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Ghani culpa a Occidente de la debacle de Afganistán

El país afgano inicia el nuevo año con múltiples crisis, tanto en el aspecto político como en el social y económico
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AP/ALEX BRANDON  -   En una entrevista emitida por la BBC el jueves 30 de diciembre de 2021, el ex presidente de Afganistán relata sus últimas horas en el cargo, dice que tuvo apenas unos minutos para decidir huir y niega que se estuviera gestando un acuerdo para una toma de posesión pacífica

El escenario en Afganistán para el 2022 augura ser complicado. Hace tan sólo cinco meses el mundo era testigo de cómo los talibanes volvían a hacerse con el poder en Afganistán, enfrentando una resistencia muy escasa caracterizada por un Ejército manchado por la corrupción, las bajas y la dificultad por reclutar a soldados. El expresidente, Ashraf Ghani, huía de Kabul dejando al país a su suerte mientras que los insurgentes aprovechaban el vacío para volver a instaurar un Emirato.

Los acuerdos de Doha, también conocido como “el acuerdo para llevar la paz a Afganistán”, pusieron fecha a la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán después de casi dos décadas de presencia en territorio afgano. Este acontecimiento marcaría un antes y un después en la historia del país ya que Estados Unidos debía asegurar la estabilidad de Afganistán antes de su retirada, además de su seguridad. 

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AP/HUSSEIN SAYED - En esta foto de archivo del 29 de febrero de 2020, el enviado de paz de Estados Unidos, Zalmay Khalilzad, a la izquierda, y el mulá Abdul Ghani Baradar, el principal líder político del grupo talibán, se dan la mano después de firmar un acuerdo de paz entre funcionarios talibanes y estadounidenses en Doha

Sin embargo, el pacto con los talibanes ha acaecido en la situación contraria. Los insurgentes se han hecho con el poder y, la población temerosa del régimen sigue tratando de huir de Afganistán en búsqueda de una situación mejor para su futuro. En este contexto el país afgano enfrenta ahora una grave crisis tanto económica como social, incapaz de siquiera poder proveer de alimentos básicos a un importante porcentaje de su población.

Por otro lado, la situación de las mujeres en el país no deja de ser dramática. La imposición del burka, la prohibición de asistir a la escuela, de poder trabajar o incluso poder viajar solas son solo unos ejemplos de las medidas que se les han impuesto. Así, la población femenina ha sido la mayor damnificada, perdiendo cualquier tipo de resquicio de libertad que habían conseguido durante estos últimos años. 

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REUTERS/ALI KHARA - Un miembro de las fuerzas talibanes dispara al aire para dispersar a las mujeres afganas durante una manifestación para protestar contra lo que las manifestantes dicen que son las restricciones talibanes a las mujeres, en Kabul, Afganistán, 28 de diciembre de 2021

Ante este panorama, Ghani, que se mantenía en un imperante silencio durante todos estos meses, rompió su silencio en una entrevista a la BBC para señalar que la comunidad internacional, y especialmente los estadounidenses “habían tenido la culpa” de la caída de la república. Asimismo, relató que el principal error que Afganistán había cometido ha sido “confiar en los aliados del país”.

Sin embargo, no son pocos los afganos que afirman que Ghani tuvo una gran parte de la culpa de la caída del país. Es en este aspecto en el que el expresidente se ha intentado defender afirmando que “tienen todo el derecho a lo que me culpan con razón, confié en nuestra asociación internacional y seguí ese camino (…) todos cometimos un gran error al asumir que la paciencia de la comunidad internacional duraría”. 

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PHOTO/AP - En esta foto de archivo tomada el 16 de agosto de 2021, los afganos se agolpan en la pista del aeropuerto de Kabul, para huir del país cuando los talibanes tenían el control de Afganistán después de que el presidente Ashraf Ghani huyera del país y admitiera que los insurgentes habían ganado la guerra de 20 años

Y es que, con la toma del poder por parte de los talibanes, los fondos internacionales se han paralizado. Es en este contexto donde surge el debate sobre hasta qué punto se debe pactar con los talibanes, posiciones que hasta el momento se mantienen contrarias por parte de países como Francia. Por otro lado, la Unión Europea sigue enviando una importante ayuda humanitaria con el objetivo de tratar de paliar todas las complicaciones que la población afgana lleva viviendo desde el pasado agosto.

Junto a esto, el expresidente señala que los afganos no tuvieron la oportunidad de entablar una negociación con los talibanes ya que, desde Estados Unidos, la negociación se llevo a cabo a través de sus pautas y su liderazgo.  

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AP/RAHMAT GUL - En esta foto de archivo del 19 de agosto de 2021, combatientes talibanes muestran su bandera mientras patrullan en Kabul, Afganistán

“Nunca tuvimos la oportunidad de sentarnos con los talibanes. El embajador Khalilzad se sentó con ellos; se convirtió en un problema estadounidense, no afgano. Nos borraron”, afirmó durante la entrevista.  

Aun así, Ghani también ha confesado que la caída de Afganistán se debe, además, a un “fracaso del liderazgo afgano” propiciado por la poca resistencia de las tropas afganas que “no resistieron” contra los talibanes. 

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PHOTO/ XVIII Cuerpo Aerotransportado vía REUTERS - El general de división del ejército estadounidense Chris Donahue, comandante de la 82ª División Aerotransportada, sube a bordo de un avión de transporte como lo que el XVIII 

Junto a esto, dentro de toda la debacle que ha vivido el país durante estos meses, Ghani continúa haciendo ahínco a su persona denunciado que el ha sido “un chivo expiatorio” y ahora su trabajo “ha sido destruido”.

Destruido o no el trabajo ejecutado por Ghani, la actualidad del panorama de Afganistán es crítica. El país comienza el año con múltiples crisis abiertas y pocas respuestas como consecuencia de los años de abandono. Analistas como Ahmed Rashid señalan que es necesario cambiar el relato o “prepararse para lo peor”. Es en este sentido en el que señala que el cambio de paradigma debe empezar por el surtir a la población de seguridad, algo que los talibanes ya han demostrado que no son capaces, pero que tampoco lo habrían conseguido “ni los militares ni los partidos políticos”.