Grupos armados provocan el desplazamiento de 3.700 campesinos en Colombia

Colombia llega a 44.647 desplazados solo en el primer semestre del año, según la ONU
REUTERS/JOHN VIZCAINO  -   A pesar del acuerdo con las FARC, el país sigue inmerso en un conflicto que ha enfrentado a guerrilleros, agentes del Estado, paramilitares y narcotraficantes durante casi seis décadas

REUTERS/JOHN VIZCAINO  -   A pesar del acuerdo con las FARC, el país sigue inmerso en un conflicto que ha enfrentado a guerrilleros, agentes del Estado, paramilitares y narcotraficantes durante casi seis décadas

En la Colombia rural, a la que el progreso de las grandes ciudades da la espalda, es la periferia de un país donde las armas se siguen disparando. Hablar de cifras de víctimas, amenazados o perseguidos es tan difícil como llegar a las recónditas regiones de Colombia en las que la violencia vuelve a tomar fuerza. Nadie sabe si estos números, que no paran de crecer, están todos, mientras las autoridades miran a otro lado y los crímenes no se resuelven los campesinos viven en un eterno éxodo, atrapados entre la violencia y las torrenciales lluvias que azotan la región y que los tienen incomunicados por tierra y aire con el resto del país. 

Miles de habitantes del municipio colombiano de Ituango, una población de Antioquia, en la cordillera occidental de Colombia, es sinónimo de éxodo interminable que enfrentan sus pobladores, que han vivido en un eterno desplazamiento por diferentes grupos armados. Esta vez, más de 3.700 campesinos huyen de la muerte decretada por el grupo paramilitar del Clan del Golfo- la mayor banda criminal del país- y las disidencias de las FARC, que se disputan el control de un territorio en donde hay siembras de coca y minería ilegal, que según el Gobierno colombiano son el principal combustible de la violencia que asuela a esta parte del país. 

AFP/LUIS ROBAYO - En esta foto de archivo tomada el 08 de febrero de 2019, "Raspachines" (agricultores recolectores de hojas de coca), trabajan en una plantación de coca en la región del Catatumbo, departamento de Norte de Santander, en Colombia
AFP/LUIS ROBAYO - En esta foto de archivo tomada el 08 de febrero de 2019, "Raspachines" (agricultores recolectores de hojas de coca), trabajan en una plantación de coca en la región del Catatumbo, departamento de Norte de Santander, en Colombia

La fertilidad de esta tierra tropical también lo es para la guerra. El acuerdo de paz con las FARC era, más allá de un intento de acabar con la guerra, una oportunidad de destruir sus cimientos. Durante medio siglo de conflicto armado, reciclado de las guerras civiles previas entre liberales y conservadores a la violencia se suman la guerrilla del ELN, que no ha parado de crecer desde el fin de las FARC, además de los herederos de los paramilitares, cuyo rostro armado son las AGC y que las autoridades denominan Clan del Golfo.

La violencia persiste en varias regiones. En algunas, grupos armados ocuparon el vacío dejado por los rebeldes, mientras en otras acechan los disidentes. Los grupos paramilitares se desmovilizaron en 2004 pero se reciclaron con otros nombres. También lo hicieron las FARC en 2016, después de años de dominar el territorio. Y ahora las disidencias de esa guerrilla, integradas por aquellos que no se sumaron al proceso de paz, se pelean el territorio con grupos como el Clan del Golfo o las Autodefensas Gaitanistas. Sus objetivos son los campesinos y los excombatientes que se mantienen firmes en el proceso de paz, según la periodista Catalina Oquendo. 

REUTERS/LUISA GONZALEZ  -   Policías antidrogas colombianos hacen guardia en una plantación de coca en Tumaco, Colombia, el 26 de febrero de 2020
REUTERS/LUISA GONZALEZ  -   Policías antidrogas colombianos hacen guardia en una plantación de coca en Tumaco, Colombia, el 26 de febrero de 2020

El territorio ha ganado importancia para los grupos armados ilegales porque permite la conexión de los departamentos de Antioquía, del que hace parte Ituango; Córdoba y Chocó, y también porque permite la salida al Pacifico y al Atlántico. La situación en Ituango se complica a medida que pasan las horas porque los habitantes del pueblo comienzan a sufrir desabastecimiento porque las vías están bloqueadas por derrumbes ocasionados por las lluvias que tampoco permiten la llegada de helicópteros o aviones.  

En la zona se instaló uno de los Espacios Territoriales de Capacitación (ETCR), donde los exguerrilleros de las FARC debían hacer su tránsito de reinserción a la sociedad. Su historia es también la del círculo vicioso de la guerra en Colombia. En la década de los ochenta tenía presencia la guerrilla de las FARC; a finales de los noventa las Autodefensas disputaron el territorio y cometieron las masacres.REUTERS/LUISA GONZALEZ  -   Policías antidrogas colombianos hacen guardia en una plantación de coca en Tumaco, Colombia, el 26 de febrero de 2020 

Ituango vivió una situación parecida apenas hace medio año cuando estos dos grupos armados volvieron a enfrentarse en febrero, provocando que centenares de personas tuvieran que salir de las veredas. Ya entonces, organizaciones sociales denunciaron que este tipo de ataques se producen de forma periódica y que una vez al año los campesinos tienen que abandonar sus casas, sus tierras de cultivo y sus ganados para huir por la violencia, y ahora ese periodo se está acortando.

Un documento de la ONU revela que este año unas 3.052 personas fueron desplazadas en los departamentos de Antioquia, Nariño y Cauca y se dio en medio de nueve eventos violentos. Con estas cifras, Colombia llega a 44.647 colombianos desplazados solo en el primer semestre del año y a 87 eventos violento. En el reporte de la ONU también se subrayan las emergencias naturales que han afectado a 43.909 personas en cuatro departamentos del país, solo en junio. Esto representa el 44 % del total reportado en todo 2021. 

Coordinador América Latina: José Antonio Sierra.