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Hizbulá reconoce a Israel, según el líder del partido opositor Kataeb

Netanyahu rechaza el acuerdo alcanzado con Líbano sobre las fronteras marítimas y lo califica de “rendición histórica” de Israel ante Hizbulá
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REUTERS/HASAN SHAABAN  -   El líder de Hezbolá en Líbano, Sayyed Hassan Nasrallah

Las últimas reacciones al acuerdo alcanzado entre Israel y Líbano sobre su frontera marítima hacen justicia al que ya se ha denominado como un “acuerdo histórico”. El líder del Partido Kataeb, Sami Gemayel, ha confirmado que el grupo chií Hizbulá, respaldado por Irán, ha reconocido plenamente a Israel después de anunciar su aprobación al acuerdo sobre la demarcación de la frontera marítima con su país vecino.

“Una de las cosas que tenemos en cuenta hoy es que Hezbolá reconoció plenamente a Israel. Anunció su aprobación del acuerdo y pasó ideológicamente a una nueva etapa. Veremos cómo tratará con su público y cuadros”, publicaba Sami Geyamel en su red social Twitter.

Según los partidos de oposición libaneses, el cambio de postura de Hizbulá obedece a que las milicias han sido conscientes de la situación económica que atraviesa Líbano y de la única forma de solucionarla: a través de la extracción de gas y petróleo en la Zona Económica Estratégica. Una posibilidad que ya han hecho real ambos países al aceptar el último borrador del mediador estadounidense, Amos Hochstein, que permite al Líbano explotar el campo de gas Qana y a Israel hacer lo mismo con el yacimiento de Karish.

Y es que el líder de Hizbulá, Hassan Nasrallah, reiteró el apoyo al acuerdo sobre la demarcación marítima que calificó como “boda nacional” en un discurso pronunciado el pasado martes. “Desde el principio dijimos que respaldamos al Estado en el tema de las demandas libanesas”, afirmaba el líder del grupo chií.

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REUTERS/AZIZ TAHER - Samy Gemayel, jefe del partido cristiano Kataeb, el 8 de agosto de 2020

Las reacciones de Israel no se han dejado esperar. “Hizbulá por primera vez ha cambiado su posición firme, que prohibía las negociaciones con Israel”, ha señalado también Eyal Hulata, jefe del Consejo de Seguridad Nacional de Israel y líder del equipo negociador israelí.

El primer ministro israelí, Yair Lapid, se pronunciaba ante el solemne discurso afirmando que el acuerdo alcanzado “aleja la posibilidad de enfrentamientos armados con Hezbolá”. “Israel no tiene miedo de Hizbulá, pero si es posible evitar una guerra, es la responsabilidad del Gobierno hacerlo”, añadía Lapid en una rueda de prensa en Jerusalén. Unas declaraciones que no dejaban de lado tampoco la seria advertencia de que un ataque contra el yacimiento de Karish, adjudicado al Estado hebreo en el acuerdo, supondría un ataque contra Israel. “Y no dudaremos ni un segundo en usar la fuerza para defender”, decía el primer ministro.

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AFP/MEHAHEM KAHANA - La ministra israelí de Energía, Karine Elharrar, el primer ministro Yair Lapid y el ministro de Defensa, Benny Gantz, celebran una rueda de prensa en Jerusalén el 12 de octubre de 2022 tras el acuerdo marítimo con Líbano

Sin embargo, el acuerdo con el Líbano no son todo glorias. El pacto histórico comienza a pasar factura al Ejecutivo hebreo y a convertirse en un arma política que agita la campaña electoral a menos de tres semanas para las elecciones.

El primero en utilizar esta baza ha sido el jefe de la oposición y ex primer ministro, Benjamín Netanyahu. “Se trata de una vergonzosa capitulación histórica ante las amenazas del grupo terrorista Hizbulá de atacar el yacimiento israelí de Karish. Hizbulá usará miles de millones de dólares procedentes del gas para armarse con más misiles y proyectiles contra los ciudadanos israelíes”, arremetía el líder del partido Likud.

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AP/MAYA ALLERUZZO - El ex primer ministro israelí Benjamín Netanyahu 

Además, el hecho de que Lapid decidiera que el acuerdo no puede ser votado por el parlamento israelí ha incrementado los argumentos de la oposición. El bloque derechista de Netanyahu ha denunciado que un Gobierno en funciones que perdió la mayoría parlamentaria no puede aprobar un pacto tan importante en campaña electoral, y menos sin contar con la votación del resto de la Knésset.

Unas acusaciones a las que se ha sumado el líder del bloque conservador de la coalición, Naftali Bennet, admitiendo que es “problemático” firmar un acuerdo de tal relevancia con el Líbano antes de las elecciones. Sin embargo, esta anotación no ha quitado que apoye la decisión por razones de seguridad y de urgencia, especialmente al considerar que el presidente libanés, Michel Aoun, deja su cargo el próximo 31 de octubre.

Por su parte, Yair Lapid ha considerado las acusaciones de la oposición como “propaganda mentirosa y venenosa alejada de la realidad”. Unas declaraciones que dan constancia de la crispación política israelí a pocos días de que los hebreos acudan a las urnas por quinta vez desde 2019.