Hong Kong vuelve a las calles

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Eloísa Cózar Navarrete

Pie de foto: Manifestantes ocupan las calles durante una protesta contra el proyecto de ley de extradición propuesto por el gobierno, fuera del edificio del Consejo Legislativo, donde los miembros del Consejo Legislativo votarán sobre el proyecto de ley de extradición a China. PHOTO/CHAN LONG HEI/SOPA/via ZUMA WIRE 

Una nueva ola de manifestaciones ha sacudido las calles de Hong Kong este domingo. La Región Administrativa Especial china ha vuelto a ser testigo de jóvenes vestidos de blanco simbolizando la justicia, de pancartas que rezan plena soberanía y de cánticos que piden las plenas libertades en el territorio. Esta vez, más de un millón de personas según los organizadores -240.000 según la policía- han tomado las calles para protestar por un proyecto de ley que permitiría la extradición de acusados a la China continental para ser acusados por sus tribunales. 

La manifestación, que ha sido promovida por el Frente Civil para los Derechos Humanos de Hong Kong y la oposición democrática de la región, pretende hacer una llamada a la protección de los derechos humanos y civiles ante lo que consideran “un peligro para las libertades hongkonesas” si finalmente sale adelante el proyecto, ya que activistas, políticos y disidentes podrían ser extraditados. Carrie Lam, jefa del Ejecutivo de la región, con ideología conocidamente propekinesa, y promotora de la iniciativa, ha reaccionado a las protestas asegurando que no importa cuán grande o multitudinario sea el movimiento: el proyecto de ley seguirá su curso y permitirá la extradición, porque Hong Kong “no debe convertirse en un nido de fugitivos”. 

Propuesta a principios de febrero, se espera que la enmienda sea sometida a una segunda lectura este miércoles por el legislativo de la región, pasando a convertirse en ley para finales del mes de julio. Aun así, Carrie Lam también ha querido recalcar que se adaptarán las condiciones de la legislación a las reivindicaciones sociales de todos los manifestantes, al reconocer en una rueda de prensa que las protestas son señal de que el pueblo realmente está preocupado por la resolución. Aun así, ha querido asegurar que se mantendrán las garantías constitucionales y se continuará en la labor por comunicar y explicar a la población la nueva ley: “Nos damos cuenta de que nuestro trabajo de comunicación y explicación debe continuar, ya sea a lo largo del proceso de control del Consejo Legislativo o incluso después de la promulgación del proyecto de ley, porque esta es una pieza muy importante de legislación que ayudará a defender la justicia y también a garantizar que Hong Kong cumplirá su obligación internacional en términos de delitos transfronterizos y transnacionales”. Por ahora, no hay nada que frene por ahora el avance de la iniciativa.

Pie de foto: La Directora Ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, y el Secretario de Seguridad, John Lee Ka-chiu, asisten a una conferencia de prensa en Hong Kong, el 10 de junio de 2019. REUTERS/TYRONE SIU 

El proyecto inicial, presentado por el ejecutivo y que permitiría la extradición sin supervisión legislativa a aquellos países con los que Hong Kong no tienen acuerdos previos de extradición (mayoritariamente China, Macao y Taiwán), ya ha pasado por dos modificaciones. En teoría ahora cada caso deberá ser previamente valorado por los tribunales locales para poder implementar un veto en las cuestiones que así lo requieran para evitar una injusta extradición. 

En abril, el Gobierno hongkonés ya anunció que ningún arrestado con riesgo de sufrir una condena de muerte sería extraditado. También se anunciaron que no se extraditarían a los acusados por delitos políticos o por otros delitos comerciales concretamente tipificados. En el mismo comunicado, Carrie Lam se reiteró que, desde el Gobierno de Hong Kong: “Las salvaguardias adicionales de derechos humanos tendrán un efecto legal vinculante y que solo se entregará a un fugitivo cuando las garantías se cumplan por completo”.

No solo se espera esta protesta. Jimmy Sham, uno de los organizadores principales y cabeza del movimiento, ha anunciado que desde Frente Civil de Derechos Humanos de Hong Kong se ha convocado otra manifestación, prevista para el 12 de junio. Sham espera que tenga la misma afluencia que la emprendida tres días antes. Aunque la policía ha actuado manteniendo a raya a los manifestantes, a menudo con violencia, a los activistas les sobran ganas para seguir clamando por una autonomía judicial real. 

Por otro lado, el diario China Daily ha publicado que más de 800.000 personas en Hong Kong habrían prometido apoyar el plan del Gobierno de la Región Administrativa. De acuerdo con una campaña de firmas lanzada desde el 16 de abril por un grupo de más de 30 dignatarios políticos, comerciales y legales locales, más de 822.000 personas habrían firmado una petición para que se continúe con la aprobación de la ley. Datos que contrastan con otras fuentes, mayoritariamente organizadores de la manifestación, que aseguran que alrededor de un séptimo de todos los habitantes de Hong Kong salieron a las calles el domingo. También en el mismo diario se han publicado editoriales que achacan las revueltas a “la influencia de fuerzas extranjeras”. Así mismo, en una rueda de prensa el portavoz del ministerio chino de Asuntos Exteriores Geng Shuang declaró que continuarán aprobando la iniciativa hongkonesa y que desde el Gobierno chino: “Nos oponemos firmemente a cualquier fuerza exterior que intervenga en los asuntos legislativos”.

Pie de foto: Un oficial de policía retiene a un manifestante durante el desalojo tras el enfrentamiento ante el Consejo Legislativo de Hong Kong tras una manifestación contra una controvertida propuesta de ley de extradición en Hong Kong a principios del 10 de junio de 2019. AFP/PHILIP FONG 

Este acontecimiento ha coincidido también con la condena de Tanya Chan el 10 de junio por su participación en las protestas vinculadas al movimiento de los paraguas, revolución iniciada en el año 2014. Ha sido condenada a ocho meses de cárcel y a dos años de suspensión. 

No solo se han sucedido las manifestaciones a nivel regional, también a nivel internacional se ha protestado en varios países de Europa y Australia y organizaciones internacionales han mostrado ya en numerosas ocasiones su negativa a la continuación de lo que consideran una galopante injerencia china. Cabe destacar que Hong Kong es una Región Administrativa Especial de china desde 1997, cuando Gran Bretaña “devolvió el territorio” a China después de 99 años bajo su soberanía. Por este acuerdo de “devolución” desde 1997 y hasta el año 2047, China únicamente se haría cargo de la política exterior y de la defensa del territorio de Hong Kong.

El líder del Partido Comunista Chino Deng Xiaoping nos dio la clave básica para resumir de la mejor manera posible lo que ocurriría a partir de 1997: “un país, dos sistemas”. Pese a esta especial administración política que surgiría a partir de este año, el sistema jurídico de Hong Kong debería permanecer independiente, tal y como reza su Carta Magna. Lejos de ese postulado, han sido varias las injerencias chinas en la soberanía hongkonesa, incluida esta última, según defienden los manifestantes del domingo. 

Las protestas se basaron, pues, en un grito que clama por una plena independencia que ya debería de ser una premisa básica y obligatoria en el sistema judicial hongkonés, al menos hasta el año 2047, cuando está previsto que se integre completamente en el sistema de la China continental. Ahora solo queda que los líderes de la región decidan también escuchar al pueblo y mantenerse autónomos.