PUBLICIDAD

Iberdrola

Grecia obtendrá los aviones F-35 que iban a ser para Turquía

El gran rival turco en el Mediterráneo refuerza así su Ejército del Aire en un momento en el que se atraviesa gran tensión en el Mediterráneo oriental a causa de las prospecciones energéticas otomanas
Imagen de avión F-35

REUTERS/AMIR COHEN  -   Imagen de avión F-35

Los primeros seis Lockheed Martin F-35A Lightning II fabricados para Turquía tendrán como destino finalmente Grecia. El primer ministro heleno, Kyriakos Mitsotakis, informó el pasado 27 de octubre de un plan de refuerzo de fronteras y de las Fuerzas Armadas griegas, denominado Escudo de Tracia; un proyecto a través del que se procederá a un intenso rearme general y que contempla la adquisición de hasta 20 unidades de los F-35A Lightning II de fabricación estadounidense. 

Según el medio de comunicación estianews.gr, esta iniciativa incluye el refuerzo de la guardia de frontera, blindar las islas del Egeo con misiles, la adquisición de cuatro nuevas fragatas francesas, la posibilidad de adquirir dos submarinos alemanes y la opción de hacerse con los F-35 que habían sido ensamblados inicialmente para Turquía.

Tras la reciente visita a Grecia del secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, se acordó el lanzamiento del programa de compra de 20 cazas F-35A por parte de la nación europea. Las primeras seis unidades ya están fabricadas, eran los aviones que iba a recibir Turquía inicialmente, como miembro del programa y como parte de una orden de puesta a servicio de 100 aparatos en total. 

Estas seis aeronaves van a ser adquiridas por Grecia en 2022 mediante un sistema de préstamo inteligente, producto del acuerdo alcanzado entre Pompeo y Mitsotakis; lo que le permitirá al Ejecutivo de Atenas abordar la operación en materia financiera, algo que se antojaba ciertamente difícil por la situación económica de un país como el griego que afronta vencimiento de bonos en los próximos ejercicios en relación con la deuda que tiene la nación. 

El cambio de destino de estos aviones F-35 fabricados en Estados Unidos da una muestra más de la tensión geopolítica actual en el Mediterráneo. La situación entre Grecia y Turquía pasa por una etapa de hostilidad propiciada por el expansionismo del país euroasiático en el arco mediterráneo debido a su búsqueda de recursos petrolíferos y gasistas en ciertas aguas que son reclamadas como fronteras marítimas propias por países como Grecia y Chipre. Las incursiones turcas con barcos como el Oruç Reis o el Yavuz han sido denunciadas por penetrar en zonas económicas de otros países; un escenario ante el cual se elevaron las protestas griegas, chipriotas y de la propia Unión Europea. 

A esto hay que sumar que EEUU también tiene una relación tensa con Turquía, a pesar de la integración de la nación otomana en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Esto se debe a la última aproximación del país presidido por Recep Tayyip Erdogan a un país alejado de la órbita de la OTAN como es la Rusia de Vladimir Putin. Una gran muestra de este acercamiento fue la decisión de Ankara de comprar sistemas de misiles antiaéreos S-400 rusos (diseñados para poder atacar objetivos como el F-35) lo que, según el gigante norteamericano, pudo propiciar la situación arriesgada de que información sensible de los F-35 fuera a parar a manos rusas. Desde entonces, Turquía quedó extraoficialmente fuera del programa. Los primeros seis F-35A turcos ya habían sido fabricados y permanecían en EEUU donde pilotos y personal de tierra de la Fuerza Aérea Turca los utiliza para entrenar y prepararse. Asimismo, y pese todo, las empresas turcas que participan del programa aún fabrican partes del F-35 para todos los usuarios. Dada la integración de las industrias y la especialización de cada componente en la cadena de producción, viene siendo muy difícil reemplazar la producción de las partes turcas, algunas tan importantes como el cajón del fuselaje central, producido por TAI, como apunta el medio aviacionline.com

Grecia vuelve a protestar

Grecia alzó la voz este domingo contra un nuevo aviso a navegantes (Navtex) de Turquía sobre exploraciones de su buque sísmico Oruç Reis en aguas al sur de la isla de Rodas, una acción que Atenas definió como ilegal porque se superpone con la plataforma continental helena.

El Ministerio de Exteriores griego, por su parte, protestó contra esta nueva acción en aguas del Mediterráneo oriental y anunció que informará de ello a los aliados y socios de la Unión Europea y la OTAN.

"Desafortunadamente, con la emisión de un nuevo Navtex ilegal para realizar investigaciones sísmicas ilegales del 1 al 14 de noviembre en un área dentro de la plataforma continental griega, Turquía confirma una vez más que continúa ignorando las reglas fundamentales del derecho internacional", indicó el Ministerio.