cada país ha dictado sus propias normas, y nosotros hemos cumplido con las directrices particulares que nos han dado en cada lugar. Lo que sí hemos hecho de forma generalizada es aplicar una cuarentena preventiva a todos los efectivos que han ido a relevar contingentes durante estos meses. Luego ha habido países que nos han exigido además realizar un test y una cuarentena adicional a la llegada al sitio.

Entonces, ¿se ha continuado haciendo relevos en el exterior durante la crisis sanitaria?

Sí, de hecho, ahora mismo estamos relevando en Líbano, empezamos la semanada pasada. Hemos relevado también en Somalia, y en la Operación Atalanta estamos también en proceso de relevo de la fragata.

¿Cuántos efectivos volvieron a casa por la COVID-19 y procedentes de qué misiones?

Hemos replegado 100 de Mali, 30 de Afganistán y unos 200 de Irak, pero no porque estuvieran contagiados, sino porque esos países suspendieron las actividades de adiestramiento por el virus.

¿Y cuántos sí se han contagiado por coronavirus en las misiones en el exterior?

Hemos tenido contagiados en Mali y en la operación Atalanta. En Mali ha habido dos casos graves, dentro de que no han sido muy graves, que han requerido hospitalización, y se les repatrió inmediatamente junto a otros cinco compañeros con los que habían estado en contacto. Luego hubo otros dos positivos asintomáticos, también en Mali, que lo pasaron en zona de operaciones. Y una persona que dio positivo en el relevo de Atalanta.

Aparte de eso hemos tenido gente aislada, pero ningún caso más confirmado. Se puede decir que hemos tenido mucha suerte porque ha habido muy pocos afectados por el virus.

La compañía NBQ BCG de la Brigada Paracaidista se prepara para entrar a descontaminar una planta del Hospital de la Cruz Roja de Madrid, donde han estado ingresados pacientes con Covid, en una de las últimas actuaciones de la Operación Balmis
PHOTO/MARÍA SENOVILLA - La compañía NBQ BCG de la Brigada Paracaidista se prepara para entrar a descontaminar una planta del Hospital de la Cruz Roja de Madrid, donde han estado ingresados pacientes con COVID-19, en una de las últimas actuaciones de la Operación Balmis

Me gustaría entrar en detalle en algunas de las misiones que están activas, como por ejemplo la de Irak. Allí antes del coronavirus ya se estaba viviendo un contexto complicado: desde el ataque estadounidense que acabó con la vida del general Soleimani en enero la presión en contra de la Coalición había aumentado y las fuerzas locales cada vez toleraban menos la presencia de estas tropas internacionales. ¿Se va a aprovechar el repliegue que se ha hecho en marzo para disminuir la presencia de tropas españolas en Irak?

En Irak ahora mismo hay dos misiones coexistentes que están haciendo un trasvase de la una a la otra. Está la Coalición Contra el DAESH –que se encargaba entre otras cosas del entrenamiento de las fuerzas iraquíes– y luego está la operación OTAN, que es la que está asumiendo las funciones de la otra misión. Este trasvase se ha visto trastocado por el Covid, que ha obligado a suspender los entrenamientos, y se han quedado funcionando sólo las operaciones especiales. La Coalición por tanto ha bajado su actividad, pero la OTAN aún no ha podido asumirla por la crisis sanitaria, y se ha producido un desfase con respecto a lo previsto.

Por otra parte, la Coalición considera que el DAESH ha sido derrotado militarmente en territorio iraquí, aunque lo cierto es que aún está ahí y conserva algunas capacidades remanentes de actuación, y no hay que decir otra cosa. Pero en cualquier caso está bajando su actividad. Nosotros tenemos en estos momentos a 265 efectivos allí y estamos pendientes de lo que diga OTAN para proceder a incorporar más. Y luego está previsto que vuelvan los 150 que están en Besmayah desmontando la base que tenemos allí y que cierra este verano.

¿La base de Besmayah no está contemplada en la nueva misión OTAN?   

No. Besmayah es una base iraquí que fue cedida a los americanos, y Estados Unidos verbalmente nos cedió después su operación a nosotros. Pero ahora las fuerzas iraquíes han pedido su retorno y se va a hacer. En ese proceso estamos.

La misión en la que más efectivos españoles hay desplegados es la de Líbano. Es otro país en el que la crispación cada día es mayor, con unas protestas callejeras descontroladas desde octubre y ahora con el anuncio de Israel de anexionarse Cisjordania a partir del 1 de julio. ¿Cómo le afecta esto a España?

Nos afecta la inestabilidad global que hay en la zona: las intenciones de Israel con Cisjordania, el retorno de Hizbulá que está volviendo a Líbano después de haber participado en la guerra de Siria, y también la incidencia de la COVID-19 en el país. Todo afecta. Pero la Operación Libre Hidalgo en la que participamos forma parte de una misión de Naciones Unidas, somos cascos azules y formamos parte de un contingente muy grande, cuya misión de momento no ha cambiado. Tiene que renovarse el mandato en agosto, y no sé si el nuevo mandato va a seguir igual o va a introducir modificaciones. De momento, España seguirá haciendo lo que Naciones Unidas considere, nosotros y el resto de países que participan, desde India a Italia o Francia. El entorno ha cambiado pero la misión sigue siendo la misma.

Desde el Mando de Operaciones de Retamares (Madrid) se han continuado coordinando todas las misiones en el exterior en las que participa España de forma paralela a la Operación Balmis
PHOTO/MARÍA SENOVILLA - Desde el Mando de Operaciones de Retamares (Madrid) se han continuado coordinando todas las misiones en el exterior en las que participa España de forma paralela a la Operación Balmis

Desde el pasado mes de enero Francia está intensificando su presencia militar en el Sahel. ¿España va a hacer lo mismo? ¿Cuál es la amenaza real que supone esta región para nuestro país?

El Sahel es el patio trasero de España y de Europa, y toda la inestabilidad que ocurra ahí nos repercute directamente. Estamos muy cerca, por eso necesitamos un Sahel estable. Necesitamos unos vecinos que sean capaces de desarrollarse en paz y en libertad, algo que no va a suceder si las organizaciones terroristas campan a sus anchas allí. Además, es una zona de tránsito por donde pasa tráfico de todo tipo: de personas, de estupefacientes y contrabando. Y tenemos que estabilizar aquello, Europa tiene que estar ahí. De hecho, la misión EUTM Mali ha modificado su mandato, el 5º mandato (que entra en vigor en 2021) ha sufrido una gran variación: se ha incrementado mucho el área de actuación, antes era sólo Mali y ahora comprende todos los países del G5 Sahel, y se va a necesitar incrementar el número de efectivos para asumir esta ampliación. Se modificará también el tipo de entrenamiento que se va a dar, vamos a pasar de entrenar individuales a formar a los instructores no sólo malienses, de todo el G5 Sahel, para que sean capaces de formar a sus propias tropas. Se hará con equipos móviles de adiestramiento, que certificarán que las unidades locales están recibiendo el adiestramiento correcto y les ayudarán sobre el terreno. Es un nuevo cambio de filosofía y requiere de más efectivos. España ya está planeando incrementar el número de efectivos, probablemente de manera notable.

Sin salir de África, ¿la COVID-19 ha afectado de algún modo a la Operación Atalanta que se está llevando a cabo en el Índico para proteger a los atuneros de la piratería?

Sí, se ha visto afectada en el tema de los relevos de personal, tanto de los aviones que están en Yibuti como de los barcos. Concretamente, tuvimos un caso positivo de COVID-19 cuando fuimos relevar la dotación de uno de los buques, y hubo que repatriar a todos de vuelta, iniciar otra cuarentena y empezar de nuevo. Fue un pequeño trastorno, pero se solventó. Y lo que es cierto es que en muchos puertos ahora hay condicionantes para que nuestros barcos hagan escala, porque están temerosos de que pueda haber contagios.

Varios miembros de la BRIPAC reciben los dibujos que han hecho para ellos los niños que viven en el Centro de Acogida de Refugiados de Vallecas, que su unidad había estado descontaminando a lo largo de esa mañana 
PHOTO/MARÍA SENOVILLA - Varios miembros de la BRIPAC reciben los dibujos que han hecho para ellos los niños que viven en el Centro de Acogida de Refugiados de Vallecas, que su unidad había estado descontaminando a lo largo de esa mañana

Teniendo en cuenta que la situación no ha sido gratificante en ningún sentido, y que se han registrado al menos 30.000 muertos en nuestro país, ¿se ha extraído algo positivo de esta crisis sanitaria?

Efectivamente esto es una tragedia nacional y no podemos decir que haya nada gratificante… pero nos queda saber que hemos cumplido nuestra misión. Parece ser que los españoles están agradecidos a sus Fuerzas Armadas por cómo lo hemos hecho, y nosotros como siempre hemos dicho nos quedamos con la satisfacción del deber cumplido.

Para concluir, le pido un balance de cómo han sido para usted los últimos tres meses, en los que ha dirigido a las FAS en medio de la mayor crisis sanitaria global de los últimos tiempos.

Han sido demandantes, apasionantes y trágicos, sobre todo, trágicos.