Haftar declara la frontera con Argelia zona militar cerrada

La cumbre sobre el conflicto libio se celebrará el próximo día 23 en Berlín
AFP/ LNA War Information Division-El mariscal Haftar reuniéndose con el ministro de Asuntos Exteriores de Argelia, Sabri Boukadoum, en la ciudad de Bengasi, en el este de Libia

AFP/ LNA War Information Division  -   El mariscal Haftar reuniéndose con el ministro de Asuntos Exteriores de Argelia, Sabri Boukadoum, en la ciudad de Bengasi, en el este de Libia

Las fuerzas leales al comandante del este de Libia, Jalifa Haftar, han cerrado la frontera con Argelia, según informaron, después de que importantes despliegues de sus fuerzas en el sur pusieran de manifiesto el papel que sigue desempeñando a pesar de los esfuerzos por unificar el país.

El Ejército Nacional Libio (LNA, por sus siglas en inglés) de Haftar envió la semana pasada tropas a la ciudad meridional de Sebha, que ya estaba aliada con las fuerzas orientales, y luego el sábado a un paso fronterizo del sur con Argelia.

"Las fuerzas armadas han cerrado la frontera entre Libia y Argelia y la han declarado zona militar en la que está prohibida la circulación", dijo el Departamento de Orientación Moral, una unidad de medios del LNA.

La frontera de casi 1.000 kilómetros entre Argelia y Libia atraviesa un desierto en su mayor parte deshabitado y donde hay pocos cruces.

PHOTO/AP - Cámara de Representantes, en la ciudad oriental de Tobruk
PHOTO/AP - Cámara de Representantes, en la ciudad oriental de Tobruk

Argelia ha reforzado sus relaciones bilaterales para hacer frente a la inseguridad provocada por el conflicto libio y el Sahel. Además de las tropas leales a Haftar y a Sarraj, en esta fuera participa una serie de actores como las redes de crimen organizado o las milicias armadas. Esta situación se recrudece por la porosidad de las fronteras y la inseguridad estructural presentes en la región. Todo ello ha favorecido la aparición de una economía de guerra de la que se benefician amplios sectores de la población, grupos de crimen organizado o redes de terrorismo. 

Esta decisión, tomada por el general Haftar, seguiría a la declaración del presidente argelino, Abdelmajid Tebboune sobre una ofensiva que el ejército argelino se disponía a llevar a cabo en territorio libio. Durante una entrevista, emitida el 9 de junio en Al-Jazeera, el presidente argelino dijo que había considerado una intervención en Libia porque consideraba “Trípoli una línea roja”. “No aceptamos que la capital de un país del Magreb esté ocupada por mercenarios. Íbamos a intervenir”, aseguró Tebboune. A la pregunta de si se trataba de una internación militar, el presidente respondió diciendo que Argelia habría intervenido de una “manera u otra: no íbamos a quedarnos de manos cruzadas”. 

AFP/HO EGYPTIAN STATE INFORMATION SERVICE  -   EL primer ministro libio Abdul Hamid Dbeibeh se reúne con el Director General de Inteligencia egipcia Abbas Kamel, en la capital libia, el 17 de Junio de 2021
AFP/HO EGYPTIAN STATE INFORMATION SERVICE  -   EL primer ministro libio Abdul Hamid Dbeibeh se reúne con el Director General de Inteligencia egipcia Abbas Kamel, en la capital libia, el 17 de Junio de 2021

En paralelo, en un nuevo paso hacia la pacificación de Libia: el primer ministro Abdelhamid Dbeiba anunció el domingo la reapertura de la carretera costera entre el este y el oeste, cerrada desde hace unos dos años durante los combates. La carretera costera conecta el oeste de Libia desde la frontera con Túnez y el este del país con Egipto. Se trata del tramo entre las ciudades de Misrata (oeste) y Sirte (centro-norte), de unos 300 kilómetros de longitud, que había sido cerrado al inicio de la ofensiva con la que el mariscal Jalifa Haftar, el hombre fuerte del este, había intentado, sin éxito, conquistar la capital Trípoli desde abril de 2019 hasta junio de 2020.

Sin embargo, a pesar de los avances hacia una solución política para Libia tras una década de violencia y caos, la mayor parte del país sigue controlada por grupos armados, la corrupción es galopante y las potencias externas implicadas en el conflicto no se han retirado.

Se espera que en los próximos días se produzcan avances en la aplicación de los términos de un alto el fuego militar en vigor desde septiembre, con la prevista reapertura de la principal carretera costera que atraviesa las líneas del frente.AFP/HO EGYPTIAN STATE INFORMATION SERVICE  -   EL primer ministro libio Abdul Hamid Dbeibeh se reúne con el Director General de Inteligencia egipcia Abbas Kamel, en la capital libia, el 17 de Junio de 2021

El 23 de junio Berlín acogerá una nueva conferencia sobre Libia, tras la celebrada en enero de 2020, bajo los auspicios de la ONU y en la que participará el gobierno de transición de ese país, todas las partes implicadas en el conflicto, así como a los países que los respaldan.

El propósito de la cumbre es preparar las elecciones nacionales y lograr un alto el fuego duradero que posibilite la estabilización del país y la celebración de esos comicios.

Desde el mes de marzo, el poder está en manos del GNU, elegido por el Foro para el Diálogo Político de Libia (FDPL), un organismo no electo creado por la ONU al margen de los gobiernos hasta entonces enfrentados y que debe unificar el país, mantener el alto el fuego y conducirlo hasta los comicios.

En los últimos cinco años, Libia se ha convertido en un gran hipermercado del contrabando y en el motor de una economía corsaria circular en el norte de África y el Sahel que se nutre de la venta ilegal de combustible, armas y alimentos, da trabajo a miles de personas y ha hecho de sus costas el principal trampolín de la migración irregular en el Mediterráneo Central, la ruta migratoria más mortífera del mundo. 

La complicada situación que vive Libia ha obligado a multitud de actores, desde países a organizaciones internacionales, a poner un máximo empeño en la mediación y en el desarrollo de foros de todo tipo para tratar de dar pasos hacia una solución que ponga fin al conflicto. Países como Marruecos, Túnez o Egipto, han acogido en diferentes etapas de los últimos meses encuentros a distintos niveles, principalmente al nivel militar y político. Y es que, en Libia, la maraña de intereses, dinámicas y movimientos está dificultado mucho el desarrollo de las conversaciones. Además, claro, de las injerencias de terceros países como Turquía o Rusia en ellas.

AFP/MAHMUD TURKIA  -   La ministra de Asuntos Exteriores del Gobierno de Transición de Unidad Nacional (GNU) de Libia, Najla al-Mangoush
AFP/MAHMUD TURKIA  -   La ministra de Asuntos Exteriores del Gobierno de Transición de Unidad Nacional (GNU) de Libia, Najla al-Mangoush

En este sentido, los ministros de Exteriores de Egipto, Sameh Shukri, y Libia, Nadjla Al Mangush, fijaron en un encuentro celebrado en Libia, una serie de puntos, como la celebración de los comicios libios previstos en diciembre o la retirada de fuerzas extranjeras y mercenarios del país africano, de cara a la próxima cumbre sobre el conflicto libio, que se celebrará el día próximo día 23.

La sólida y buena relación que une a ambos Estados viene derivada de la ayuda que Egipto ofreció a Libia para mediar y fomentar el alto el fuego de la guerra civil, así como para promover la estabilidad en el país tras cooperar en políticas antiterroristas. 

"Acordamos que es necesario que la conferencia tenga resultados claros, que renueve el compromiso de la comunidad internacional (...) con la aplicación total del derecho de elecciones, las gestiones de la salida de las fuerzas extranjeras y mercenarios y proteger los recursos del pueblo libio", dijo Shukri en su intervención. Por su parte, la ministra libia agregó que durante la reunión acordaron "poner fin a todas las intervenciones extranjeras, unificar las instituciones militares (libias), dar continuidad al alto el fuego, y apoyar una fase de estabilidad y seguridad en Libia", según recoge Efe.