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Guerra de egos en Albania

Existe una guerra interna en el Partido Democrático de Albania entre Sali Berisha y Lulzim Basha
Vista de Tirana, Albania

 -   Vista de Tirana, Albania

A menos de un mes de elecciones municipales parciales en Albania, el principal partido de la oposición y la segunda mayor fuerza política del país se enfrenta a la mayor crisis en su historia. Una disputa entre el que fue su líder hasta 2013 y la actual cabeza de partido, iniciada por las presiones de Estados Unidos.

En las últimas semanas, Tirana ha sido el escenario de una guerra interna en el principal partido opositor del país, el Partido Democrático de Albania (Partia Demokratike e Shqipërisë en albanés). Manifestantes a favor del que fue una de las figuras más importantes de la formación y ex primer ministro albanés, Sali Berisha, tomaron las calles que rodeaban la sede del partido. Ante esto, las fuerzas policiales recurrieron a gases lacrimógenos y cañones de agua con el fin de dispersar a los participantes de estas protestas que se alargaron por una semana, y que acabaron con decenas de presos y dos heridos.

Desde entonces, declaraciones de ambos líderes han tomado el discurso político del país, forzando incluso al presidente de Albania, Ilir Meta, a pronunciarse. “Estamos ante una crisis de legitimidad, que ellos mismo han aceptado”, explicaba el jefe de Estado al ser preguntado por los periodistas, y declaraba como Lulzim Basha, acual líder de la formación, había perdido no solo el apoyo de aquellos que le otorgaron esa posición, sino que estos también “cuestionan su legitimidad”

Manifestación contra el Gobierno de Albania
Manifestación contra el Gobierno de Albania
Persona ‘non-grata’ en Estados Unidos

Esta especie de guerra civil en el principal partido opositor se remonta al pasado año, cuando Berisha y su familia fueron sancionados por el Departamento de Estado de Estados Unidos por "participación en corrupción significativa" y se les prohibió la entrada en EEUU. Fue entonces cuando Lulzim Basha, líder del Partido Democrático, expulsó a Berisha del grupo parlamentario del que aún formaba parte. Desde entonces, Berisha fue forzado a abandonar su asiento en al Parlamento del país.

Basha declaraba, en diciembre, ante la Asamblea Nacional que “avanzamos hacia un Partido Demócrata que se había deshecho de su pasado, así como del crimen y la corrupción presentes entre nosotros”, refiriéndose a la expulsión del que había sido parte fundamental de su mismo partido hasta ese momento.

Por su parte, el que fue primer ministro albanés entre 2005 y 2013, insiste en que hay "cero pruebas" detrás de las acusaciones de corrupción que el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, lanzó contra él. Además, en una entrevista para The Washington Times declaró que sus abogados están preparando una demanda por difamación contra Blinken, y desafió abiertamente a la Administración Biden a que muestre pruebas de las afirmaciones en su contra. No solo eso, el líder centroderechista de la Albania post comunista aconsejaba a los funcionarios estadounidenses centrarse en sus rivales políticos, incluido el actual primer ministro albanés, Edi Rama.

Vista general de Tirana, Albania
Albania
Guerra civil entre Demócratas

Tras la renuncia de Berisha al liderazgo del Partido Democrático en 2013, Lulzim Basha, alcalde de Tirana entre 2011 y 2015, fue elegido presidente de este. Tras lo cual anunció la “reforma más dura dentro del partido” y ha sido el abanderado de la lucha contra la corrupción del Gobierno central, que llevó a sus aliados a no registrase para participar en las elecciones generales de 2017 hasta que el Gobierno aceptara sus condiciones para “asegurar una elección libre y democrática”.

“Sali Berisha nos mintió y quiso dejarnos en ridículo a todos con sus ridículas mentiras y fabricaciones sobre las razones por las que Estados Unidos lo declaró persona non-grata”, manifestaba Basha en diciembre al echar al ex primer ministro del grupo parlamentario. Ante esto Berisha respondía prometiendo recuperar el liderazgo del partido expulsando a su actual líder.

Albania
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La mañana del domingo Tirana se despertaba soleada y tranquila. Sin el típico tráfico que bloquea la capital albanesa. En el Bulevar Drëshmorët e Kombit tan solo se veían turistas y jóvenes. Al fondo, el Parlamento de Albania, y a tan solo cincuenta metros de este la sede del Partido Democrático. Parece mentira que hace poco más de una semana esa misma calle estuviese rodeada de los humos propios de los gases lacrimógenos y cañones de agua que la Policía no dudó en tirar a aquellos protestantes que intentaron tomar la sede del partido en el nombre de Sali Berisha.

“El 8 de enero, los demócratas exigieron nada más que desalojar a los bandidos”, recitaba una declaración lanzada por Berisha desde el municipio albanés de Shkoder, al respecto de estos incidentes. “Nuestras protestas no se detendrán hasta nuestra victoria. Los que apoyan a Edi Rama y Lul Basha fracasarán, el futuro es de los hombres y mujeres que luchan por la dignidad humana. A partir de hoy los invito a que sean la llama y la luz de esta revolución”. Con estas palabras, el ahora mayor opositor de la misma oposición invitaba a los albaneses a unirse a su “revolución”.

Las consecuencias de esta “revolución” no tardaron en llegar, y el líder democrático expulsaba de la formación no solo a Berisha sino a otros ocho miembros.

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Durrës es el campo de batalla

Sin embargo, el que ha sido nombrado persona non-grata en EEUU sigue en su empeño por seguir en la escena política albanesa. Es por ello por lo que hace unos días anunciaba sus seis candidatos a alcalde en las elecciones locales parciales del 6 de marzo, al tiempo que confirmó que en estos comicios entrará en coalición con el Movimiento Socialista por la Integración (Lëvizja Socialiste për Integrim, LSI, en albanés)

En este mismo contexto, el partido en el poder, el Partido Socialista, también ha anunciado ya sus candidatos a la Alcaldía en los municipios que entran en ronda de elecciones: Shkoder, Dibër, Vora, Rrogozhina, Durrës y Lushnje. Es Basha con el Partido Democrático el único de las formaciones más importantes de Albania que aún no ha presentado a sus candidatos.

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Y en cuanto a la guerra entre los dos centroderechistas, Berisha destacó que su acción política ahora se basará en dos tipos de reuniones; las primeras con el fin de organizar protestas masivas, mientras que las segundas serán mesas redondas para conocer la opinión de los ciudadanos.

Ahora, con las municipales parciales a la vuelta de esquina y la ya iniciada gira de Berisha por el país, la batalla entre ambos se traslada a las calles. De entre los resultados de estos comicios, son los de la ciudad costera de Durrës los que decidirían quién de los dos demócratas tiene más apoyo. Durrës supone el municipio más grande de los votarán a su alcalde el próximo seis de marzo con alrededor de 110.000 votantes. Además, el Partido Democrático nunca ha ganado ningunas elecciones en esta ciudad al noroeste de Albania.