Grupos armados asaltan la sede de la Presidencia de Libia

Facciones de la Libia occidental han invadido el hotel Corinthia de Trípoli para exigir la deposición del nuevo jefe de inteligencia y de la ministra interina de Asuntos Exteriores
AFP/MAHMUD TURKIA-La ministra de Asuntos Exteriores del Gobierno de Transición de Unidad Nacional (GNU) de Libia, Najla al-Mangoush

AFP/MAHMUD TURKIA  -   La ministra de Asuntos Exteriores del Gobierno de Transición de Unidad Nacional (GNU) de Libia, Najla al-Mangoush

La ministra de Asuntos Exteriores de Libia, Najla Mangoush, exigió la semana pasada la retirada inmediata de todas las tropas extranjeras desplegadas en el país norteafricano, especialmente las turcas, que dificultan la transición política, unas declaraciones que le han convertido en objeto de fuertes presiones para que renuncie a su cargo. Sin embargo, la titular en materia de política exterior del Gobierno de Unidad Nacional (GNU) no cede y ha aprovechado este domingo para renovar su petición durante una gira por las ciudades fronterizas de Libia. 

“Hoy pedimos la retirada de todas las fuerzas extranjeras. Wagner, yanyauid, sirias y otras de toda Libia. Ya sea en el sur, en el este o en el oeste. Estamos trabajando con el Comité Militar 5+5 para conseguirlo con supervisión a nivel internacional y de acuerdo con las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de la ONU”, manifestó Mangoush en declaraciones recogidas por la agencia LANA. “Estamos trabajando para restaurar nuestra soberanía y prepararnos para unas elecciones libres y justas, sin la presión de las armas y la fuerza”, agregó. 

AFP/MAHMUD TURKIA-El ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu
AFP/MAHMUD TURKIA-El ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu

Uno de los compromisos asumidos por el primer ministro interino Abdul Hamid Dbeiba para ocupar el cargo fue la designación de un mínimo del 30% de mujeres en su Gobierno. De esta forma, la abogada y activista de Bengasi tomó posesión en marzo de la cartera ministerial de exteriores. Desde entonces, Najla Mangoush ha estado en el centro de la diana al ser acusada por su supuesta afinidad con el Ejército Nacional Libio (LNA) dirigido por el general Haftar y con el resto de las potencias occidentales.

El clérigo libio Sadiq al-Ghariani, uno de los principales apoyos de las milicias yihadistas durante la guerra civil y ahora residente en Turquía, describió a la ministra Mangoush como “mezquina, despreciable y al servicio del proyecto sionista” a través de su canal de televisión Al-Tanasuh. Los críticos con la ministra alegan que sus llamamientos a la retirada de las fuerzas extranjeras han ido dirigidos a las tropas turcas, mientras que se ha mantenido reticente a señalar la presencia de mercenarios rusos del grupo Wagner, vinculados a Haftar.

Por el contrario, los partidarios de Mangoush aseguran que esta ha mantenido la imparcialidad con respecto de todas las fuerzas extranjeras. Richard Norland, embajador de Estados Unidos en Libia, ha salido en su defensa: “Apoyamos plenamente el llamamiento inequívoco de la ministra de Asuntos Exteriores Mangoush para que se retiren las fuerzas extranjeras en interés de la soberanía y la estabilidad de Libia”.

REUTERS/COSTAS BALTAS  -   El mariscal libio Jalifa Haftar
REUTERS/COSTAS BALTAS -  El mariscal libio Jalifa Haftar

El ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlüt Çavuşoğlu, subrayó la semana pasada durante su visita a Trípoli que la presencia de Turquía en Libia no es comparable a la de otras “fuerzas ilegítimas”, en referencia a los mercenarios rusos. El representante de Erdogan en materia de política exterior defiende la autoridad del Estado otomano para mantenerse en Libia, ya que fue una petición expresa del Gobierno de Acuerdo Nacional plasmado en los memorandos de entendimiento. Por su parte, Rusia no reconoce haber desplegado soldados en Libia y sostiene que Wagner –compañía privada que recluta y emplea mercenarios– no tiene vínculos con el Kremlin.

Desde Ankara afirman que el “golpista” Haftar está exigiendo el apoyo del grupo Wagner, propiedad del empresario ruso próximo a Putin Yevgeny Prigozhin, y ha solicitado un lote de mercenarios de Siria. Sin embargo, el hombre fuerte de la Libia oriental mostró en febrero su apoyo al nuevo Gobierno de transición. 

El exministro turco de Relaciones Exteriores y miembro fundador del Partido AK, Yasar Yakis, advirtió en un comentario publicado en el diario Arab News que “Turquía no se sentirá cómoda si Libia sigue dividida y las provincias orientales caen bajo la influencia de una combinación de las fuerzas de Wagner y Haftar”, ya que el corredor marítimo “pasaría a manos de la zona este” y mermaría la capacidad de Turquía para imponerse en el Mediterráneo oriental.

Los organismos internacionales cifran en 17.000 combatientes la presencia de las fuerzas extranjeras en el país. De esa porción, unos 14.500 forman parte del contingente de mercenarios sirios patrocinados por Turquía. Las últimas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y del denominado Cuarteto de Libia han solicitado el abandono de “todos los mercenarios y tropas extranjeras”. 

Asalto a la sede del Gobierno

En cualquier caso, los observadores advirtieron que las diatribas contra la ministra ponían en peligro su vida, tan solo dos meses después del atentado fallido contra el ministro del Interior. Las estimaciones se relevaron como ciertas el pasado sábado, cuando una brigada de hombres armados atacó una de las sedes temporales del Consejo Presidencial de Libia, el organismo creado expresamente para facilitar la transición política.

PHOTO/AFP  -   El nuevo primer ministro interino de Libia, Abdul Hamid Dbeiba, tras jurar su cargo el 15 de marzo de 2021 en la ciudad costera oriental de Tobruk
PHOTO/AFP  -   El nuevo primer ministro interino de Libia, Abdul Hamid Dbeiba, tras jurar su cargo el 15 de marzo de 2021 en la ciudad costera oriental de Tobruk

El nombramiento del nuevo jefe del servicio de inteligencia, Husein al-Aib, agudizó las críticas y desató finalmente la ofensiva contra la sede, ubicada en el hotel Corinthia de Trípoli. La Oficina de Auditoría Libia solicitó dar marcha atrás a la elección tras conocer la noticia, y alegó que Husein al Aib está involucrado en casos de corrupción. Los asaltantes solicitaron, además, la devolución del cargo a su predecesor, Imad al-Tarablusi.

Detrás del ataque se encontraría, según informan los medios locales, milicias favorables al Gobierno de Acuerdo Nacional Libio (GNA), dirigido por Fayez Sarraj. Los líderes de la Hermandad Musulmana sostienen que el nuevo jefe de inteligencia, Husein al-Aib, está vinculado al general Haftar y ocupó cargos en el organismo bajo el mandato de Gadafi. Los atacantes también exigieron la renuncia de la delegada de Exteriores, Najla Mangoush, por sus continuos llamamientos a la retirada de militares y mercenarios extranjeros de Libia, lo que consideran una insensatez.

El asalto al hotel de Trípoli hizo que se pidiera el traslado de la sede del Gobierno a la ciudad costera de Sirte. Mientras, el primer ministro interino Dbeiba tiene la misión de supervisar las instituciones reunificadas hasta el próximo 24 de diciembre, cuando se celebren los comicios. Por el momento, Libia es un polvorín. Desde la caída del dictador Muamar el Gadafi hace ya una década y tras la implosión de una devastadora guerra civil en 2014, el país no termina de abandonar el dilatado periodo de inestabilidad.