Haftar asegura a Estados Unidos que se reanudará la actividad del sector energético en Libia

El Gobierno norteamericano ha acogido positivamente este anuncio del mariscal del LNA
Una vista muestra Ras Lanuf Oil and Gas Processing Company en Ras Lanuf, Libia

PHOTO/REUTERS  -   Una vista muestra Ras Lanuf Oil and Gas Processing Company en Ras Lanuf, Libia

La Embajada de Estados Unidos en Libia indicó que el mariscal Jalifa Haftar, líder del Ejército Nacional libio (LNA, por sus siglas en inglés), les había comunicado que la generación de energía en el país norteafricano se reiniciará de manera inminente. 

Esto supone un gran anuncio porque, por ejemplo, la producción de petróleo en la mayoría de los yacimientos de la nación se paralizó aproximadamente hace medio año. 

"El LNA transmitió al Gobierno de Estados Unidos el compromiso personal del general Haftar de permitir la reapertura total del sector energético", según detalló la delegación diplomática norteamericana.

El gigante estadounidense ha dado la bienvenida a este anuncio realizado por el hombre fuerte de la parte oriental de Libia. Mientras, el embajador estadounidense en el país africano, Richard Norland, subrayó en una carta a Haftar la "confianza" de Washington en la Corporación Nacional del Petróleo de Libia (NOC, por sus siglas en inglés) y el "apoyo a un modelo financiero que constituiría una garantía creíble de que los ingresos derivados del petróleo y el gas se gestionarán de forma transparente y se conservarán en beneficio del pueblo libio".

La producción de petróleo en la mayoría de los yacimientos del país prácticamente se detuvo hace unos seis meses. La suspensión de la producción y el cierre de los puertos petroleros en el este de Libia provocaron unas pérdidas de más de 6.500 millones de dólares, según la propia NOC.

La Embajada estadounidense en Libia acogió positivamente lo que parece ser un consenso libio para reabrir el sector energético, y señaló que se siente alentada por un aparente acuerdo soberano libio para permitir que la Corporación Nacional del Petróleo reanude su importante labor sin injerencia política. 

En un comunicado, la Embajada reseñó que el embajador Richard Norland ha intercambiado cartas recientemente con el mariscal de campo Jalifa Haftar y ha mantenido conversaciones con otros dirigentes libios. En estas interacciones, el embajador subrayó la confianza de Estados Unidos en la NOC y su apoyo a un modelo financiero que garantice la transparencia en la gestión de los ingresos por petróleo y gas, que deben repercutir en beneficio de la ciudadanía libia. 

El mariscal libio Jalifa Haftar
PHOTO/EJÉRCITO NACIONAL LIBIO/REUTERS TV vía REUTERS - El mariscal libio Jalifa Haftar

La Embajada confirmó que el Gobierno de EEUU conoció el compromiso personal del mariscal Haftar de permitir la reapertura total del sector energético a partir de esta misma jornada incluso. La delegación diplomática también reseñó que tanto Fayez Sarraj, primer ministro del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA, por sus siglas en inglés) y rival del LNA, como el presidente del Parlamento de Tobruk (el otro centro de poder en el este asociado a Haftar), Aguila Saleh, habían pedido el 21 de agosto la reanudación completa de las operaciones del sector energético con una gestión transparente de los ingresos.

La Embajada de EEUU afirmó que la aplicación de estos compromisos es urgente para promover el bienestar del pueblo libio, que está sufriendo una aguda crisis eléctrica ligada al cierre forzoso de la producción de petróleo y gas, la pandemia de la COVID-19 y la amenaza planteada contra diversas infraestructuras energéticas por parte de los mercenarios extranjeros y grupos armados presentes.

También, agregó que las declaraciones creíbles permitirán a los libios confiar en que los ingresos no se malversarán, y señaló que la reapertura del sector energético también posibilitará avanzar hacia una revisión muy necesaria de los acuerdos de seguridad para las diferentes instalaciones. Esta revisión incluiría la retirada total del personal y equipo militares extranjeros presentes en los emplazamientos de petróleo y gas, así como un acuerdo libio para reformar la Guardia de Instalaciones Petroleras. 

La Embajada también expresó su pleno apoyo a las partes libias mientras buscan implementar una solución libia soberana para el sector energético arraigada en los mejores intereses del pueblo libio. Todo ello, tras el principio de acuerdo alcanzado por las partes implicadas en la guerra de Libia bajo el auspicio de Marruecos para poder poner fin al conflicto y llegar a una solución dialogada. 

Todo ello mientras se sigue buscando una solución a la guerra civil libia que asola el país norteafricano desde 2014 y que protagonizan las partes que se disputan el poder tras la caída del régimen de Muamar El Gadafi en 2011. Libia se ha convertido en un escenario bélico internacionalizado en el que participan diferentes potencias extranjeras con intereses sobre el terreno. El LNA de Haftar es apoyado por Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Rusia y Francia; mientras, el GNA recibe el sustento militar de Turquía y financiero de Qatar, y es reconocido desde 2016 por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

El curso de la guerra era favorable a las fuerzas de Haftar tras la operación lanzada el 4 de abril de 2019 sobre la capital de Trípoli, bastión del GNA, pero la intervención turca varió el curso del conflicto armado y propició que las milicias asociadas a Sarraj ganasen terreno conquistando enclaves como Sabratha, Sorman o el aeropuerto de Al-Watiya. El Ejecutivo tripolitano y su socio turco amenazaron incluso con ir a por Sirte y Jufra, núcleos importantes considerados líneas rojas por el vecino Egipto, cuyo presidente, Abdel Fattah al-Sisi, advirtió sobre una posible intervención de su potente Ejército si se trataba de entrar en esas localizaciones. 

Turquía apoya militarmente al GNA de Sarraj desde el pacto rubricado en noviembre de 2019 entre el primer ministro libio y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, por el que se aseguraba la asistencia militar otomana al poder de Trípoli y por el que se repartían zonas económicas exclusivas en el Mediterráneo, muy valiosas por sus recursos de gas y petróleo. Una alianza que provocó las protestas de Grecia, Chipre y la Unión Europea al entender que viola las fronteras marítimas de las islas griegas. 

Mientras, se ha venido denunciando desde varios sectores la participación de mercenarios extranjeros en suelo libio que amenazan todavía más la estabilidad en la zona. Rusia cuenta con el Grupo Wagner y Turquía, como han detallado diversos medios, envió soldados a sueldo procedentes de Siria y adscritos supuestamente a grupos ligados en el pasado con organizaciones terroristas yihadistas como Daesh o Al-Qaeda.