Hollande se mostrará implacable ante el terror de Daesh

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Atalayar/A.Hernando/Agencias

Viernes 13 de sangre, miedo y muerte en París. Varios atentados, al grito de 'Alá es grande' han sorprendido a Europa y han demostrado que el Daesh puede sembrar el caos en atentados coordinados. Más de 120 muertos, según las últimas cifras oficiales, un centenar de heridos y una sensación de guerra contra Europa han convertido a Paris en el centro de una pesadilla que nadie olvidará.

Un total de seis puntos fueron atacados en la capital: el Estadio de Francia, la sala de espectáculos 'Bataclan', el restaurante 'Le Petit Cambodge', el local 'Belle Équipe', el bar 'Le Carillon' y el Boluevar Fontaine .

Siete de los ocho terroristas abatidos tras los atentados fallecieron al hacer explotar sus cinturones explosivos, informó la Fiscalía. El ministerio público informó de que tres de los cuatro asaltantes de la sala Bataclan llegaron a activar sus cinturones explosivos. El cuarto fue abatido durante el asalto que lanzaron las fuerzas especiales en ese teatro del centro de París. Otros tres atacantes murieron al detonar las bombas que portaban en las inmediaciones del Estadio de Francia. Por ahora, se desconoce si hubo más individuos implicados.

Francia será implacable ante el terror

El presidente francés, François Hollande, ha descrito la cadena de atentados de París como "un acto de guerra cometido por un ejército terrorista" y ha advertido de que su país será "implacable" ante la "barbarie" de Daesh, tanto dentro como fuera de Francia.

El mandatario ha asegurado que este "acto de guerra" ha sido "preparado" desde el exterior y ha contado con "cómplices" en el interior. Hollande ha confirmado que "todos los dispositivos" de seguridad están reforzados "al máximo nivel". También decretó tres días de duelo nacional y anunció que el lunes comparecerá ante el parlamento.

Hollande ha declarado el estado de emergencia y el cierre de fronteras. El Gobierno ha dado la orden de movilizar a todas las fuerzas posibles para prevenir cualquier ataque que se pueda producir a partir de ahora. La policía de París ha ordenado a los ciudadanos no salir de sus casas e instalaciones municipales y lugares públicos permanecerán cerrados.

Pidió a todos los ciudadanos unidad y sangre fría: "Francia debe ser grande. Cada uno debe cumplir con su responsabilidad. Los terroristas quieren causar miedo, pero esta Nación vencerá al terrorismo". Además, señaló que "debemos seguir con las operaciones", aunque reconoció "que algunas son difíciles". Pidió toda la confianza de la nación en la lucha contra los terroristas.

Hollande cerró su intervención aludiendo a las víctimas: "Debemos pensar en ellas y mostrarles nuestra compresión y nuestra solidaridad".

Por su parte, Mariano Rajoy, compareció esta mañana en el Palacio de la Moncloa para condenar los atentados cometidos ayer en París, así como para trasladar su solidaridad y apoyo a las autoridades y el pueblo francés. "Todos somos Francia, nos pueden hacer daño, pero no nos va a vencer. El terror nunca ha podido con Europa", aseguró.

Asimismo, Rajoy destacó que no hay creencia que pueda amparar los atentados en la capital francesa, subrayando que no se trata de una guerra de religiones, sino de una lucha entre civilización y la barbarie, que quiere acabar con el modo de vida civilizado.

Mariano Rajoy explicó que el Gobierno español va a brindar a Francia toda su colaboración e incrementarla si fuera necesario, destacando que el país vecino nos tiene a su lado en este momento de dolor.

El ataque a la sala Bataclan acabó con unos 80 rehenes muertos

La sala de conciertos Bataclan, donde actuaba el grupo 'Eagles of death metal', ha sido el principal objetivo. Han permanecido allí unas tres horas hasta que las fuerzas de seguridad han iniciado el asalto, durante el cual los terroristas han activado sus cinturones explosivos. Allí, un grupo de cuatro terroristas ha abierto fuego a las puertas y ha conseguido colarse en el interior, donde han podido disparar hasta cinco ráfagas. Los uniformados han logrado sacar del interior de la sala a algunos de los rehenes --apenas unas decenas--, pero el ataque que ha costado la vida a en torno a 80 personas, entre ellas dos terroristas.

Según el testimonio de Julien Pierce, periodista de Europe 1, que se encontraba en el interior de Bataclan, "varios individuos armados han entrado en pleno concierto […]se trataría de dos o tres individuos que no iban cubiertos y que portaban armas automáticas de tipo Kalashnikov". Una vez en el interior, "han comenzado a disparar sin mirar sobre la multitud". El tiroteo, según Pierce, ha durado "unos diez minutos" durante los cuales "los asaltantes han tenido tiempo de volver a cargar sus armas en al menos tres ocasiones".

Según el periodista, "ha sido extremadamente violento" y los asistentes han corrido sumidos en el pánico hacia el escenario, donde se han producido agolpamientos y pisotones. El reportero de Europe 1 ha explicado que los asaltantes han actuado tranquilos y eran "muy jóvenes". "No han dicho una sola palabra, al menos que yo haya podido escuchar", ha añadido Pierce, que ha conseguido escapar por una salida de emergencia y que una vez fuera ha visto "una decena de cadáveres en el suelo".

Otro testigo de los hechos, que al igual que Pierce ha escapado antes del asalto de las fuerzas de seguridad, ha indicado a France Info que los asaltantes han gritado "Allahu Akbar" mientras disparaban contra los espectadores. "El concierto se ha interrumpido y todo el mundo se ha tirado al suelo y ellos seguían disparando contra la gente", ha añadido Louis, que ha logrado escapar junto a su madre de la "pesadilla" pasando por encima de algunos cuerpos.

Paris, una ciudad conmocionada

Todo empezó con una explosión provocada por dos bombas de gas y clavos de metralla. Empezaba así un ataque terrorista coordinado reivindicado por Daesh.

"Había sangre por todas partes, ha sido una carnicería" relatan los supervivientes

Los testimonios son desgarradores. Los supervivientes están en estado de shock, aún no creen lo que les ha tocado vivir. Los hay que no ha tenido tanta suerte y son muchos los que ya lloran a los caídos. Nadie olvidará esta noche.

"Escuchamos los tiroteos, 30 segundos de ráfagas, era interminable, pensamos que eran fuegos artificiales", relata Pierre Montfort, que vive cerca de la calle Bichat, donde se produjo uno de los tiroteos. Otro testigo describe: "En ese momento, sólo vimos llamas salir del arma, sentimos miedo ¿Quién nos aseguraba que no iba a disparar hacia las ventanas?"

Florencia dice haber llegado "en scooter, tal vez un minuto después". "Fue surrealista, todo el mundo estaba en el suelo. Nadie se movía en el restaurante Petit Cambodge y en el bar Carillon también todos estaban en el suelo. Había mucha calma, la gente no entendía lo que ocurría. Un joven llevaba a una niña en brazos. Parecía estar muerta", explica la mujer.

Las mismas escenas de guerra se produjeron en la calle Charonne, un poco más al este. Los camiones de bomberos arrancaban con las sirenas encendidas.

Fueron "dos o tres minutos", "ráfagas" de muerte. "He visto varios cuerpos por tierra ensangrentados. No sé si estaban muertos", dice. "Había sangre por todas partes", confirma otro testigo, que habla de disparos muy fuertes, en varias tandas.

Mismas sirenas de la policía y de bomberos en otro barrio del este de París, cerrado por las fuerzas del orden, en torno a la sala de conciertos del Bataclán. Una sala cercana a la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo, blanco de un mortífero atentado islamista en enero pasado.

La gente estaba pendiente de sus teléfonos. "Mi mujer estaba en el Bataclán, es una catástrofe", dijo un hombre que acudió al lugar pero quedó bloqueado por el cordón de seguridad. "Hubo un tiroteo en el interior del Bataclán. Todo lo que les puedo decir es que es más grave que lo de Charlie Hebdo", comenta un miembro de las fuerzas del orden.

En el suburbio norte de París, cerca del Estadio de Francia sede del mundial de 1998, se produjeron explosiones, según testigos causadas por granadas. Llegan masivamente efectivos policiales. El público oyó dos explosiones pero el partido amistoso Francia-Alemania no se interrumpió. Todo el mundo quedó confinado dentro del estadio, sobrevolado por un helicóptero.

"Escuchamos las explosiones 25 minutos después del inicio del partido. El juego continuó normalmente. Pensamos que era una broma", explica Ludovic Klein, de 37 años, llegado de Limoges junto con su hijo de 10 años. "La evacuación se desarrolló en calma, fuera de un pequeño movimiento de gente".