Hamás pierde apoyo financiero procedente de Sudán tras la caída de Omar al-Bashir

Durante el régimen del dictador sudanés, Jartum era uno de los principales aliados del grupo palestino
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PHOTO/MAHMOUD AJJOUR vía ZUMAEl líder de Hamás, Ismail Haniyeh  -   El líder de Hamás, Ismail Haniyeh

Omar al-Bashir gobernó Sudán con puño de hierro durante casi tres décadas. La caída del dictador supuso una alegría para gran parte de la población sudanesa, ya que la Corte Penal Internacional acusa a Al-Bashir de genocidio contra varias etnias del país, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra, como ataques a civiles en Darfur.

Después de 29 años en el poder, un golpe de Estado militar en abril de 2019 derrocó al dictador. La caída de Al-Bashir, además de abrir una nueva etapa política en Sudán, supuso la suspensión de ayuda a ciertos grupos armados. Entre estas organizaciones cabe destacar a Hamás, considerado grupo terrorista por varios países como Estados Unidos e Israel. “El golpe contra Al-Bashir causó problemas reales a Hamás e Irán”, asegura Adnan Abu Amer, analista palestino. “Hamás e Irán tuvieron que buscar alternativas”, añadió. Algunas de las figuras ligadas a Hamás se desplazaron a Turquía, aunque perdieron casi el 80% de sus inversiones, según han informado funcionarios sudaneses encargados en desmantelar las redes del grupo palestino en el país.

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REUTRES/MOHAMEND NURELDIN ABDALLAH - El expresidente de Sudán, Omar al-Bashir, dentro de una jaula en el juzgado donde enfrenta cargos de corrupción, en Jartum, Sudán, el 19 de agosto de 2019

Las actuales autoridades sudanesas han adquirido al menos una docena de empresas que estaban vinculadas a Hamás. Los combatientes palestinos han perdido un centro donde podían habitar, reunirse, recaudar dinero y canalizar fondos iraníes a la Franja de Gaza, según informa la agencia Reuters. También se han incautado tierras agrícolas, un canal de televisión y un hotel en Jartum.

Wadgi Salih, uno de los miembros del grupo de trabajo encargado de desmantelar el régimen de Bashir, señaló que Sudán se había convertido en un centro de lavado de dinero y financiamiento del terrorismo. “El sistema era una gran tapa, un gran paraguas, interna y externamente”, declaró Salih, según recoge Reuters.

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PHOTO/REUTERS - Militantes palestinos de Hamas en el sur de la Franja de Gaza 

El panel de funcionarios sudaneses explica que las inversiones de Hamás en Sudan comenzaron con empresas pequeñas, como restaurantes de comida rápida. Posteriormente, la organización palestina comenzó a relacionarse con importantes compañías sudanesas ligadas al Gobierno, como Alrowad Real Estate Development. Esta entidad, de acuerdo con fuentes de inteligencia occidentales, blanqueó grandes cantidades de dinero para financiar a Hamás.

Otra red que se encargaba de financiar a los militantes palestinos estaba vinculada con el medio de comunicación Tayba y con una organización benéfica llamada Almishkat. Tanto el canal como la organización estaban dirigidas por dos miembros de Hamás que obtuvieron la ciudadanía sudanesa.

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PHOTO - El primer ministro de Sudán, Abdalla Hamdok
Sudán se aleja del terrorismo y se acerca a Occidente 

Tras tomar el poder en 1989, Sudán se convirtió en un foco para los islamistas más radicales. El régimen de Al-Bashir incluso llegó a proteger a Osama bin Laden, líder del grupo terrorista Al-Qaeda.

La posición actual de Sudán, contraria a grupos terroristas, le ha servido para acercar posturas con potencias occidentales, como por ejemplo Estados Unidos. Washington eliminó a Jartum de la lista de patrocinadores estatales de terrorismo en 2020. Además, desde el derrocamiento de Al-Bashir, las relaciones se han formalizado.

No obstante, antes de establecer vínculos, Washington se aseguró que los nexos con Hamás se habían suspendido. “La administración Trump afirmó que cerrar la red de Hamás era un tema central en las negociaciones con Jartum”, aseguró un exdiplomático estadounidense que trabajó en Sudán a Reuters.

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PHOTO/AFP - Mike Pompeo, exsecretario de Estado de los EEUU, junto con Abdalla Hamdok, primer ministro sudanés

Desde entonces, ambos países han comenzado a cooperar en materia de defensa y antiterrorista. Jartum también permite que Estados Unidos utilice las instalaciones militares sudanesas. Este acercamiento y asociación militar supone un “apoyo a la transición democrática en Sudán y fortalece la alianza con el país”, de acuerdo con la embajada estadounidense en Jartum. También, a finales de agosto, la Administración de Joe Biden destinó más de 4,5 millones de euros al país africano para promover su desarrollo.

La creciente influencia estadounidense en la región busca también hacer frente a las ambiciones rusas en el país. Rusia llegó a un acuerdo con Sudán para establecer una base naval en la costa del mar Rojo, sin embargo, las autoridades sudanesas decidieron suspender el pacto. Un exalmirante de la Armada rusa declaró a la agencia Interfax que la suspensión respondía a la “presión de Estados Unidos”. A pesar de desautorizar el acuerdo, Moscú logró trasladar un buque de guerra a Port Sudan, la fragata Almirante Grigorovich.

Magdi El Gazouli, analista sudanés, ha señalado que los líderes de la transición de Sudán “se consideran la antítesis exacta de Bashir en término regionales”. “Quieren venderse a sí mismo en un competente del nuevo orden de seguridad en la región”, añadió.

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AFP/JACK GUEZ y ASHRAF SHAZLY - Banderas de Sudán e Israel. El 23 de octubre de 2020 normalizaron relaciones, en un acuerdo negociado por los Estados Unidos para poner fin a décadas de hostilidad 

Por otra parte, el Gobierno de transición de Sudán ha firmado los “Acuerdos de Abraham”, que normaliza los lazos diplomáticos entre el país africano e Israel. Steve Mnuchin, exsercretario del Tesoro de Estados Unidos, celebró los “pasos firmes que han llevado a Sudán a su eliminación de la lista de países patrocinadores del terrorismo”. Mnuchin estuvo presente en la ceremonia de firma ya que Estados Unidos fue el impulsor de este tratado, ratificado anteriormente por otros países como Emiratos Árabes Unidos o Bahréin. Asimismo, Mnuchin animó a Jartum “a continuar con los esfuerzos de reforma”.