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India, más cerca de adquirir misiles S-400 rusos

Nueva Delhi y Moscú han acordado un pago avanzado por la adquisición de los misiles, a la que Estados Unidos se opone
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Kremlin/dpa  -   Putin y Modi suscribieron el acuerdo de compra de los S-400 en 2018, que según lo establecido Rusia debe facilitar las armas en un plazo de cinco años desde la firma.

India se acerca a Rusia. El acuerdo firmado por los dos países el año pasado, en virtud del cual el Kremlin se compromete a enviar misiles tierra aire S-400 al Ejecutivo de Nueva Delhi, progresa a buen ritmo. Según fuentes oficiales rusas, ambos países han establecido las condiciones para que se efectúe el primer pago por la transacción a finales de 2019. Con la llegada de la contrapartida económica, se prevé que los misiles empiecen a llegar a India en 2020. 

El pacto ha sido anunciado dos días después de que Sergei Lavrov, ministro de Exteriores ruso, mantuviese un encuentro con Subrahmanyar Jaishankar, su homólogo indio. El Servicio Federal para la Cooperación Militar y Técnica de Rusia no ha revelado detalles de las negociaciones a la agencia Tass, pero ha asegurado que el contrato de los S-400 se implementará “conforme a los pactos alcanzados y los documentos firmados” durante la visita oficial de Vladimir Putin a Narendra Modi en octubre de 2018. Según el tratado, la cantidad total que deberá abonar el Ejecutivo indio a las arcas rusas asciende, aproximadamente, hasta los 5.500 millones de dólares.  

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REUTERS/EVGENIA NOVOZHENINA - Sergei Lavrov, ministro de Exteriores de Rusia (dcha.), y su homólogo de la India Subrahmanyam Jaishankar (izda.) se reunieron en Moscú. 

Desde que los acuerdos entre Rusia e India se hicieron públicos, el Gobierno estadounidense se ha mostrado escéptico con respecto a sus posibilidades de llegar a buen puerto. No obstante, las dos partes se han mostrado convencidas de la viabilidad del pacto. Rusia, de hecho, ha reiterado su compromiso para garantizar que todos los misiles lleguen a India en el plazo acordado. Roman Babushkin, adjunto al embajador de Rusia en Nueva Delhi, ha sentenciado: “Los términos de aplicación del contrato son bien conocidos: en 2023, estos sistemas deben ser entregados a India”. Moscú, además, no ha desperdiciado la ocasión para lanzar una crítica a Estados Unidos. Babushkin ha desaprobado las restricciones políticas y financieras impuestas unilateralmente por otros estados, en una referencia clara a Washington, que, según la administración rusa, han retrasado los primeros pagos.  

Más allá de las dudas expresadas, la postura de Washington D.C. con respecto al acuerdo entre Rusia e India es de rechazo total. Altos representantes de la Casa Blanca ya han advertido al Gobierno de Modi de que la compra de armas puede derivar en la imposición de severas sanciones económicas. La transacción contraviene la Ley para Enfrentar a los Adversarios de América a través de Sanciones, que se abrevia como CAATSA en sus siglas en inglés. Dicho acto jurídico restringe expresamente la compra de material bélico a Rusia, Irán y Corea del Norte, considerados adversarios tradicionales de Estados Unidos.  

El ministro indio Jaishankar, sin embargo, ha defendido la decisión de su país en aras del interés nacional; pactar con Moscú no parece ser, por tanto, un obstáculo insalvable. Rusia, de este modo, consolida su posición preponderante en el mercado de los misiles de largo alcance. India se suma a una lista de clientes en la que ya figuran nombres de calado, como China y Turquía. El país otomano, precisamente, ha recibido en la última semana una segunda remesa de misiles S-400. La Administración Trump ya ha sancionado al Gobierno de Erdogan, teórico aliado de la OTAN, por la adquisición del armamento ruso en detrimento de los misiles F-35 de fabricación estadounidense. Los lazos entre Rusia, China e India, tres miembros del selecto grupo de las armas nucleares, se estrechan también en materia de sistemas de defensa. 

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AFP/AFP - Funcionamineto del sistema de misiles de defensa aérea S-400 de Rusia.
Arsenal nuevo, conflicto enquistado

La renovación del armamento, paulatina pero constante, ha quedado establecida como una prioridad del Ejecutivo de Modi. India, que ya disponía de cazas rusos Sukhoi-30 equipados con misiles R-77 y misiles europeos ASRAAM, ha intensificado en los últimos meses su política de defensa. En el último año, Nueva Delhi ha estrechado notablemente su colaboración con Israel Aerospace, compañía que le ha facilitado acceso a sistemas de defensa aire-aire. La inminente adquisición de los misiles rusos supone un salto cualitativo en su arsenal. 

El S-400 Triunf es un sistema de misiles tierra-aire de largo alcance, el más avanzado que se ha desarrollado hasta la fecha con tecnología rusa. Su diseño está concebido como un sistema eminentemente defensivo que, además, goza de bastante autonomía: permite detectar y seguir el rastro a blancos en un radio de 600 kilómetros, con asistencia de otros radares o independientemente. Los S-400 permiten destruir aeronaves, misiles de crucero y misiles balísticos de medio alcance en un radio de 400 kilómetros y hasta a 30 kilómetros de altitud; no obstante, también pueden ser utilizados como arma ofensiva si se dirigen contra instalaciones terrestres.  El nuevo equipamiento de las Fuerzas Armadas indias busca nivelar la balanza con el poderío militar de su vecina Pakistán, que cuenta con precisos misiles AMRAAM de medio y largo alcance de fabricación estadounidense.  

Las relaciones entre las dos potencias, ambas con cabezas nucleares a su disposición, han estado marcadas por una escalada de tensión continua a lo largo de los últimos meses. La fricción se ha recrudecido desde principios de agosto, cuando India propuso derogar la autonomía de Cachemira, en vigor durante más de setenta años. Tras la represión de los manifestantes de la región, Pakistán ha decidido cerrar totalmente su espacio aéreo a la aviación india. Instituciones y líderes mundiales, como la Unión Europea y Emmanuel Macron, han instado a ambos países a que opten por el bilateralismo para resolver la crisis, cuyo desarrollo en las próximas semanas es incierto.