Human Rights Watch denuncia a Turquía por silenciar a la oposición

En su Informe Mundial 2021, señala que Erdogan está aprovechando la pandemia para cometer abusos
Atalayar_Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, Ekrem Imamoglu, alcalde Estambul

AFP/SERVICIO DE PRENSA PRESIDENCIAL TURCO  -   El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, saludando a Ekrem Imamoglu, alcalde de Estambul del Partido Popular Republicano de Turquía (CHP), en 2019

La ONG Human Rights Watch ha evaluado en su reciente Informe Mundial 2021 la situación que están atravesando diferentes países. A la hora de detenerse en el país euroasiático, HRW no ha dudado en señalar que el autoritarismo del régimen de Erdogan se ha consolidado durante el pasado año escudado por la situación que ha generado la pandemia del coronavirus.

Para sostener esta denuncia, HRW se basa en la legislación que ha ido adoptando Turquía para silenciar y perseguir con mayor contundencia a los partidos de la oposición, sus representantes políticos y sus seguidores. El informe habla, por ejemplo, de la ley que presentó en abril ante el avance del virus, que permitía adelantar la salida de aquellos presos cuya condena se acercase a su fin. Esta ley, sin embargo, excluía a los presos por cuestiones políticas o ideológicas, principalmente periodistas o políticos vinculados a la oposición.

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AP/BURHAN OZBILICI - Mansur Yavas, alcalde de Ankara del principal partido de la oposición, el Partido Popular Republicano

Otro de los aspectos señalados por HRW es la persecución que existe en las redes sociales, y las limitaciones que se han ido imponiendo. El Gobierno turco implementó el pasado verano, medidas legales que amplían su capacidad para monitorear los discursos opositores que se realizan en diferentes medios y canales, con el objetivo de evitar la propagación de cierto contenido. En caso de que ese contenido no sea eliminado, el Gobierno es susceptible de hacerlo por sí mismo además de multar a los sitios que alojen ese tipo de mensajes.

El Informe Mundial de 2021 de HRW también incide en el deterioro de ámbitos imprescindibles para el correcto desarrollo democrático de un país. En ese sentido, destaca la injerencia que Erdogan está llevando a cabo en el sector de la judicatura, no sólo a través de las purgas que ha realizado, sino también ahora con los cambios en las estructuras de los Colegios de Abogados independientes, dinamitando aún más la situación del Estado de derecho en el país.

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PHOTO/REUTERS - Fotografía de archivo, un partidario del principal Partido Democrático de los Pueblos de Turquía sostiene un retrato de su exlíder y candidato presidencial encarcelado, Selahattin Demirtas, durante un acto de campaña en Estambul, el 17 de junio de 2018

Las detenciones y acusaciones contra algunos de los líderes de la oposición, así como de otras figuras civiles, también ha sido puesto de relevancia por HRW. En particular, la organización ha señalado la persecución sufrida por Osman Kavala y Selahattin Demirtas, que se encuentran en una delicada situación judicial debido a la intromisión de Erdogan y el Ejecutivo turco en el poder judicial y la labor de la Fiscalía turca.

Erdogan está usando todas las herramientas a su alcance, independientemente del deterioro de las instituciones que está sufriendo el país, para afianzar su posición en la Presidencia del país. Las próximas elecciones están previstas para el próximo 2023, pero las recientes derrotas electorales en Estambul y Ankara han hecho saltar las alarmas en su partido, el AKP, pues temen que si se le da tiempo a la oposición, sea capaz de tejer una candidatura de unidad que haga frente a Erdogan. Por eso la persecución de figuras públicas se ha convertido en una necesidad, así no sólo reduce las posibilidades de la oposición de ganar protagonismo, sino que puede provocar que haya tensión entre los partidos y la concentración unitaria sea más difícil.