Hamás, quince años de una victoria electoral que este año tratará de reeditar

Los territorios palestinos celebrarán elecciones a pesar de la pandemia
Atalayar_Ismail Haniyeh, Hamás

PHOTO/MAHMOUD AJJOUR vía ZUMA  -   El líder de Hamás, Ismail Haniyeh

Hace hoy 15 años, el triunfo electoral del movimiento islamista Hamás dio comienzo a uno de los períodos más duros de la historia de Gaza. El grupo intentará reeditar los resultados en las próximas legislativas, las primeras palestinas desde entonces. 

Cuando el 26 de enero de 2006 se dieron a conocer los resultados (74 de 132 escaños para Hamás) muchos quedaron sorprendidos y pocos imaginaban que, 15 años después, la situación en el enclave y en la política palestina se habrían deteriorado tanto.

Después del triunfo de Hamás comenzó un periodo de desencuentros y acercamientos entre los islamistas y el hasta entonces todopoderoso partido nacionalista Al Fatah, que había encabezado Yaser Arafat y ahora dirige Mahmud Abás. 

Tras meses de tensión y la creación de un Gobierno de Unidad, Hamás tomó el poder por la fuerza en Gaza y expulsó a las fuerzas leales a Al Fatah, lo que llevó a la disolución del Ejecutivo conjunto. 

Desde entonces, Hamás gobierna en el enclave costero y Al Fatah en Cisjordania. Israel impuso un férreo bloqueo a la franja que, sumado a tres enfrentamientos militares a gran escala, incluyendo uno de 50 días de duración en 2014, no ha hecho más que agravar el daño que la división política ha causado a la población.

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AFP/ALAA BADARMEH - El presidente palestino Mahmoud Abbas habla en Ramala, Cisjordania, el 3 de septiembre de 2020

Waseem al Banna, un hombre de 27 años residente en el enclave, dice que la situación nunca ha estado tan mal para la juventud gazatí.

La corrupción de Hamás, afirma, ha otorgado puestos laborales, salarios y privilegios a gente sin cualificación, mientras que decenas de personas están desempleadas o partieron a Turquía o Europa "en busca de una vida mejor o tan solo para preservar su dignidad".

Otros, sin embargo, aún apoyan a los islamistas, principalmente por su lucha armada contra Israel.

"Desde la victoria (electoral) de Hamás, el movimiento ha mantenido sus posturas nacionales y sus métodos de resistencia armada contra la ocupación israelí", opina en diálogo con Efe Sadi Abu Halawa, de 37 años, también residente y que destaca el elemento religioso del movimiento, que "tiene como objetivo establecer la ley de Alá en la tierra".

"Hamás logró el triunfo (en 2006) tras convencer a sus votantes de que la estrategia de resistencia armada es el único camino para recuperar los derechos legítimos del pueblo palestino", recuerda el analista político gazatí Talal Oukal.

En estos 15 años, agrega, han cometido grandes errores, entre ellos "el control violento de Gaza", y han fallado en los intentos de reconciliación con Al Fatah, que aún gobierna en Cisjordania.

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PHOTO/AP - Miembros de la brigada Qassam, el ala militar de Hamas

Esta situación, sin embargo, podría cambiar en los próximos meses, con la convocatoria de elecciones en Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este a mediados de este año. 

En caso de concretarse, algo que a estas alturas y tras varios intentos fallidos dista de ser una garantía, estos serían los primeros comicios desde aquellos en 2006 -cuando la legislatura debía haber durado solo 4 años- y evidenciarían un acercamiento real entre ambas facciones, que se reunirán en El Cairo la primera semana de febrero para acordar los detalles de la cita electoral.

"Estas elecciones son muy importantes para Hamás, que podría renovar su legitimidad en el poder", cree otro analista político de Gaza, Mustafa Ibrahim, que destaca también que miembros del movimiento islamista -considerado grupo terrorista por la Unión Europea, EE. UU., Israel y otros países- confían en que un triunfo electoral contribuiría a estabilizar la situación económica en el enclave.

Sin embargo, Ibrahim tiene serias dudas, tanto sobre si los comicios se celebrarán efectivamente, como sobre una hipotética aceptación, por parte de Israel y de Al Fatah, de un nuevo triunfo de Hamás, que se pregunta si no podría desencadenar episodios similares a los enfrentamientos que tuvieron lugar en 2006 y 2007.